infidelidad

Cómo saber si mi pareja me engaña

No es fácil confirmarlo, pero algunas pistas te pueden hacer sospechar que tu pareja te está siendo infiel. En cualquier caso, la mejor manera de averiguarlo es hablarlo frontalmente con ella

por Nuria Safont

La fidelidad es uno de los pilares básicos en la mayoría de las parejas. De hecho, cuando uno de los miembros es infiel, se rompe la confianza y es muy difícil volverla a recuperar. Es más, la infidelidad es una de las principales causas de ruptura. Pero ¿cómo saber si nos engañan? Si tenemos la sospecha, ¿debemos preguntarlo o puede suscitar un problema lantear nuestras dudas?  

Los expertos aconsejan siempre el diálogo. La comunicación es fundamental para abordar cualquier preocupación que pueda surgir entre la pareja y poder resolverlo antes de que se complique más. Por eso, si sospechamos que nuestra pareja nos engaña, lo ideal es que hablemos con ella. En cualquier caso, hemos consultado a la psicología Paz de Roda, directora clínica de Paz de Roda, Centro de Psicología, para que nos explique qué señales nos pueden hacer sospechar una infidelidad y qué debemos hacer para tratar el tema con nuestra pareja. 

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¿Ha aumentado la infidelidad en la actualidad?

Para dar una respuesta precisa, requeriríamos de un historial de encuestas dirigidas a un número muy alto de la población y además realizadas periódicamente a lo largo del tiempo. De esta forma, tendríamos conclusiones cotejadas. Y aún así, podríamos dudar de los resultados dado que la infidelidad es un acto censurado a nivel social y, por tanto, no confesable.

Si me baso en mi experiencia como psicóloga a lo largo de 16 años,  diría que la cantidad de personas que consultan en relación a una infidelidad es bastante similar. Y suele ser por una de estas causas:

  • Persona que necesita superar una infidelidad, dentro o fuera de la relación con la persona infiel.
  • Terapia de pareja para sobreponerse a una infidelidad, porque se ha decidido dar continuidad a la relación y ésta ha quedado muy deteriorada.
  • Persona que desea romper con su relación oficial porque se ha enamorado de un tercero pero no se atreve a dar el paso por temor a equivocarse, a dañar a su pareja y a su familia.
  • Persona que desea romper la relación infiel pero no se ve capaz, ya que tiene un enganche emocional y/o sexual respecto a la relación amorosa extraoficial.

¿Qué puede causar que las parejas se engañen?

Existen diversas razones. Necesidad de seducir, aburrimiento, sensación de poder, adicción al sexo, reafirmación personal (ya sea de la autoestima, de la libertad o del atractivo personal), gusto por las sensaciones nuevas e intensas, creencia de que no tiene relevancia si la pareja no se entera.

Dentro de las personas que consultan he visto un patrón habitual muy concreto. Se trata de personas que en la relación perciben carencias que se cronifican. Sienten que han intentado comunicar infructuosamente a su pareja su insatisfacción, o cometen el error de aceptarlo como parte de una relación de larga duración o, incluo, piensan que el tiempo resolverá estos contratiempos. Sin embargo, esos déficits normalmente se hacen cada vez más extensos. Y consisten en sentir que hay una ausencia de complicidad e intimidad, de comunicación y comprensión, de valoración y refuerzo, de identidad propia. En resumen, la sensación de soledad constante. De hecho, la sexualidad no suele ser el motivo principal, es sólo un factor más entre muchos otros.

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Y, sorpresivamente, aparece alguien que resucita sensaciones que se creían olvidadas. Es entonces cuando la persona que siente esa soledad se adentra en un terreno que, inicialmente, revitaliza, aunque después trae mucho dolor. Un dolor lacerante. En estas situaciones, suele aparecer un dilema que es díficil resolver: la magia de la nueva relación o la estabilidad de la con la pareja de toda la vida.

En absoluto estoy sugiriendo que la infidelidad esté justificada. Si hay problemas en la relación, existen otros métodos para solucionarlos. Sólo describo lo que he observado en consulta.

Hay casos en los que la persona infiel no es recurrente y que condenaba la infidelidad antes de cometerla. Aunque también los hay que viven la infidelidad sin culpa y que sean reincidentes. Pero de este grupo no puedo escribir porque no son los que acuden a consulta.

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¿Cuáles son los sentimientos más habituales de persona que es engañada?

