El wellaging está de moda y en lugar de demonizar el envejecimiento, se alía con un proceso inevitable a través de cuidados y tratamientos con los que cumplir años se celebra y está más que permitido, pero de la mejor forma posible. Con la advertencia que ya hacen algunos expertos sobre la huella estética, el enfoque del cuidado de la piel se centra en dar con el ritual a medida para cada etapa, reforzar la función barrera, apostar por protocolos profesionales según las necesidades y reducir el impacto de los principales aceleradores de la aparición de manchas, arrugas, deshidratación, pérdida de luminosidad y otros marcadores que indican que el tiempo va dejando su huella.
En palabras del Dr. Daniel Nieto, especialista en Dermatología Médico-Quirúrgica y Medicina Estética de IMR, "el envejecimiento facial no se limita a la aparición de arrugas: la piel pierde progresivamente hidratación, luminosidad y elasticidad, y la exposición solar acumulada puede provocar también alteraciones de la pigmentación y determinadas lesiones cutáneas". La protección solar es uno de los mejores aliados para combatir muchos de estos signos de la edad: "Envejecer intrínsecamente es inevitable, pero acumular fotoenvejecimiento sí puede evitarse en buena medida".
Rituales de cuidado según la edad
Para empezar, el especialista de IMR explica que el envejecimiento superficial es tan solo la punta del iceberg, "afecta a todas las capas de la cara. No solo cambia la calidad de la piel, sino también la distribución de los volúmenes y las estructuras que los sostienen, lo que acaba modificando progresivamente los contornos faciales".
Desde un punto de vista profesional, la rutina que hay que seguir se basa en la personalización que consigue resultados a medida. A partir de aquí existen activos con sobrado respaldo científico como es el retinol, del que la Dra. Rita Sêco, médico estético, dice que el otoño puede ser la mejor época para iniciados: "La radiación UV es menor, lo que reduce el principal riesgo asociado al inicio del tratamiento con retinol, la fotosensibilidad. Acelera la renovación celular, lo que hace que la piel sea temporalmente más sensible y vulnerable al sol, sobre todo durante las primeras semanas de adaptación".
Como activo con poder para combatir el fotoenvejecimiento, el Dr. Nieto señala a la tretinoína; uno de los tratamientos tópicos que mejora la apariencia de las arrugas y otros signos asociados al daño UV. En consulta, el especialista señala los tratamientos en consulta que mejoran notablemente el aspecto y la calidad de la piel, siempre acompañados de la recomendación profesional: de los láseres, a los peelings, el ácido hialurónico, estimuladores de la capacidad de reparación de los tejidos o los que favorecen la producción de colágeno.
Como guía para empezar cada etapa del ritual de cuidados, el doctor de IMR adelanta que "no existe una receta aplicable a todos según la edad. Lo importante es identificar qué signos predominan en cada paciente y adaptar el tratamiento a sus necesidades". A partir de aquí, nos da unas indicaciones aproximadas:
- A partir de los 30 años: utilizar fotoprotección a diario, seguir un estilo de vida saludable, reforzar la función barrera y, en caso de que proceda, empezar con el uso de retinoides.
- A partir de los 40 años: mantener las indicaciones anteriores y recurrir a tratamientos específicos si existen problemas de pigmentación, textura, primeros signos de pérdida de elasticidad o aparición de arrugas dinámicas.
- A partir de los 50: tratar la pérdida de volumen o laxitud en la piel, si existe. Planear una combinación de tecnologías y tratamientos estimuladores adaptados.
- A partir de los 60 años: calidad de la piel, pigmentación, hidratación, laxitud y pérdida de volumen son factores prioritarios. También hay que adaptar el tratamiento en función de posible medicación del paciente, capacidad de recuperación o comorbilidades (presencia de dos o más efermedades al mismo tiempo).
El Dr. Nieto hace hincapié en el minimalismo cosmético como seguro de éxito y refuerzo para la función barrera: "La prevención no consiste en utilizar diez productos diferentes, sino en elegir los adecuados y seguir una pauta coherente". Y para terminar, imagina cómo será el ritual de belleza del mañana: "Probablemente el futuro será una combinación de prevención, diagnóstico biológico, estimulación de los mecanismos propios de reparación y tratamientos dirigidos a las estructuras que realmente han cambiado".







