Bebidas saludables: ¿qué opciones tengo (más allá del agua) cuando salgo?

Bebidas saludables: ¿qué opciones tengo (más allá del agua) cuando salgo?

El agua natural siempre será la elección de preferencia, pero también existen otras alternativas compatibles con la salud… y con la báscula

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No nos engañemos. En un país como el nuestro (donde todo se celebra alrededor de una mesa, comiendo y bebiendo) y en una época del año como el verano, en la que el terraceo es, más que nunca, religión, no siempre es fácil optar por alternativas sanas cuando salimos a tomar algo. La mayor parte de la oferta encierra grandes cantidades de azúcar, y/o calorías, y/o alcohol: batidos, granizados, cervezas, cócteles, refrescos…

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En verano las reuniones sociales se multiplican y optar por elecciones de bebida saludables no siempre resulta sencillo, aunque sí que hay alternativas

Obviamente, disfrutar de alguna de estas opciones de manera ocasional es perfectamente posible. El problema llega cuando lo esporádico se convierte en recurrente, en hábito. Y el verano está plagado de esas ocasiones en las que, sentados en un bar o terraza, nos vemos en la situación de responder a la pregunta: ¿Y tú, qué vas a tomar?

Quieres hacerlo bien. Sabes que la cerveza diaria quizá no es lo más adecuado para seguir un estilo de vida saludable. Y también sabes de sobra que la mejor opción siempre va a ser el agua natural. Pero, ¿de verdad no hay más alternativas que hagan compatible la salud y el disfrute? Es cierto que el abanico no es amplísimo, pero sí que existen posibilidades…

El café (descafeinado o no) con hielo, una gran opción

  • El café con hielo, por ejemplo, puede ser buena opción, siempre tomado sin azúcar -o con la menor cantidad de azúcar posible-. Si eres de esas personas que tomas azúcar con café en lugar de café con azúcar, mejor hacer otra elección. Puedes sumar, si te apetece, un poco de leche o alguna bebida vegetal sin azúcar añadido.
  • También el té con hielo. Hablamos del té infusionado, no de las ‘bebidas refrescantes de té’ comerciales, que muchas veces no son más que un refresco más cargado de azúcar. En general, las infusiones naturales con hielo son buena alternativa. En algunos bares cuentan con infusiones de distintos sabores -más allá de la clásica manzanilla o el poleo menta- así que puedes pensar en esta opción como alternativa.
  • Si te gustan las bebidas con carbonico (burbujas) el agua con gas, hielo abundante y unas rodajas de limón, es también una gran idea a la hora de tomar algo saludable. Muy refrescante y con un agradable toque cítrico. Si te gusta, puedes pedir que te añadan unas hojitas de menta o hierbabuena (sí, hay sitios en los que son más cerrados a la hora de ‘salirse’ de lo que pone en la carta, pero también hay lugares donde están abiertos a personalizarte un poco más la bebida de tu elección, así que, por probar no pierdes nada).

El agua con gas, mucho hielo y una rodajas de limón, otra gran alternativa

  • Las aguas saborizadas con frutas naturales y hielos son, en general, una alternativa saludable a las azucaradas.
  • También puede ser una opción, por ejemplo, un zumo natural de tomate o algún smoothie o batido natural. Sí, es cierto que las frutas siempre es mejor tomarlas enteras que ‘bebidas’, pero un batido natural de fruta (batido, no licuado) será mejor opción ocasional que un cóctel cargado de azúcar y alcohol…
  • ¿Más opciones? Las kombuchas naturales (bebida de moda elaborada a partir de té fermentado con un hongo del mismo nombre) no es ni curativa ni milagrosa. Pero sí que puede ser una alternativa a otros refrescos convencionales que tienen más azúcar. 
  • Por su parte la Cerveza 0,0 es también una opción a tener en cuenta. Su sabor no es para todos los paladares (los amantes de la cerveza clásica no suelen ser grandes fans) pero si te gusta, es también mucho mejor que otras alternativas: no tiene alcohol y su aporte calórico es bajo. En resumen: no es que tenga cualidades saludables, pero si la pides evitarás otras opciones mucho peores.

La cerveza 0,0 también puede ser una opción (al menos, muchísimo mejor que su versión convencional en términos de alcohol y calorías)

¡Cuidado con los refrescos ‘sin azúcar’!

Es, sin duda, una de las alternativas más habituales cuando salimos a tomar algo y buscamos alternativas healthy. Cierto es que estos refrescos están libres de azúcar y su contenido calórico es mucho menor que en la versión convencional, pero, en su lugar, encontramos edulcorantes que no resultan demasiado interesantes a nivel nutricional. Ojo, los edulcorantes artificiales son totalmente seguros (si no, no podrían comercializarse) pero eso no significa que sean ‘saludables’. ¿El motivo? Consiguen que estos refrescos continúen siendo productos muy dulces, y eso hace que nuestro umbral del dulzor no se reduzca; siempre continuaremos buscando comidas y bebidas demasiado dulces y, en comparación, los productos naturales nos parecerán permanentemente sosos. La recomendación: ir reduciendo poco a poco los edulcores en nuestra alimentación, de manera que el umbral del dulzor se vea también reducido.

Los refrescos sin azúcar no nos ayudan a reducir nuestro umbral del dulzor, por lo que tampoco son una solución saludable si los tomamos de forma recurrente

No, una copita de vino al día no es saludable

Las bebidas con alcohol son también grandes protagonistas en las cartas de bares y terrazas y, a veces, nos autoengañamos pensado que, dentro del gran abanico de opciones, hay alternativas más saludables que otras. Esto se resume en una sola frase: el alcohol presente en cualquier bebida nunca (NUNCA) puede vincularse a la salud. Y, aunque cierto es que los porcentajes de alcohol pueden ser menores en unas bebidas que en otras, no hay porcentaje seguro. También es verdad que, en términos de azúcar, no todas las bebidas alcohólicas son iguales. Por ejemplo, los vinos secos (brut, brut nature, en caso de cavas, etc) tienen menos azúcar que los vinos semidulces o dulces… Pero esas ‘ramas’ no pueden impedirnos ver el bosque. Si te gusta el vino, la cerveza o un cóctel, tómalo de manera de esporádica, en la versión que más te guste, por el placer de hacerlo, pero nunca atribuyéndole ninguna cualidad beneficiosa a nivel de salud.

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