Experimenta un sufrimiento descarnado y traumático, que pueden tener consecuencias como las que quiero resaltar: 

  • Pensamiento obsesivo y necesidad de saber y comprender. Es decir, saber qué ha sucedido con exactitud, cuándo comenzó todo, hasta dónde ha llegado la pareja, quién es la otra persona. Además, necesitan entender por qué se les ha hecho algo tan dañino, una traición tan devastadora. Se llega a dudar si lo vivido con la pareja a lo largo de los años ha sido real o no ¿realmente me ha querido, realmente hemos tenido algo especial, realmente le he importado?
  • A nivel emocional se genera angustia, rabia, ira, decepción, confusión, perplejidad, desconfianza, bajada de la autoestima. La persona se siente destruida y atormentada durante meses.
  • A nivel fisiológico, se cierra el estómago, puede aparecer insomnio, hay llanto constante.
  • A nivel conductual, la persona inicia interrogatorios. Le surgen miles de preguntas, son incesantes porque la mente no para de “unir cabos”. Además puede haber cierto espionaje para cerciorarse de si la aventura aún permanece. Y se desarrollan celos intensos que quizá antes no habían estado presentes. De alguna manera, no se reconocen en este tipo de comportamientos e incrementan el calvario, porque sienten que pierden su personalidad y su dignidad.

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¿Cómo influyen las nuevas tecnologías en la facilidad para engañar?

Toda tecnología tiene aspectos positivos y negativos. Buenos usos y malos usos. Las redes sociales, las aplicaciones de contactos y la mensajería instantánea pueden facilitar una infidelidad. Hay un acceso rápido, variado, fácil y anónimo a una gran multitud de personas de diferentes características, por lo que ser infiel se hace factible, divertido y casi “a la carta”. Además en muchas ocasiones, todo puede comenzar con un coqueteo que se considera inocente y controlado, difuminando así el sentimiento de culpa. Hasta que finalmente deriva en una infidelidad afectiva y/o sexual.

¿Se puede sospechar que alguien nos está engañando?

Es una pregunta de gran envergadura. Como profesionales de la salud mental, debemos de ser extremadamente prudentes en la respuesta, huyendo de banalidades. O podríamos perjudicar seriamente a las personas. Así pues, desde la cautela, comentar los siguientes indicios:

  • Está pendiente constantemente de su teléfono. Lo revisa y lo utiliza con frecuencia, incluso yéndose a otra habitación.
  • Tiene nuevas actividades o amistades a las que no invita a la pareja.
  • Repentinamente se han intensificado sus horarios laborales.
  • Cuida especialmente su aspecto físico e, incluso, comienza a realizar deporte.
  • Se muestra crítica, distante y de mal humor con la pareja. Pero a la vez se la ve eufórica, segura, alegre y dinámica en lo que no concierne a la propia relación.
  • La sexualidad decae o, por el contrario, incluye novedades.
  • Se descubre por casualidad un segundo teléfono, nuevas cuentas en redes sociales.
  • Cierra el móvil rápidamente si la pareja se acerca.
  • Reclama más espacio y se tensa con preguntas delicadas.
  • Olores, tickets, facturas inexplicables...

Pero estos puntos hay que matizarlos con dos aspectos esenciales:

  • La persona que sospecha la infidelidad no ha sido celosa con anterioridad.
  • Tener en cuenta que todas estas conductas podrían deberse a otros motivos, como preocupaciones laborales o financieras y de ahí el mal genio o el ensimismamiento; deseo de desarrollarse personalmente y cuidarse más con actividades sociales y deportivas; sensación de que la pareja le controla y, por eso, hay un mayor secretismo con la telefonía y las redes, etc. 

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¿Es lícito espiar o cotillear el móvil?

La legislación vigente es categórica. No es lícito y, de hecho, la pareja puede emprender acciones legales.

¿Cómo abordamos nuestra sospecha?

Mi recomendación es hablar frontalmente con la pareja, pero huyendo de la acusación. Es mejor hablar de cómo uno se siente. Algo así como “me gustaría hablar de ciertos cambios que he observado en tus rutinas y en tu forma de comportarte dentro de la relación. Y me preocupan. Me hacen pensar que quizá puede estar pasando algo con la relación o conmigo e, incluso, me han llevado a pensar que puedes haber conocido a otra persona (si no es así, discúlpame, porque entiendo que es una sospecha que te puede hacer daño). No lo doy por sentado, pero quiero hablarlo contigo porque realmente lo estoy pasando mal y me siento confuso/a. Estoy sufriendo y ahora mismo te necesito para comprender”.

¿Y si lo niega?

En tal caso, estamos ante un dilema. Si una persona no ha sido celosa pero tiene la intuición, ha observado varias de las conductas comentadas anterioremente, no tiene una explicación lógica para las mismas, no ha funcionado la comunicación asertiva y se ha instaurado la desconfianza, la persona que sospecha vivirá en una absoluta angustia. Pero a la vez, acceder a sus cuentas no solamente es ilegal, sino que puede ser contraproducente al ver señales descontextualizadas que generen más dudas que aclaraciones. Por tanto, mi respuesta es que se acuda a un especialista en parejas, que con su experiencia y sus conocimientos, ayude a dilucidar cómo proceder.

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