La cocina italiana tiene ese don: hace feliz con muy poco. Un plato de pasta bien hecho, una salsa que burbujea despacio, una pizza con masa crujiente y centro tierno… pero también guisos, risottos, antipasti y postres que son puro confort. Porque Italia no es solo carbonara y margarita (aunque las amemos): es tradición, producto y recetas que se transmiten como un tesoro.
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Por eso hemos reunido 20 recetas italianas que deberías cocinar al menos una vez en la vida: desde grandes clásicos que siempre salen bien hasta platos menos conocidos que merecen un hueco en tu recetario. Spoiler: cuando empieces, vas a querer repetir.
No olvidemos que en 2025, la cocina italiana fue reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial por la UNESCO, un hito que remarca su importancia global. Y nosotros, particularmente, no nos cansamos nunca de ella. Nuestros vecinos han sabido exportar sus pastas y sus pizzas por todo el mundo, y las hemos incorporado con naturalidad a nuestros recetarios.
¿Cuáles son las distintas cocinas de Italia?
La gastronomía del país transalpino va mucho más allá. Es de una riqueza inmensa, pues no hay una sola cocina italiana, y hay que hablar de sus diferentes cocinas regionales, con recetarios llenos de platos tradicionales e ingredientes auténticos.
Italia atesora una larga historia gastronomía que se ha ido enriqueciendo con influencias árabes, normandas, españolas y francesas. Existe la cocina del norte, del centro, del sur y de la de las islas Sicilia y Cerdeña (y a su vez, cada una de ellas se subdividen en otras tantas). Todas ellas basadas en una enorme despensa que se nutre con ingredientes de lo más variados tanto en verduras, frutas y legumbres, como en carnes, pescados, mariscos y una enorme variedad de quesos y vinos.
Dentro de la cocina del norte, destacan platos como Risotto alla milanese (arroz cremoso y con un toque de azafrán), pastas con Pesto alla genovese (la famosa salsa con albahaca, queso y piñones) o Bolognese (carne picada con tomate verduras y vino para todo tipo de pastas incluida la lasaña) y la famosa polenta (harina de maíz cocida).
Del centro de Italia son imprescindibles Pasta alla carbonara (con guanciale, pecorino romano, huevo y pimienta), Bistecca alla fiorentina ( carne de raza Chianina con hueso en el centro), Cacciuco (sopa de pescado) o Porchetta (cerdo deshuesado y asado con hierbas aromáticas).
En la zona sur, no hay que dejar de probar Pizza Napolitana (de masa suave, elástica y fina en el centro y bordes altos, con tomate San Marzano y mozzarella), Parmigiana di melanzane (capas de berenjena, tomate y queso), Spaghetti alla puttanesca (con tomate, aceitunas negras, alcaparras y ajo), la famosa Insalata Caprese y Orecchiette con cime di rapa pasta con brotes tiernos de nabo parecidos a los grelos).
Y en cuanto a las islas: de Sicilia, la receta más popular es la Caponata, con la berenjena como base, Arancini (bolas de arroz y verduras empanadas y fritas o Cannoli (rollitos rellenos de crema dulce de queso ricotta y fritos). Y si nos referimos a los platos sardos más emblemáticos están Malloreddus alla campidanese (un tipo de pasta con salchichas y tomate), Pasta alla Norma (con berenjenas, tomates, albahaca fresca y ricotta salada), Pani carasau -pan ancestral de pastores hecho de harina tostado, finito y crujiente- así como distintas recetas con fregola, que es un tipo de pasta con forma de bolitas y se acompaña con almejas o cochinillo.
20 recetas italianas imprescindibles
Italia ha sabido sacar lo mejor de ingredientes sencillos, respetar la tradición y ensalzar sabores únicos. También se caracteriza por tener algunos de los mejores restaurantes de alta cocina del mundo. Pero hoy nos centramos en algunas de sus elaboraciones más emblemáticas y profundamente ligadas a sus despensas locales, llenas de los mejores ingredientes frescos y de temporada. Aquí tienes 20 de las recetas italianas que deberías cocinar y comer no una, sino mil veces en tu vida.
Esponjosa, aromática y con ese punto salino irresistible: la focaccia es el pan italiano que siempre apetece. Con queso fundente, aceitunas negras y romero, es perfecta para un aperitivo o para acompañar cualquier comida.
La sopa más casera de Italia: verduras de temporada, legumbres y pasta en un caldo reconfortante. Un plato de cuchara completo, saludable y de los que saben a hogar.
Pequeños pero adictivos: tostadas crujientes con una crema suave de nueces y el toque umami del parmesano. Ideal para abrir boca con un vino blanco bien frío.
Un clásico piemontés tan elegante como sorprendente: ternera tierna laminada con una salsa cremosa de atún y alcaparras. Fresco, fino y perfecto para comer sin prisas.
El aperitivo italiano por excelencia: pan tostado, tomate jugoso, mozzarella y albahaca. Sencilla, rápida y con sabor a verano… incluso en pleno invierno.
Pasta con carácter: tomate, ajo, aceite de oliva y guindilla en una salsa picante y sabrosísima. Una receta fácil que siempre salva una cena.
El risotto más icónico: cremoso, sedoso y con el perfume inconfundible del azafrán. Un plato elegante que demuestra que lo simple, bien hecho, es pura alta cocina.
La tortilla italiana, jugosa y ligera, con calabacín y el punto justo de queso. Perfecta para un brunch, una cena rápida o para llevar.
La auténtica carbonara no lleva nata: solo huevo, queso, guanciale y pimienta negra. Cremosa, intensa y absolutamente irresistible si clavas el punto.
Más ligera y crujiente que la pizza, la pinsa se corona aquí con mortadela, burrata cremosa y tomates secos. Un bocado moderno con alma italiana.
La reina de las pizzas: masa bien fermentada, tomate, mozzarella y albahaca. La prueba definitiva de que con pocos ingredientes se puede rozar la perfección.
Suaves, delicados y con un sabor increíble: los ñoquis se bañan en mantequilla dorada y salvia crujiente. Una receta minimalista que enamora.
Crujiente por fuera, cremoso por dentro: polenta tostada con bacalao y pimiento para un entrante con nivel. Perfecto para sorprender sin complicarte.
Tres ingredientes y pura magia: pasta, pecorino romano y pimienta negra. Cremosa, intensa y con ese toque picante que engancha desde el primer bocado.
Capas de pasta, ragú cocinado con calma y queso en modo gratén: la lasaña italiana en su versión más clásica. Un plato que huele a domingo y a mesa larga.
Ternera fina con jamón y salvia, marcada vuelta y vuelta y con una salsa que lo une todo. Un plato rápido, elegante y con muchísimo sabor.
El gran pastel de carne italiano: jugoso, casero y con sorpresa en el centro. Ideal para preparar con antelación y triunfar en una comida familiar.
La receta que lo tiene todo: salchicha, setas y una salsa cremosa con queso que envuelve cada bocado. Una pasta contundente, de las que se recuerdan.
Cremoso, equilibrado y con el café en su punto: un tiramisú de los que se comen “solo un trocito” y acabas repitiendo. El final perfecto para cualquier comida italiana.
Postre fácil y elegante: crema suave que tiembla ligeramente, con el contraste ácido de las frambuesas. Ligera, fina y siempre apetecible.
