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Si las paredes hablasen, seguro que te dirían cómo debes colgar tus cuadros para que luzcan mejor. En ocasiones es simplemente el color, en otras es la forma la que te permite ver la luz, el tema del cuadro o un flechazo instantáneo, pero si, a pesar de poner el oído, no consigues entender nada, toma nota de nuestras ideas.


El dónde, a veces, no tiene tanta importancia. Antes de nada, no pongas límite a tu imaginación y déjate llevar por lo que te ‘piden’ los cuadros –ellos sí que hablan alto–. Solo ante el peligro, podríamos titular esta propuesta de 4 The Love of Paris (4theloveofparis.com.au), aunque el mobiliario y la decoración le hacen tan buena compañía que parece que no está solo en este rincón del salón. El binomio blanco-negro también ayuda a su integración.

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Las fotos familiares poseen cierta particularidad, ya que implican mayor emoción. Por eso, es importante determinar bien el lugar, quiénes van a aparecer, para que no sean motivo de enfado, y cuántas, porque una vez metida en faena, querrás colgar todas.


Aquí, han 'tomado' la estantería de String (string.se) y se han colocado con cierta anarquía, tanto en el lugar donde fijarlas, como en sus formas, tamaños y en el uso (o no) de paspartú. Para unificarlas, además del tema, se ha usado el color negro del marco.

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La simetría es la fórmula ideal para las apasionadas del orden, ya que este tipo de composición resulta equilibrada y aporta grandes dosis de serenidad al espacio. Déjate llevar por tu instinto y visualízalos como un conjunto, nunca como piezas sueltas.


Puedes colocar los cuadros y las fotografías por hileras, diseñar un cuadrado perfecto o formar una pirámide. Todo depende del tamaño de la pared y del efecto que quieras crear. Para que reine la armonía, selecciona obras con el mismo tema o que compartan colores y marco, como en esta propuesta. El mueble pertenece a la colección Aura de Treku (treku.es).

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Si vas a colocar varios cuadros diferentes, debes tener en cuenta tanto el tamaño de la pared como el de los cuadros que vas a poner. De esta forma, si la pared es pequeña, lo ideal es combinar piezas pequeñas y medianas, de manera que el conjunto no quede ni demasiado recargado ni raquítico; como en esta propuesta de Zara Home (zarahome.com).


Mientras que si es grande, apuesta por los formatos XL, tantos como centímetros extra tenga la pared. Para que ninguno destaque del resto, deja al menos 5 cm entre ellos. Antes de ponerte manos a la obra, haz una simulación con papel de periódico o cartulina, así estarás segura del resultado final.

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Los trípticos son una de las composiciones que más fácil resultan y que mejores resultados visuales y decorativos ofrecen. A la hora de colocarlos, la altura ideal es a la altura de los ojos (a unos 170 cm del suelo), para que las imágenes no se distorsionen.


Pueden ser parte de un todo o recrear una secuencia, en ambos casos es importante que las tres partes queden rectas y a la misma altura: resulta mucho más fácil si cuelgas la parte central en primer lugar. Respecto a la distancia entre las tres, es variable (3-6 cm), siempre que nos permita apreciar el cuadro como una sola imagen. Propuesta de Myaudioart (myaudioart.de).

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El marco importa, no lo olvides. Puedes hacerlo sencillo y darle todo el protagonismo a la obra en sí o recargado y lograr que acapare todas las miradas, dejando al cuadro, en ocasiones, en un segundo plano. Además, el marco también tiene que acompañar al resto de la decoración y darla forma.


Los de madera son perfectos para estancias de estilo nórdico, los blancos encajan muy bien en ambientes minimalistas, mientras que los negros resultan muy elegantes y los dorados, darán un aire ‘glam’. La propuesta de Norsu Interiors (norsu.com.au), de aire nórdico, respira elegancia y ‘glamour’ a partes iguales.

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Si quieres otorgar mayor protagonismo al espacio, lo ideal es colocar los cuadros y las fotografías en 'modo libre', rompiendo la simetría, así les prestarás atención, pero sin robársela al resto de los objetos que los rodean.


A la hora de juntas varios, es conveniente que no sean pares, para aportar mayor dinamismo y fuerza visual, y que no estén pegados unos de otros: lo mejor es multiplicar por dos el tamaño del marco del cuadro, como en este ambiente de Nordic Design Collective (nordicdesigncollective.com).

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Olvídate del ‘bien centrado’ y presta atención a la altura o el ancho donde vas a colgarlo, para que puedas verlo bien. Antes de poner los clavos, delimita el espacio que va a ocupar y comprueba el efecto que te produce: si la ves bien, hay una zona que no alcanza la vista, se pierde en el paño de la pared…


Piensa que los cuadros de menos de 75 cm de alto, deben colgarse de forma que el centro quede ligeramente por encima de la altura de los ojos, mientras que en los de más de 75 cm, el centro debe quedar por debajo del nivel de los ojos. Esta fotografía de Bob Dylan encaja a la perfección en el ambiente ‘mid century’ que propone Essential Home (essentialhome.eu).

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El tamaño del cuadro debe ser proporcional al de la pared, además, si va sobre un mueble, como en este ambiente de Gunni & Trentino (gunnitrentino.es), éste no debe representar más del 80% del ancho de la pieza. También debes prestar atención a la distancia del cuadro con respecto al mueble, que debe ser de entre 15 y 25 cm, según la altura del techo.

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La zona del cabecero, al igual que la del sofá, suele ser un espacio recurrente para crear bellas composiciones de fotografías o cuadros. En esta propuesta de H and G Designs (handgdesigns.com), se mezclan fotos con marco y sin él, de diferentes tamaños y, aunque a priori pueda parecer que domina el libre albedrío, lo cierto es que han creado un rectángulo (casi) perfecto. La clave está en la colocación y en las tonalidades de las fotos y los marcos, que facilitan la integración en el estilo del dormitorio.

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¿Y por qué agujerear la pared? Si te apetece renovar a menudo la decoración, te gusta lo diferente, tu casa es muy moderna o tu personalidad es algo caótica, pero elegante, prueba a colocar los cuadros en el suelo o sobre un mueble.


El resultado es informal y muy ‘chic’, como en esta propuesta de Sia (sia-deco.com). Además, no tengas miedo a la mezcla. ¿Por qué no poner una foto al lado de una antigüedad? La clave es saber combinarlas para que ambas brillen por separado, pero también juntas. Evidentemente, debes tener en cuenta la atmósfera que existe en esa estancia, se trata de combinar, pero sin perder las señas de identidad.

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