La planta que lo tiene todo: es vistosa, fácil de cuidar y transforma tu jardín sin apenas esfuerzo


La 'Pentas lanceolata' puede ser la especie que necesitas si buscas una opción para el jardín con muchas flores coloridas. Descubre cómo cultivarla y disfruta de su belleza.


Pentas lanceolata© Pixabay
8 de enero de 2026 - 14:02 CET

En invierno el jardín aparece triste, pobre y desangelado. Pero, a pesar de este aspecto, es importante cuidarlo para que las plantas, que ahora están en reposo vegetativo, despierten de nuevo en primavera haciendo gala de sus flores, si son especies de flor, o de su belleza verde y fresca si no florecen. 

En el caso de la Pentas lanceolata, es una planta muy fácil de cultivar. Si le prestas un poco de atención y le proporcionas algunos cuidados, te regalará una floración espectacular cuando llegue el buen tiempo y suban las temperaturas. 

Pentas lanceolata© Pixabay

Una especie procedente de tierras cálidas

La Pentas lanceolata es una planta vivaz originaria de África oriental. Cultivarla en el jardín es una estrategia certera para lograr un exterior lleno de color y vida cuando lleguen los meses más cálidos del año, siempre que la cuides y la protejas como ella necesita.

Esta planta puede llegar a alcanzar los 60 cm de altura. Crece en forma de matas densas perfectas para decorar parterres y macizos que se llenarán de flores en primavera. El follaje de la pentas está formado por hojas grandes y alargadas, de color verde oscuro y con los nervios muy marcados. 

Pentas lanceolata© Pixabay

La floración, su mayor encanto

Si tuviéramos que elegir una sola razón por la que merece la pena cultivar Pentas lanceolata sería, sin duda, la belleza de sus flores. Aparecen durante los meses de primavera y verano, decorando la planta con sus colores intensos y alegres. Las flores de la pentas tienen forma estrellada y pueden ser de diferentes colores: rojo, rosa, blanco o malva. Son flores pequeñas de cinco pétalos, característica que le da nombre a la planta. Pentas procede del griego ‘penta’ que significa ‘cinco’, y ‘lanceolata’ quiere decir ‘con forma de lanza’ en relación a sus hojas puntiagudas. 

Para que la planta florezca necesita que las temperaturas sean cálidas, por lo que si vives en una zona de clima templado la floración se puede alargar durante casi todo el año.

Pentas lanceolata© Pixabay

Muy atractiva para los polinizadores

Una de las mayores ventajas que tiene cultivar la Pentas lanceolata en el jardín es que se trata de una planta muy atractiva para los polinizadores como mariposas, abejas y algunos pájaros como los colibríes. Sus flores estrelladas llaman su atención y les proveen de alimento. Esto es muy positivo, ya que estos seres vivos esparcen el polen y fomentan la biodiversidad del entorno, tanto del jardín como de la naturaleza en general. Los polinizadores aprecian la larga y abundante floración de la pentas, los vivos colores de las flores, así como la gran producción de néctar de la planta, delicioso para ellos. 

Pentas lanceolata© Pixabay

El terreno, rico en nutrientes

Aunque la Pentas lanceolata es una planta de fácil cultivo, sí necesita ciertos cuidados que debes darle para que crezca feliz y saludable. Uno de ellos es la calidad del sustrato. A las pentas le gustan los sustratos ricos en materia orgánica, que le aporten  la suficiente cantidad de nutrientes para crecer y florecer en plenitud. Antes de plantarla, en el terreno o en contenedor, puedes añadir a la tierra un poco de humus de lombriz para enriquecerla.  

Otro cuidado que también es esencial es abonar tus pentas de vez en cuando y esto puedes hacerlo de dos formas. En primer lugar, conviene utilizar un fertilizante líquido específico para plantas de flor de forma regular mientras dure la época de floración, es decir, en primavera y verano. En estos meses la planta invierte una gran cantidad de energía en producir flores, y el abono líquido será una ayuda genial gracias a su alto contenido en fósforo. La segunda forma de fertilizar las pentas es añadiendo materia orgánica al sustrato en otoño. Puedes hacerlo, por ejemplo, añadiendo humus de lombriz al sustrato. 

