Ahora que lo que más apetece es comer platos calientes y recetas de cuchara, te llevamos a conocer uno de los templos del cocido gallego. La capital del plato por excelencia es Lalín (en Pontevedra), pero Amancio Ortega, el fundador del imperio de Inditex, ha puesto en el mapa gallego otra parada imprescindible: el Mesón de Crecente, en Lugo.
Un cocido gallego tradicional y muy contundente
A apenas 14 kilómetros de la ciudad de Lugo se encuentra uno de los templos de la provincia de la cocina tradicional, O Mesón de Crecente. En la aldea de San Pedro de Mera se puede volver a disfrutar de los platos caseros con la mejor materia prima, mucha de ella de su propia ganadería y el huerto. La vivienda familiar de piedra se convirtió en mesón y allí se recibe al cliente que al entrar por la puerta se encuentra con una gran cocina antigua donde los más afortunados pueden comer mientras ven el trabajo de la tercera generación de cocineras de la familia.
El mesón ha cumplido cien años en funcionamiento, desde 1925, y sigue en pie y triunfando entre la clientela por la calidad de sus recetas y la fidelidad a la cocina gallega tradicional. Durante todos estos años, se siguen guisando a fuego muy lento en la cocina de leña. Cada semana salen cientos de bandejas para comensales llegados de todas partes de Galicia. La carta es limitada: “os poliños tomateiros; o galo; e, na súa época, a caza”, anuncia. Pero los platos son abundantes.
El más demandado, y el que le dio la fama al mesón, es el cocido. Lleva los ingredientes clásicos, como el lacón, cachucha, solana, chorizo, garbanzos, patatas y repollo o nabizas, lo que esté de temporada. Las verduras las cultivan en casa y cada mañana se encargan de pelarlas y prepararlas una a una. La calidad de la materia prima es, precisamente, lo que mantiene al local como referente, así como mimar los platos. Se cocina a fuego lento con el cariño y la paciencia de las abuelas. Cada año pueden consumir entre 50 o 60 cerdos (hacen su propia matanza), cada mes guisan unos 200 pollos y asan unos 70 gallos.
Un cocido para repetir y repetir
El Mesón de Crecente se encuentra en la parroquia de San Pedro de Mera, en el municipio de Lugo, una zona históricamente ligada al paso de caminantes, ganaderos y comerciantes entre el campo y la ciudad. Muy cerca discurren trazados del Camino de Santiago, la conexión con el Camino Primitivo y las rutas de entrada a Lugo, lo que explica que el local reciba tanto a vecinos de la comarca como a peregrinos que buscan comer bien y reponer fuerzas.
Uno de esos peregrinos que hizo parada en el mesón fue Amancio Ortega, hace años, cuando recorrió de forma discreta el Camino y se sentó a probar el famoso cocido. Le gustó tanto que regresó al día siguiente. No pidió otra cosa, al parecer quedó tan satisfecho que repitió. Y con ese gesto, el dueño de Zara convirtió al Mesón de Crecente en uno de esos lugares donde ahora peregrinan, también, los amantes de la buena mesa y la cocina más genuina.
Cocina con alma y mucho mimo
En la casona de piedra que acoge el Mesón de Crecente huele a gloria. En esa cocina económica de leña que llegó de Bilbao, Loli Llamas lleva décadas preparando las recetas que aprendió de su suegra y todo sigue igual.
A las nueve de la mañana se ponen las cazuelas al fuego, con la cachola y el lacón, los ingredientes protagonistas del cocido, los chorizos se cuecen con las verduras y cada día Loli (que es miembro del colectivo Amas da Terra, un grupo de mujeres que defienden la cocina tradicional gallega como patrimonio cultural). Repite el ritual, respetando el orden y los tiempos, para que el cocido salga perfecto. Un cocido hecho con mimo, en leña, a fuego lento... y con productos de calidad, de casa, que hacen repetir a todo el que lo prueba.
Además del cocido, el mesón ofrece un menú del día por 15 euros, un precio que hace que se llene cada jornada. La comida se prepara en la misma cocina de leña y el menú cambia según los productos de temporada. Todo es casero, todo tiene el sabor de la tierra y se disfruta de principio a fin. Porque los postres también son antológicos: flan, hecho en el horno de leña, y requesón casero.
📍 Mesón de Crecente. San Pedro de Mera (Lugo)










