Es su doble de acción en la película 'En el corazón de la bestia'

Hablamos con Joel Abadal, el actor español que arriesga la piel por Brad Pitt y conquista a Hollywood: "Oírle decir mi nombre ante los medios, me superó"


El actor y especialista catalán se sincera en esta entrevista sobre su extremo rodaje en Nueva Zelanda, el peligro real en los rápidos y su estrecha relación con la estrella cinematográfica


Un retrato de Joel Abadal
17 de octubre de 2026 a las 22:52 CEST

Hay rostros que el mundo entero reconoce a primera vista y nombres que quedan grabados a fuego en las leyendas de Hollywood. Pero detrás de la mirada de un mito como Brad Pitt, donde el fuego, las corrientes heladas y el riesgo real amenazan la vida en pantalla, habita el cuerpo y el alma de un joven de Castelldefels. A sus 29 años, Joel Abadal no solo ha firmado en En el corazón de la bestia una de las labores de especialista más extremas  del cine reciente; se ha ganado, a fuerza de talento, humildad y un rigor inquebrantable, el respeto rendido del propio actor. Hablamos con el hombre que arriesga la piel en los escenarios más inhóspitos del planeta sin perder jamás la sonrisa, la devoción por sus raíces ni la infinita gratitud hacia su madre, la mujer que creyó en su sueño cuando solo era un niño fascinado por la magia del circo.

Joel Abadal junto al pastor alemán© @joelabadal
Joel Abadal confiesa que trabajar con los cuatro perros que dieron vida a Odin en 'En el corazón de la bestia' fue "una gozada absoluta". Amante de los animales y dueño de caballos, destaca la química y la complicidad que exige rodar con sus compañeros caninos

El día que Brad Pitt paralizó una rueda de prensa por él

Joel, no ocurre todos los días que una estrella internacional de la talla de Brad Pitt detenga una rueda de prensa para hablar de ti con semejante afecto. Al escucharle decir ante los medios de todo el mundo que habías hecho el trabajo duro por él y que tu labor fue simplemente increíble, ¿qué fue lo primero que se te pasó por la cabeza?

Es impresionante que un actor de semejante calibre decida hacerte un reconocimiento público de ese tipo. Pero que, además, pronunciara esas palabras tan generosas y dijera mi nombre completo hizo que al principio me costara asimilarlo. Tuve que ver el vídeo varias veces para terminar de creérmelo. Al fin y al cabo, para mí, como para tantas otras personas, él es un verdadero icono.

De adolescente te dejaste el pelo largo inspirado por Troya y te rapaste por El club de la lucha. Brad Pitt era tu gran referente. Años después, el destino os unió cara a cara en Nueva Zelanda. ¿Cómo fue descubrir al hombre cercano que habita tras el mito?

Lo cierto es que el señor Pitt transmite un aura mágica muy difícil de describir; al fin y al cabo, es una autentica superestrella. Aunque mantuve la máxima profesionalidad por fuera, por dentro resultaba impactante tenerlo ahí enfrente, mirándome y escuchando atentamente lo que tenía que decir alguien que, como yo, ha crecido viendo cada una de sus películas. Sin embargo, en cuanto cruzas las primeras palabras con él, esa barrera del mito se disuelve para dar paso a una persona increíblemente cercana.

"Lo cierto es que el señor Pitt transmite un aura mágica muy difícil de describir; al fin y al cabo, es una autentica superestrella. Aunque mantuve la máxima profesionalidad por fuera, por dentro resultaba impactante tenerlo ahí enfrente"

¿Te hacía caso desde el primer momento?

Totalmente. Fue precisamente lo que más me sorprendió de él. Para alguien con toda la experiencia que acumula, tras haber participado en decenas de superproducciones e incluso haber interpretado a un doble de acción en el cine, demuestra una humildad y una entrega increíbles. Nos escuchaba con absoluta atención y confiaba a ciegas en nosotros, ejecutando cada indicación tal y como se la marcábamos. Hay que tener en cuenta que es una película muy intensa, ya que está sufriendo e intentando sobrevivir a lo largo de toda la historia. 

Un rodaje al límite

Lo describes como alguien de una gran humildad y sencillez. Entre toma y toma, ¿hubo alguna conversación en privado sobre la vida, las pasiones o el cine que se te haya quedado grabada para siempre?

