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El mar nunca descansa: moldea las rocas, transforma los paisajes y esculpe su propia historia a cada paso. Esa misma energía libre y cambiante desembarcó en Madrid para ser testigo del inicio de un nuevo capítulo en la historia de Mar de Frades. Con motivo del lanzamiento de la evolución de su icónica botella, la mítica bodega de albariño citó a destacados rostros del panorama social, de la moda y de la cultura bajo un concepto común: la fuerza transformadora del Atlántico.
El evento, celebrado el pasado jueves 22 de octubre en la capital, reunió a invitadas habituales del universo de la marca como Victoria Federica, María G. de Jaime, Tomás Páramo e Ynés Suelves, a las que se sumaron nuevas visiones creativas e influencers del panorama actual como Céline Van Heel, Natichu Alcántara o Macarena Aragón. Todos disfrutaron de una velada inspirada en el diseño vanguardista y la filosofía ‘Vive en Azul’.
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Arte en vivo
La experiencia inmersiva comenzó entre efectos visuales de agua y una atmósfera bañada en luz azul. En el centro de la escena, un cubo de gran formato fue intervenido en directo (live painting) por cuatro artistas que pintaron una majestuosa ola blanca sobre el fondo azul de la firma.
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En el momento culminante, las estructuras se abrieron para revelar la nueva botella de Mar de Frades. En esta nueva etapa de transformación, la botella deja que sea el propio océano el que la moldee: las emblemáticas olas del mar pasan de estar simplemente impresas a adquirir un relieve tridimensional esculpido en el vidrio, invitando a tocar y sentir la esencia del Atlántico con las manos.
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Alta gastronomía gallega
Tras la presentación, los asistentes compartieron una espectacular mesa imperial con forma de ola. La propuesta gastronómica continuó con el hilo conductor de la transformación, jugando con los límites entre el Atlántico, su origen y la sostenibilidad. Los invitados disfrutaron de creaciones de vanguardia donde ingredientes tradicionales fueron reinterpretados —como caviares y ostras en sorprendentes versiones vegetales—, todo maridado a la perfección con cócteles exclusivos y el inconfundible Mar de Frades albariño.
Una noche que no solo sirvió para celebrar el rediseño de uno de los grandes referentes de nuestro patrimonio vitivinícola, sino para recordar que la belleza, al igual que el Atlántico, está en constante movimiento. Una inolvidable velada de otoño que nos invita, más que nunca, a abrazar lo inesperado y a seguir “viviendo en azul”.
© Silvia Villar



