Château Miraval: el vino que trae de cabeza a Brad Pitt y Angelina Jolie y otros rosados

Château Miraval: el vino que trae de cabeza a Brad Pitt y Angelina Jolie y otros rosados

Sin duda una de las controversias estrella que está teniendo este mediático divorcio está siendo todo lo relacionado con la bodega Château Miraval, propiedad de ambos

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Château Miraval es una propiedad situada en la Provenza en la que la familia Perrin (muy famosa por ser la propietaria del mito rodanés Château Beaucastel) elabora este rosado cuyos dueños, el ex matrimonio Jolie-Pitt, volvieron tan popular desde su compra en 2008.

Es un vino normal que, obviamente, no tendría mayor foco si esta pareja no hubiera estado de por medio. Sí llama la atención que su precio no haya sufrido gran alteración desde que lanzaran la primera añada, 2012, en marzo de 2013. Entonces costaba 20 euros y sigue costando, más o menos, lo mismo. El Miraval Rosé 2021 se puede comprar por 18,95 euros.


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En ese sentido no es menos cierto que tienen un tope de gama, a 240 euros la unidad en formato Magnum (1,5 lts), llamado Muse de Miraval y que, también, elaboran otro más asequible llamado Studio by Miraval Rosé (12,30 euros).

Los tres vinos que se elaboran en la bodega Château Miraval.

Independientemente de mis gustos, lo que sí parece es que esta bodega es bastante rentable ya que según los documentos judiciales ingresa unos 50 millones de dólares al año. Tampoco hay que dejar de observar el simbolismo de la ubicación ya que fue en Miraval donde la pareja celebró su boda el 23 de agosto de 2014.

Y eso que ya en 2013, Angelina Jolie, siempre según lo que ha trascendido del litigio, dejó de contribuir en todo lo relacionado con el Château, de hecho, esto se ha vuelto clave en el pleito ya que la actriz indica que le supone una carga de conciencia estar vinculada a una empresa que fabrica alcohol.

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Ese punto ha sido decisivo para que un juez de Los Ángeles haya permitido que siga la ejecución de la venta que hizo Angelina Jolie al grupo Tenute del Mondo que a su vez es propiedad del Grupo Stoli (sí, los del vodka) y, por tanto, bajo el control de Yuri Shefler, multimillonario ruso aparentemente crítico con el régimen de Vladimir Putin y del que se puede considerar que era, hasta ahora, competidor de Miraval y de la familia Perrin a través de sus numerosas marcas.


El Château Miraval está valorado en unos 140 millones de euros y fue el escenario de la boda de la pareja en agosto de 2014

Ella, por sí sola, no podía finalizar dicha venta porque Brad Pitt no había consentido levantar la ATRO (Automatic Temporary Restraining Order), una orden legal que impide que cualquiera de las partes tome cualquier decisión financiera que perjudique al otro durante el proceso de divorcio.

Y esto es lo que se ha resuelto el pasado 22 de juli. El juez encargado del caso ha llegado a la decisión de continuar la venta, forzando a Pitt a compartir su documentación financiera sobre Miraval, estimando que no se puede considerar un perjuicio que entre en el capital de la empresa bodeguera un grupo de la magnitud de Stoli.

Naturalmente este argumento es rechazado por Brad Pitt que, parece ser, sí está muy involucrado en este proyecto y por tanto no ve con tan buenos ojos que una multinacional de este porte entre en su bodega.

Y es que así son las cosas del vino, la aplicación, interpretación o valoración legal de un magistrado acostumbrado a resolver sobre otro tipo de negocios puede que no haya observado la singularidad de lo que aquí se dirimía, el caso es que, al menos por ahora, parece que el actor va a tener que convivir con esta gran corporación.

Estaremos atentos a ver cómo va evolucionando, mientras tanto, aprovecho para recomendaros otros rosados de bastante más nivel que Miraval y, a priori, con muchos menos conflictos mediante.

VINOS ROSADOS PERFECTOS PARA EL VERANO

Bodega Marañones, Tapafugas, 2018, D.O. Madrid. 12,30 euros

Realmente a mano tenemos esta bodega madrileña, propiedad ahora de Pago de Carraovejas, que elabora este rosado a base de Garnacha y Albillo. El resultado es un vino con una carga frutal tan deliciosa que es imposible quedarse en una botella.

Compradlo por cajas.

Strohmeier, Lys-Rod, Nº 32, 2021, Estiria, Austria. 20,65 euros

Estamos ante un rosado de Estiria, sí, como Carmilla, la vampiresa literaria creada por Sheridan Le Fanu. Pero al contrario que aquel ser de tinieblas, este vino a base de la variedad autóctona Blauer Wildbacher os va a dar la vida.

Perfecto para iniciar un día de playa y/o piscina.

Frank Cornelissen, Susucaru, Rosé, 2021, Sicilia, Italia. 23,95 euros

Frank Cornelissen es belga, pero se ve que no le resultaba idóneo elaborar vino en su patria y prefirió ejecutar su idea en Sicilia. Todos contentos porque estamos ante otro rosado, de color muy poco rosa (se puede confundir con un tinto de baja capa) de lo más fluido.

Aunque no lo parezca tiene alcohol, 12,50º, por lo que manejadlo con cuidado.

Hatzidakis, Rosette, 2019, Santorini, Grecia. 29,60 euros

Santorini es un destino estrella de vacaciones y también una de las regiones vínicas de Grecia que mejores vinos da. Hatzidakis es mi preferido y su rosado no desentona de la línea general de este elaborador.

Lo suyo es bebérselos allí, pero, mientras tanto, me conformo con poder probarlo donde sea.

Clos Cibonne, Cuvée Prestige Caroline, Tibouren Rosé, 2020, AOC Côtes de Provence, Francia. 37,55 euros

Acabo cerca de donde empezó todo esto ya que volvemos a la Provenza con uno de sus rosados más icónicos e interesantes.

A partir de la uva provenzal Tibouren nos ponemos con un rosado complejo, no es ese tipo de rosado intrascendente a servir lo más frío posible. Al contrario, siendo muy disfrutable presenta una complejidad que requiere de cierta pausa.

Si hay slow food, esto es slow drink.