Si se hubiera tratado de una comedia o de un proyecto de otro corte, estoy seguro de que habríamos tenido momentos más distendidos. Sin embargo, al tratarsede una película tan intensa, él estaba profundamente sumergido en su método de interpretación, buscando mantener esa carga emocional en todo momento. Eso condicionaba el ambiente en el plató y limitó un poco la oportunidad de tener ese tipo de charlas más íntimas.

A pesar de esa distancia necesaria, ¿qué es lo que más te guardas de haber trabajado a su lado?

Me llevo una auténtica clase magistral de interpretación. Tenía la suerte de estar pegado al monitor en cada toma, no solo para supervisar la escena, sino para estudiar su actuación al detalle: analizando cómo caminaba, cómo sujetaba un objeto o cómo interactuaba con un perro para poder replicarlo después con la máxima precisión. Observar su rigor a diario y absorber todas esas herramientas para incorporarlas a mi propia profesión es, sin duda, el mayor aprendizaje que me queda de esta experiencia.

Joel Abadal tras una escena de grabación© @joelabadal
Joel Abadal explica que el cuidado físico es una obligación en su profesión: "Mi cuerpo es, literalmente, mi herramienta de trabajo". El especialista entrena a diario, incluso cuando viaja, y sigue una alimentación equilibrada para proteger músculos y articulaciones: "Cuidarse no es una opción, es un requisito indispensable"

En el set marcaste desde el primer momento un profundo respeto llamándole 'señor Pitt', pero compartisteis muchas horas de intimidad rodando secuencias extremas sobre el agua. ¿Cómo se equilibra el respeto profesional con la complicidad de trabajar cuerpo a cuerpo en situaciones límite?

Le llamo 'señor Pitt' porque siento un respeto y una admiración absolutas hacia él. No tiene mi edad, tiene ya 62 años, por lo que mantengo marcada esa barrera de deferencia. Por ejemplo, con Miguel Bernardeau, a quien doblé en El Zorro, surgió una relación de amistad; con el señor Pitt es distinto. En las entrevistas, referirme a él simplemente como Brad me parece quedarse corto; creo que merece ese reconocimiento por seguir al pie del cañón a su edad.

El infierno helado

A pesar del gran reconocimiento que te ha dedicado públicamente, lo cierto es que él también ha tenido que implicarse al máximo en el rodaje, ¿verdad?

Es un auténtico guerrero. Aunque se ponga en valor mi trabajo en la película, él ha hecho una barbaridad: se ha metido en el agua, ha pasado muchísimo frío y lo ha dado absolutamente todo, siempre dentro de sus posibilidades físicas y de los estrechos límites legales que tiene la aseguradora de un actor de ese nivel. Rodamos en Nueva Zelanda, en la zona sur, donde hay glaciares, por lo que el agua de esos ríos y lagos es helada y no cambia de temperatura ni en verano ni en invierno. Afrontar jornadas muy largas, de diez o doce horas metidos ahí, hacía que acabaras tiritando de verdad.

Dicen que en los rodajes Brad es todo un maestro de las bromas y la complicidad. ¿Hubo espacio para ese sentido del humor en un set tan duro o en qué momento sentiste que conectabais de verdad?

Como decía, la dificultad estuvo en que era un rodaje especialmente físico e intenso, y él estaba enfocado al milímetro en la carga dramática de su personaje, lo que dejaba muy poco margen para las bromas habituales. Sin embargo, sí vivimos un momento de complicidad genial: en mitad del ensayo de una secuencia, mientras jugaba con el perro, hizo de repente un gesto que reconocí al instante como un guiño directo a Tyler Durden, su personaje en El club de la lucha. Ahí sentí una conexión única.

Un retrato de Joel Abadal© @joelabadal
Joel Abadal, el especialista catalán de 29 años que se ha ganado el respeto de Brad Pitt tras enfrentarse a algunas de las escenas de mayor riesgo de 'En el corazón de la bestia'

¿Y cómo reaccionó él cuando vio que habías pillado el guiño al vuelo?

Se echó a reír. Ahí te das cuenta de que, a pesar de ser una superestrella mundial, en el trato directo es una persona sumamente abierta, humilde y cercana.

En la película, la relación con Odin, el perro pastor alemán de búsqueda y rescate, es el verdadero motor emocional de la historia. ¿Cómo fue trabajar mano a mano en las escenas de acción con un compañero canino tan especial?

