Inquietante y real: el robot de IA que sonríe, camina y mantiene contacto visual


Ni ciencia ficción, ni película. Moya es el androide que difumina la frontera entre humanos y máquinas, poniendo en duda nuestras certezas sobre la inteligencia artificial


Robots de última generación expuestos en la feria de tecnología celebrada en Shanghái© Getty Images
7 de febrero de 2026 a las 20:10 CET

La barrera entre la ciencia ficción y la realidad se ha vuelto aún más difusa en Shanghái, si se podía. La compañía china DroidUp ha presentado su última creación en una exhibición que está recorriendo el mundo, y que ya se ha difundido por redes sociales y plataformas como YouTube. Moya es un robot humanoide que emplea diseño biomimético e inteligencia artificial con el fin de aproximarse más que nunca al comportamiento humano. 

El humanoide Moya destaca en la feria por su diseño avanzado y su capacidad para imitar expresiones y desplazamientos como un ser humano© @ShanghaiEyeMagic
El humanoide Moya destaca en la feria por su diseño avanzado y su capacidad para imitar expresiones y desplazamientos como un ser humano

Como hemos podido ver, Moya se presenta caminando, sonriendo, manteniendo contacto visual y haciendo micro-gestos que hasta hace poco se creían imposibles para una máquina. 

¿Qué es Moya y por qué está revolucionando el mundo?

Los creadores han definido al humanoide como el primer robot totalmente “biomimético” que tiene inteligencia corporal encarnada. Esto significa que, además de razonar por medio de algoritmos en la nube,  percibe y actúa dentro del mundo físico de manera integrada; lo que lo distingue de muchos robots contemporáneos, que operan más bien como asistentes digitales con ruedas o brazos mecánicos. 

Moya tiene una altura de 1,65 metros y un peso aproximado de 32 kilogramos, con proporciones que se diseñaron para parecerse a las de los seres humanos. Se mueve con un paso que sus desarrolladores afirman que tiene 92% de exactitud en comparación con el paso humano natural. 

Lo que más sorprende es que sostiene una temperatura corporal de entre 32 ºC y 36 ºC, lo que la vuelve realmente cálida al contacto y previene la percepción de ser una “máquina fría” que otros robots suelen causar. 

El humanoide Moya destaca en la feria por su diseño avanzado y su capacidad para imitar expresiones y desplazamientos como un ser humano© @ShanghaiEyeMagic
El humanoide Moya destaca en la feria por su diseño avanzado y su capacidad para imitar expresiones y desplazamientos como un ser humano

Tecnología detrás de la ilusión

Moya no es únicamente una carcasa elegante que contiene inteligencia artificial: está construida sobre la versión más reciente de la plataforma mecánica “Walker 3”, un chasis diseñado para imitar con mayor efectividad y fluidez el equilibrio y los movimientos humanos.  

Este diseño modular permite incluso la personalización de su aspecto, un detalle que sugiere una futura venta en la que cada unidad podría ser “vestida” o configurada según los gustos del usuario o el contexto en el que se va a utilizar. 

Además de la movilidad, Moya tiene la capacidad de sostener la mirada, sonreír, asentir y presentar microexpresiones faciales. Esto da lugar a una nueva dimensión en la interacción entre humanos y máquinas: no solo se trata de respuestas, sino también de gestos que parecen sociales. 

Un robor sujetando un corazón© Getty Images
La exhibición del robot ha generado reacciones divididas entre fascinación y cierta incomodidad por su alto grado de realismo

Lo que se ve en los vídeos

Los clips accesibles en plataformas como YouTube exhiben a Moya llevando a cabo acciones que se asemejan a las humanas: desde andar erguido con equilibrio, hasta observar a las personas con lo que parece una atención inteligente. 

La grabación, además del simple “movimiento”, provoca una sensación de inquietud en muchos de los espectadores: un robot que parece entender y reaccionar como lo haría un humano. Esto ha provocado respuestas variadas entre los usuarios, que van desde el entusiasmo y la fascinación hasta una ligera incomodidad, también llamada “valle inquietante” en el ámbito de la robótica. 

Usos potenciales: más allá del entretenimiento

A pesar de que a muchas personas les llama la atención el aspecto físico casi humano de Moya, los programadores no tienen la intención de emplearla únicamente como una “atracción futurista”. Se estima que el robot podría tener diversas aplicaciones prácticas, según las declaraciones relacionadas con su presentación: 

Esta perspectiva se distancia de la concepción clásica de robots industriales que llevan a cabo labores mecánicas repetitivas, y se aproxima más al concepto de un “robot compañero” que puede interactuar socialmente con los seres humanos. 

¿Qué opinan los expertos y el público?

Moya ha tenido un gran impacto, aunque no sin controversias. Aunque algunos especialistas consideran que este humanoide representa un avance significativo en la robótica social, otros advierten que una humanización excesiva de las máquinas podría producir expectativas poco realistas acerca de lo que la IA es capaz de hacer en su estado actual.  

En foros y redes sociales, así como en los comentarios de vídeos que se han vuelto virales, hay usuarios que manifiestan sorpresa por la naturalidad de sus movimientos. Por otro lado, otros sienten un poco de inquietud al notar lo realista que parece, incluso cuando todavía está lejos de mostrar una conducta realmente autónoma o emocional. 

Robot humanoide estrechando la mano a una mujer© Adobe Stock
Moya está pensada para interactuar en espacios públicos como centros educativos, sanitarios o de atención al cliente al igual que otro tipo de robots no tan realistas

¿Cuándo llegará al mercado?

Según los planes actuales de DroidUp, podría estar disponible para el mercado a finales de 2026. El precio estimado sería de unos 1,2 millones de yenes japoneses, lo que equivaldría a unos 6.483,60 euros. El precio final varía en función del mercado y la configuración del mismo. 

Esto sitúa al robot en una categoría premium, que, antes de llegar a los hogares, es muy probable que esté primero disponible para entornos especializados, instituciones o empresas. 

¿Hacia dónde va la robótica humana?

Moya representa un avance sorprendente en la búsqueda de robots que no solamente interactúan con nosotros, sino que lo hacen de una forma más “humana”, a través de gestos, presencia física y mirada que te recuerdan a lo familiar y cercano y, simultáneamente, nos llevan a pensar acerca del futuro de la inteligencia artificial. 

A medida que la tecnología continúa avanzando, estos desarrollos nos presentan preguntas interesantes: ¿Qué tan parecidos a nosotros queremos que sean los robots? ¿Y cómo afectará esto a nuestra vida laboral, social y emocional?

Lo que está claro es que la robótica ha dado un enorme paso con Moya, al salir de los laboratorios y llegar a ser parte central del debate público global.