¿Es seguro practicar electroestimulación?

El experto Carlos Cadarso nos da las claves para que su práctica sea segura

por María Villar

La electroestimulación es una disciplina que puede resultar muy atractiva para cualquier persona que quiera ponerse en forma. Promete perder las calorías equivalentes a tres horas de gimnasio en poco más de 20 minutos, gracias a los impulsos eléctricos que recibe el músculo desde los archiconocidos chalecos con los que hemos visto entrenar a famosas como Paula Echevarría o Sara Carbonero.

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Carlos Cadarso, director técnico de los centros ‘F.a.s.t’, que imparten electroestimulación, nos aclara para quién está indicada la técnica y las precauciones que debemos seguir a la hora de iniciarnos en este tipo de entrenamiento: “No hay un perfil en cuanto a la edad se refiere para el que la electroestimulación sea una contraindicación absoluta. Lo que determina si una persona no puede realizar este tipo de entrenamiento son las diferentes patologías o aspectos que pueda tener cada persona: patologías autoinmunes, problemas que afectan al sistema nervioso y marcapasos entre otros”.

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Tras dos casos producidos en Sevilla, en los que dos personas que practicaron electroestimulación requirieron atención médica, nos preguntamos si esta disciplina es apta para cualquier persona. A estos dos pacientes se les diagnosticó rabdomiolitis, una patología que ocurre porque al realizar ejercicio se produce una rotura de microfibras en el músculo. Hay que tener en cuenta que no es una dolencia exclusiva de la electroestimulación, sino que puede darse en cualquier entrenamiento de alta intensidad y tanto en personas entrenadas como en principiantes. Puedes detectarlo porque sus síntomas son como unas agujetas muy intensas.

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¿Qué hay que hacer para que una sesión de electroestimulación sea segura?

Aunque siempre existirá un riesgo hay una serie de precauciones que podemos tomar a la hora de realizar una clase de electroestimulación.

  • En primer lugar, las sesiones sólo deberían ser administradas y controladas por profesionales de la salud o el deporte. “Es importante que el profesional tenga una formación específica sobre la herramienta de trabajo para poder ofrecer un entrenamiento seguro y de calidad”, apunta Cadarso. De esta manera nos aseguraremos de que los electrodos están situados en el lugar correcto y que la distancia entre ellos es la adecuada. El experto añade que es importante escuchar al entrenador, centrarse en disfrutar para conocer el método y que termine gustando.
  • Es recomendable que la electroestimulación no sea la única actividad que se lleve a cabo, sino que es conveniente alternarla con sesiones de bicicleta, natación o ‘running’ y más si se trata de personas que lleven un tipo de vida sedentaria o sin experiencia previa en ejercicios de fuerza.
  • Debemos conocernos a nosotros mismos y saber cuál es nuestra resistencia y nuestra capacidad de recuperación. En función de esto, el profesional debe adaptar los parámetros de la sesión, como la frecuencia, la profundidad y el tiempo, para personalizar cada entrenamiento. Cardoso señala que si el entrenamiento se realiza de la forma correcta no se debe dar ningún efecto adverso. “Si tuviéramos que estar pendientes después de cada sesión para asegurarnos de que todo está bien, estaríamos aceptando que esto es una actividad de riesgo y os puedo asegurar que no es el caso”, puntualiza.
  • También debemos controlar nuestra alimentación. Es recomendable llevar una dieta equilibrada, reducir al máximo el consumo de grasas, azúcares, picante y sal y no consumir alcohol.

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