Para mí fue una gozada absoluta porque amo a los animales. He tenido todo tipo de mascotas y tengo caballos, así que forman parte fundamental de mi vida. Trabajar con perros a diario en el set —donde, de hecho, contábamos con cuatro ejemplares distintos según las exigencias de cada escena— resultó maravilloso, especialmente por la química y la dinámica tan particular que requieren este tipo de rodajes.

Claro, al ser perros de trabajo con un nivel de adiestramiento tan alto, me imagino que no cualquiera podía acercarse a jugar con ellos entre toma y toma.

Exacto. Tienen que permanecer en modo de trabajo constante, por lo que nadie en el equipo tiene permitido interactuar con ellos, salvo los adiestradores y el actor principal. Como la historia se centraba en la relación entre el personaje de Brad Pitt, el perro y yo como su doble de acción, tuve la inmensa suerte de participar en su entrenamiento y convivir con ellos a diario. Eso nos permitió crear un vínculo muy real y ganar la afinidad necesaria para rodar juntos. Incluso en algunas localizaciones extremas o de difícil acceso donde los entrenadores no podían entrar, me entregaban al perro a mí. Por ejemplo, en secuencias subidos a un árbol, me daban las órdenes desde abajo y yo me encargaba de guiarlo, darle los premios y mantenerlo entretenido en la escena. Trabajar ens paisajes paradisíacos con cuatro perros increíbles y junto al señor Pitt  ha sido, sin duda, uno de los proyectos más grandes de mi vida.

Joel Abadal, el actor español © @joelabadal
Joel Abadal explica por qué sigue llamando "señor Pitt" a Brad Pitt: "Siento un respeto y una admiración absolutas hacia él". El especialista catalán reivindica el reconocimiento a una estrella que, a sus 62 años, continúa "al pie del cañón"

Al límite de la muerte

Para quienes disfrutamos de la película desde la butaca, ¿cuál fue la secuencia más compleja de ejecutar?

Sin duda, la secuencia de los rápidos. En esa escena, el personaje cae desde un árbol a un río con una corriente fortísima y queda completamente aturdido e inconsciente. El gran reto, tanto técnico como interpretativo, fue flotar a la deriva por esos rápidos interpretando que estaba sin conocimiento, pero manteniendo al mismo tiempo el estado de alerta necesario para velar por mi propia seguridad física. En esos momentos, la adrenalina te ayuda a estar híper concentrado.

Porque, por mucho que estuviera todo milimétricamente medido, un río con semejante fuerza siempre entraña un riesgo real.

Aunque seleccionamos una zona de rodaje lo más controlada posible, la naturaleza es impredecible y el entorno no dejaba de ser peligroso. Además, en el agua no iba solo yo: a veces me acompañaba un kayakista con cámaras montadas delante y detrás para capturar esas tomas tan inmersivas. Había rocas constantes y remolinos que te succionaban hacia abajo, por lo que resultaba dificilísimo aguantar la respiración, interpretar que estabas inconsciente y, simultáneamente, velar por tu propia integridad física.

Y a todo ese peligro  había que sumarle la exigencia de las bajas temperaturas durante larguísimas jornadas de trabajo...

El frío fue durísimo. Fueron semanas de preparación previa sumadas a jornadas interminables metido en el agua. La combinación del esfuerzo físico constante, el riesgo de las corrientes y las heladas aguas de Nueva Zelanda hizo que fuera una secuencia verdaderamente épica y exigente de afrontar, pero el resultado en pantalla hace que cada segundo haya valido la pena.

Joel Abadal junto a otro de los actores © @joelabadal

Detrás de todo gran logro hay siempre unos orígenes llenos de sensibilidad. De niño, tu madre te llevaba al circo y ahí prendió la chispa de tu pasión. ¿Qué recuerdos guardas de aquellas tardes de infancia que, sin saberlo, estaban diseñando tu destino?

Guardo unos recuerdos maravillosos. Vengo de una familia monoparental y mi madre lo dio absolutamente todo por mí. Cada vez que llegaba un circo a Castelldefels me llevaba a verlo y, en cuanto le dije que quería dedicarme a eso, no dudó un segundo: me buscó una escuela en Barcelona, el Ateneu Popular de Nou Barris, para que pudiera empezar a entrenar desde muy joven. Con los años y con la ilusión de llegar algún día al Cirque du Soleil, quise convertirme en el artista más completo posible; por eso me formé en teatro musical —cantando, bailando e interpretando— y en gimnasia artística. Todas esas actividades nacían de mi propia iniciativa; era yo quien le pedía entrenar tarde tras tarde.