 

Pentas lanceolata© Pixabay

Planta tus pentas a pleno sol

Ya sabes que la Pentas lanceolata es una planta de origen africano. En su hábitat natural crece a pleno sol. Eso quiere decir que el mejor emplazamiento para la pentas en tu jardín es en un rincón donde pueda recibir los rayos directos del solal menos durante 6 horas al día. En caso de no ser posible, siempre puedes cultivar la planta en semisombra. Aunque se adaptará al entorno y crecerá de forma saludable, su floración será más corta y mucho menos abundante.

Un consejo: si siembras la pentas en una maceta y la trasladas al interior durante el invierno, procura colocarla cerca de una ventana orientada al oeste o al sur, para que pueda recibir la cantidad de luz que necesita.

Pentas lanceolata© Pixabay

La temperatura ideal

Como buena planta procedente de zonas cálidas, la Pentas lanceolata es una especie que no lleva bien vivir en entornos de clima frío, con heladas y temperaturas extremas durante el invierno. Si cultivas esta planta en el jardín, deberás protegerla con acolchados y pantallas, pero si los inviernos son muy rigurosos quizá lo mejor sea cultivar la pentas en maceta y trasladarla en invierno a un emplazamiento más resguardado del frío o, incluso, al interior de casa. 

Pentas lanceolata© Pixabay

El riego, regular pero también moderado 

La Pentas lanceolata es una planta que necesita un riego abundante para desarrollarse y florecer, sobre todo durante los meses más calurosos del año. En verano, cuando las temperaturas ascienden, hay que tener cuidado de que la planta tenga el agua suficiente para no pasar sed. Sin embargo, es muy importante no pasarnos con el riego, ya que se trata de una especie muy sensible a los encharcamientos. La clave está en regar las pentas de forma regular pero vigilando que no se produzcan excesos de agua. Una buena estrategia para saber si estamos regando la planta de forma correcta es comprobar el estado del sustrato. Si la superficie está seca es el momento de volver a regar.

Un consejo: durante las estaciones de otoño invierno tendrás que disminuir la frecuencia y la cantidad de agua a la hora de regar la Pentas lanceolata.

Pentas lanceolata© Pixabay

¿Hay que podar la Pentas lanceolata?

Más que realizar una poda en toda regla, es aconsejable pinzar algunas de las ramas y las flores que se vayan marchitando durante la época de floración. Si retiras las flores viejas y las ramas dañadas, estarás fomentando la producción de nuevas flores. La planta no consumirá energía en tratar de conservar esas flores y ramas dañadas, y tendrá una ayuda para seguir floreciendo. 

Por otro lado, puede que tu Pentas lanceolata esté perdiendo su porte y se esté deformando. En ese caso es aconsejable podar la planta de forma ligera para devolverle su forma y apariencia. 

Pentas lanceolata© Pixabay

En buena compañía

La belleza de las Pentas lanceolata es evidente, tanto cuando crecen en solitario como si las combinas con otras plantas para crear composiciones muy interesantes en el jardín, logrando un efecto muy decorativo. Si te decides por esta última opción, conviene elegir plantas similares a las pentas, con necesidades y cuidados parecidos, como surfinias, petunias, verbenas, margaritas, etc. Acompáñalas de otras vivaces alegres y también sencillas de cultivar. En primavera compondrán una escena espectacular entre todas. 

Pentas lanceolata© Pixabay

Presta atención a la aparición de plagas 

¡Nos encantan las pentas! Son plantas muy atractivas, que proporcionan belleza y color. Pero, igual que nos parecen encantadoras a nosotros, también lo son para los insectos dañinos que acechan el jardín, y que ven en ellas un delicioso manjar. Las plagas más problemáticas para las pentas son el pulgón, la araña roja y la cochinilla. Deberás estar atento y vigilar las matas para detectar su presencia, especialmente cuando llegue el buen tiempo. Si encuentras alguno de estos insectos o señales de su presencia, lo mejor es utilizar un insecticida adecuado para acabar con ellos lo antes posible.  

Por otro lado, los hongos también pueden suponer un problema para tus pentas, especialmente en invierno y en épocas de lluvia. Uno de los hongos más frecuentes de los que afectan a esta planta es el mildiú, que puede aparecer también si te excedes con el riego. 

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