El primer trimestre del curso escolar se traduce en vuelta a la rutina y un deseo constante de ordenar nuestros hábitos. Buscamos recuperar el ejercicio físico, el buen descanso y construir una rutina cosmética eficaz que devuelva el equilibrio a la piel y la haga brillar. Combatir la flacidez, los signos de fatiga y los signos de la edad. Y por eso, a menudo queremos acudir a un centro profesional donde nos recomienden los tratamientos que más se ajustan a nuestras necesidades y así calendarizarlos de octubre a Navidad.
Pero,¿hasta qué punto es coherente hablar de un "reset facial" en otoño y aglutinar todos los protocolos en estos tres meses del año? Hemos recurrido al consejo de los expertos paa despejar las dudas más frecuentes.
¿Hay que hacerse un 'reset' facial en otoño?
Según el doctor Carlos Morales Raya, dermatólogo experto en láser, estética y acné y director médico de la clínica que lleva su nombre en Madrid, el reset tiene sentido "pero como concepto, no como necesidad médica".
Tal y como explica el experto, después del verano es habitual encontrar más manchas, textura irregular, deshidratación, piel apagada o signos de fotoenvejecimiento, y el otoño es buen momento para retomar o subir de intensidad ciertos activos y procedimientos. Pero advierte de que "lo que de verdad funciona es tratar la piel de forma progresiva todo el año, no intentar repararla de golpe en octubre".
Buen momento para ajustar rutina y tratar las manchas
El especialista nos explica que "la radiación ultravioleta, la contaminación y el estrés oxidativo actúan los doce meses, así que la fotoprotección, los antioxidantes, los retinoides cuando están indicados y el cuidado de la barrera deberían mantenerse siempre". Pero entonces, ¿qué compensa hacer en otoño? El doctor lo tiene claro: valorar cómo ha quedado la piel y plantear una puesta a punto. "Es un momento muy bueno para tratar las manchas que se han marcado en verano con láser de picosegundos, luz pulsada intensa o algunos láseres fraccionados".
"La tecnología se elige según el tipo de pigmentación. También es buena época para trabajar textura, poros, arrugas finas y cicatrices de acné con peelings químicos, láseres fraccionados (ablativos o no ablativos) o radiofrecuencia fraccionada con microagujas. Si el paciente busca mejorar la flacidez, podemos estimular colágeno con ultrasonidos microfocalizados o radiofrecuencia, cuyos resultados aparecen poco a poco en los meses siguientes", sostiene.
Además, nos cuenta, "si la piel llega especialmente apagada o deshidratada, hay tratamientos para mejorar su calidad: láseres suaves, peelings superficiales o inyectables como el ácido hialurónico de baja reticulación o los polinucleótidos, siempre que haya indicación".
Con el frío conviene revisar la rutina cosmética
"Al bajar la radiación solar podemos subir poco a poco retinoides, alfahidroxiácidos o despigmentantes, que en verano manejamos con más cuidado, sobre todo si se trata de aumentar concentraciones o la piel no está acostumbrada", recomienda el dermatólogo.
"Eso no quiere decir que el retinol haya que dejarlo en verano: usado por la noche y con buena fotoprotección se puede mantener. El otoño simplemente es un contexto más cómodo para introducirlo o aumentar su intensidad de forma controlada", añade.
Por otro lado, aconseja cuidar más la barrera cutánea, cambiar a texturas más ricas y reforzar, si hace falta, con ceramidas, ácido hialurónico o niacinamida.
No hay que elegir entre un reset en otoño y cuidarse todo el año. La constancia es la base y el otoño sirve para reevaluar y ajustar.
La clave para tener una piel bonita: constancia todo el año
El doctor Morales lo tiene claro: "No hay que elegir entre un reset en otoño y cuidarse todo el año. La constancia es la base y el otoño sirve para reevaluar y ajustar. Y no todas las pieles necesitan un reset, ni existe uno que valga para todo el mundo". Con él está de acuerdo, en el plano de la estética, Ana del Castillo, responsable del área de belleza de Club Metropolitan.
"La piel suele beneficiarse más de una rutina constante y adaptada que de intentar resolverlo todo en un solo momento del año", asegura. Para ella, higiene, hidratación según las necesidades de la piel, y protección solar durante todo el año son una buena base. "Si mantenemos esos hábitos también en verano, el otoño puede ser un momento para revisar la rutina, sin que tenga que convertirse necesariamente en una 'puesta a punto'", afirma.
Para Ana, un tratamiento más intensivo puede tener sentido si aparece una preocupación concreta, como manchas, sequedad persistente o un cambio en la tolerancia de la piel. "No existe un push obligatorio por calendario: la intensidad del cuidado debe responder a un cuidado diario y no olvidarnos que igual que nos lavamos los dientes cada día, la piel se cuida cada día", finaliza.
En definitiva, el otoño puede ser una buena oportunidad para evaluar las necesidades de la piel y ajustar los cuidados, pero no hace falta concentrar todos los tratamientos en unos meses. La clave está en elegir lo que realmente necesitamos y mantener una rutina constante durante todo el año.