Y en todo ese camino, el papel de tu madre fue sencillamente fundamental.

Sin duda. Ella era una mujer muy trabajadora y en casa llegábamos bastante justos a fin de mes. Que confiara plenamente en mí y hiciera el enorme esfuerzo económico de costearme todas esas clases fue determinante. Por eso, este logro no es solo un éxito personal, sino también un reconocimiento para ella. Si hoy estoy aquí y poseo estas capacidades es porque ella creyó en mi sueño desde el primer día.

Tu talento natural no tardó en llamar la atención y debutaste muy joven en [REC] 3: Génesis. ¿Cómo se gestó esa primera oportunidad tan pronto y qué siente un chaval al verse de pronto envuelto en la magia del cine, rodeado de cámaras y efectos especiales?

Fue una auténtica carambola de la suerte. Yo estaba haciendo acrobacia avanzada en una escuela de Barcelona gracias a mi profesor Alberto, que confió en mí y me metió en el grupo de adultos siendo solo un niño de trece años. Un día entró un coordinador de especialistas buscando perfiles; nos hizo un casting a todos y, al verme allí, le pidió permiso a mi madre, firmamos los papeles y entré directamente en la película. Poder acceder a la industria tan joven fue un privilegio enorme. Respecto a qué se siente... a veces me tengo que pellizcar. Al mirar atrás siento una satisfacción enorme por todas las horas de esfuerzo invertidas, pero sobre todo una gratitud profunda. En este medio es fundamental estar en el lugar adecuado en el momento preciso, pero también que la persona correcta confíe plenamente en ti y te dé la oportunidad. En mi caso, gente como Allan Poppleton, el coordinador de En el corazón de la bestia, apostó a ciegas por mi trabajo. Sin personas que me hubieran abierto esas puertas y confiado en mí desde tan joven, yo seguiría en Castelldefels. 

Joel Abadal, el actor español que arriesga la piel por Brad Pitt© @joelabadal
Joel Abadal confiesa que, pese a mantener la profesionalidad, tener a Brad Pitt frente a él fue "impactante" y destaca el "aura mágica" de una estrella que, tras las primeras palabras, se revela "increíblemente cercana"

Un caballo metido en el jardín de casa

Años más tarde hiciste las maletas para poner rumbo a la prestigiosa École Nationale de Cirque de Montreal. Con el respaldo de tu madre en una decisión tan importante, ¿cómo viviste la distancia familiar y la exigencia de un centro de alto rendimiento de ese nivel?

Ir a estudiar a la Escuela Nacional de Circo de Montreal fue un paso gigantesco en mi carrera, y conté con el apoyo incondicional de mi madre desde el primer momento. En cuanto a la exigencia, lo cierto es que me pilló muy preparado mentalmente: llevaba ya muchos años haciendo ballet y gimnasia artística, dos disciplinas donde la presión psicológica durante los entrenamientos es constante.
Para mí esa presión es un verdadero privilegio. Disfruto de esa responsabilidad y me crezco ante ella porque me tomo mi trabajo con absoluta seriedad.

No solo dominas la acrobacia, sino que te has especializado como horse master. ¿De dónde nace esa mágica conexión con los caballos y cuál es el secreto para lograr que un animal ruede una escena de acción con total confianza y elegancia?

Esa conexión nació de forma muy salvaje e intuitiva. De niño, unos amigos de la familia tenían caballos frisones y salíamos al campo a montar de manera casi alocada, aprendiendo de forma totalmente autodidacta por la montaña. Poco después, tras fallecer mi abuelo, le propuse a mi madre una locura para ayudarla a superar ese momento: nos mudamos a su casa en Corbera de Llobregat y metimos un caballo en el propio jardín. Como ella siempre ha creído en mis ideas, nos lanzamos a la aventura. A partir de ahí, todo lo que no era circo o teatro musical lo invertía en estar con los caballos. Más tarde profesionalicé todo ese aprendizaje estudiando volteo y acrobacia ecuestre, hasta el punto de que fundamos  una empresa de caballos para el cine en la que, siendo aún muy joven, ya ejercía de “horse master”. En cuanto al secreto para que rueden escenas de acción con elegancia y seguridad, se resume en dos cosas: tiempo, amor y respeto. Cuantas más horas les dedicas con verdadero afecto, mejores son los resultados en pantalla.

Practicas artes marciales como Muay Thai y Taekwondo, cantas, bailas y has actuado en musicales emblemáticos como “Flashdance”. ¿Cómo se cultiva una versatilidad tan multidisciplinar en una profesión tan exigente?

Se cultiva decidiendo volcarte al cien por cien en esto, dedicando todo tu tiempo a buscar la mejor versión de ti mismo. En esta industria no puedes parar de aprender nunca, y no me refiero solo a las disciplinas artísticas o físicas: hay que formarse también en el apartado técnico, entender de cámaras, lentes, sonido, postproducción o efectos visuales, además del baile o las artes marciales.. Para llegar lejos tienes que reunir el abanico de habilidades más amplio y sólido posible. 

Joel Abadal durante una de las escenas© @joelabadal
Joel recuerda con emoción cómo su madre, a quien define como una figura fundamental en su vida, alimentó su pasión por el circo desde niño: "Mi madre lo dio absolutamente todo por mí". Aquellas tardes en Castelldefels fueron el germen de un sueño que lo llevaría a formarse en acrobacia, teatro musical y gimnasia artística

Para responder al nivel de exigencia que requiere el cine internacional y encarnar el físico de las grandes estrellas, ¿cómo es tu templo personal de entrenamiento y nutrición diario?

Me cuido al máximo porque mi cuerpo es, literalmente, mi herramienta de trabajo. Más allá de la estética, mis músculos y mis articulaciones son mi principal coraza; aunque en las escenas de riesgo llevamos protecciones, estar fuerte y tener el cuerpo bien 'engrasado' es lo que me protege de las lesiones. Por eso, para mí, ir al gimnasio es como llevar el coche al mecánico: una rutina obligatoria. Entreno a diario sin excepción; si estoy de viaje y no tengo un gimnasio a mano, hago flexiones y ejercicios en la habitación del hotel, pero nunca me salto el trabajo físico. En cuanto a la nutrición, mantengo una disciplina estricta basada en el equilibrio. Lógicamente hay que disfrutar de la vida, pero priorizo mucho el control de los macronutrientes —proteínas, carbohidratos y grasas saludables— para rendir al máximo nivel. En esta profesión, cuidarse no es una opción, es un requisito indispensable.

Tu labor implica abrazar riesgos que a cualquiera le helarían la sangre. ¿El miedo llega a desaparecer del todo o aprende uno a convivir con él para mantenerse a salvo?

Ahí has dado justamente en la clave. El miedo nunca desaparece del todo, sino que se transforma en un respeto absoluto por el peligro. Toda la preparación acumulada tras años de entrenamiento y la experiencia ganada en los rodajes te otorgan cierta tranquilidad y tablas, pero la verdadera clave para gestionar ese riesgo reside en el equipo. En este rodaje, por ejemplo, Poppleton contó en la producción con un equipo técnico de élite. Saber que estás rodeado por los mejores profesionales de la industria te aporta esa confianza necesaria para encarar la acción..

Nos deslumbras en pantalla en situaciones extremas pero, cuando te quitas el traje de especialista y se apagan los focos, ¿cómo es un domingo ideal en la vida de Joel Abadal? ¿Eres más de serenidad y hogar o de buscar el contacto con la naturaleza?

Soy plenamente de contacto con la naturaleza. Mi domingo perfecto es irme a montar a mis caballos para desconectar de todo, perdernos por la montaña con mi pareja, Carla, galopar a todo lo que da con los brazos abiertos y, simplemente, disfrutar de la vida, porque pasa volando. Me apasiona la montaña y me encanta la playa, así que nos gusta no parar. Lógicamente, también hay momentos para quedarse en casita tranquilos y ver alguna serie, pero casi siempre nos tira el aire libre y la aventura.

El sueño de ser el Tom Cruise español

Un día estás en superproducciones internacionales como Spartacus o En el corazón de la bestia, al siguiente en universos como el de Avatar y de pronto regresas a tus raíces. En medio de semejante vorágine de viajes y grandes estrellas, ¿cuál es tu ancla para mantener los pies en la tierra y la humildad intacta?

Mi mayor ancla es mi pareja, Carla. Tengo la enorme suerte de que ella también forma parte de esta profesión, ya que es actriz y especialista de cine, por lo que entiende a la perfección este mundo. Cuando no está rodando, me acompaña en mi camino y me aporta una estabilidad emocional que para mí es fundamental. Sin ella a mi lado no podría gestionar todo esto. Mantener ese pilar compartido y viajar juntos es lo que realmente me permite tener la cabeza en su sitio y la humildad intacta en medio de tanta vorágine.

En tu horizonte más inmediato despuntan títulos gigantescos como la película de The Legend of Zelda o el ambicioso proyecto sobre los Beatles dirigido por Sam Mendes. ¿Qué se siente al saberte parte del cine que marcará a las próximas generaciones?

Aunque no puedo desvelar muchos detalles sobre Zelda, es un auténtico honor doblar a un personaje tan sumamente legendario en el mundo de los videojuegos. Siento que este papel ha reunido y puesto a prueba absolutamente todas las habilidades que he ido adquiriendo a lo largo de los años.

Llevas una década compaginando el trabajo de especialista con pequeñas interpretaciones. ¿En qué momento sentiste que, además de poner el cuerpo en las escenas de riesgo, tu vocación profunda te pedía ponerle voz y alma a los personajes?

En realidad, ambas vocaciones nacieron a la par desde muy pequeño. Mi hermano Ismael Abadal, que también es actor, especialista y director, y yo hemos estado siempre creando proyectos juntos; de hecho, acabamos de producir una película escrita y dirigida por él. Aunque la profesión de especialista me acabó absorbiendo e independizando rápido por todo el mundo, la interpretación siempre ha estado ahí. He tenido la suerte de encarnar pequeños personajes en producciones internacionales que han venido a rodar a España en inglés, gracias a que mi madre y mi familia apostaron por mi educación desde niño en una escuela británica, lo que me permitió dominar el idioma de forma nativa. Al final, mi meta es fusionar todo ese recorrido: combinar la exigencia física del especialista con el peso dramático del actor. Mi referente en esto es el modelo de Tom Cruise, que demuestra que no hay límites cuando eres capaz de ponerle el cuerpo y la cara a tus propias escenas. Hacia esa meta sigo encaminando cada paso.

"Decir que quiero ser el 'Tom Cruise español' son palabras mayores, porque él es una auténtica leyenda viva del cine. Pero mi gran sueño y objetivo principal es ofrecerle a un director la libertad total de rodar cualquier secuencia conmigo sin ningún tipo de límite técnico o físico"

Admiras profundamente la entrega deCruise, quien prescinde de especialistas para rodar sus propias escenas de riesgo. Teniendo tú una preparación física de élite y esa sensibilidad actoral, ¿sueñas con ser la figura que abandere ese modelo y revolucione el cine de acción en España?

Decir que quiero ser el 'Tom Cruise español' son palabras mayores, porque él es una auténtica leyenda viva del cine. Pero mi gran sueño y objetivo principal es ofrecerle a un director la libertad total de rodar cualquier secuencia conmigo sin ningún tipo de límite técnico o físico: que no tenga que buscar ángulos para esconder mi cara, que pueda colocar la cámara exactamente donde quiera y rodar la acción en plano medio o primer plano. Me encantaría consolidar ese perfil completo, demostrando que en nuestro país se pueden construir personajes con un enorme peso dramático sin renunciar a la verdad de la acción real.

Para cerrar, Joel: imagínate que un gran director te ofrece hoy una página en blanco para escribir la película de tus sueños. ¿Cómo sería ese personaje hecho a tu medida y qué escena de riesgo nos regalarías en la gran pantalla?

Sería un thriller de acción vibrante con un personaje que combinara la astucia técnica y el ritmo de Ethan Hunt en Misión Imposible con el carisma impredecible y visceral de Tyler Durden en El club de la lucha. En España tenemos directores extraordinarios con los que me encantaría trabajar, como Kike Maíllo, Dani de la Torre o Pau Teixidor; cineastas con un talento increíble para el género. Mi deseo es que vean mi trabajo, que me conozcan y que sean las siguientes personas que decidan confiar en mí para llevar esa visión al cine.

¿Y con Tom Cruise? ¿Estaría también en esa lista de sueños por cumplir?

Por supuesto, trabajar con Tom Cruise sería un sueño absoluto. Sé que parece una meta lejana, pero a la vez la siento muy cercana porque comparto plenamente su filosofía de vida: ese perfeccionismo, esa disciplina férrea y la dedicación absoluta por esta profesión. Creo que conectaríamos a la perfección en un plató. Al final, todo se reduce a eso: seguir trabajando con máxima humildad y profesionalidad para que la próxima gran oportunidad te encuentre preparado.