Eugenia Martínez de Irujo ha vuelto a hacer gala del incondicional amor de madre que siente por su hija, Tana Rivera. Con motivo de su 27 cumpleaños, la duquesa de Montoro ha dedicado a la joven unas emotivas palabras que adquieren un significado especial, al coincidir con el delicado momento sentimental que atraviesa la primogénita de Francisco Rivera tras los recientes rumores de crisis con su pareja, Roca Rey.
A través de sus redes sociales, Eugenia ha compartido una entrañable felicitación cargada de complicidad y afecto hacia su "ratón" (término cariñoso con el que suele referirse a ella). Dejando al margen los supuestos altibajos amorosos de Tana, su madre quiso dejar claro que ella sigue siendo su mayor fuente de felicidad y orgullo: "Te quiero más que a mi vida. Contigo todo son alegrías", ha expresado la duquesa de Montoro.
Legado familiar
En un día tan importante para la familia Alba, Eugenia Martínez de Irujo ha querido mantener más vivo que nunca el recuerdo de dos mujeres fundamentales en su vida y en la de su hija y ha recordado con emoción a las abuelas de Tana, la inolvidable duquesa de Alba y Carmen Ordóñez, destacando lo orgullosas que se sentirían al ver en la mujer en la que se ha convertido: "¡Qué orgullosas estarían tus abuelas… Mi ratón! ¡¡¡Siempre juntas!!! Felicidades".
Un cumpleaños en medio de la tormenta mediática
A pesar de que han circulado informaciones que hablan de ruptura entre Tana Rivera y Roca Rey, tal y como ha podido saber ¡HOLA!, no se trata de una separación definitiva. Después de seis meses de discreta relación, la nieta de Carmen Ordoñez y el torero de Perú están atravesando una crisis derivada de una discusión fuerte que tuvo lugar hace unos días. Una semanas antes, a mediados del mes de septiembre, Roca Rey compartía una de sus imágenes más románticas que conocemos junto a Tana Rivera: un paseo en yate en el que ella sonreía con los ojos cerrados mientras el torero la abrazaba con ternura. El diestro elegía el tema Me quedaré contigo, para acompañar la imagen, una balada de los cubanos El Micha y Lenier Mesa. Una postal idílica que hoy podría haber quedado en papel mojado.
La historia de amor entre el diestro y la nieta de la duquesa de Alba salió a la luz el pasado 10 de abril. Su presentación como pareja tuvo lugar en el cumpleaños del empresario Marco Juncadella Hohenlohe, esposo de la influencer Lucía Bárcena. Desde entonces, Tana se convirtió en un rostro habitual en los festejos taurinos de su pareja, siguiéndole muy atenta desde el tendido en plazas como Móstoles o San Martín de Valdeiglesias. Más tarde, la pareja dejó ver su complicidad en la tradicional Corrida Goyesca de Ronda, donde incluso Fran Rivera escenificó la buena sintonía con su "yerno" con un afectuoso gesto a la vista de todos.
Discreta y cauta
Tras publicarse diversas informaciones que apuntaban a un distanciamiento o crisis sentimental entre ambos, la hija de Eugenia Martínez de Irujo y Francisco Rivera reaparecía públicamente mostrando una actitud prudente. Tana optaba por mantener la discreción que habitualmente la caracteriza, evitando confirmar o desmentir de forma explícita los detalles de su situación sentimental. Ante las preguntas sobre el estado de su relación con el diestro peruano, se limitó a responder amablemente con un sencillo y tranquilizador: “Yo estoy muy bien, sí, la verdad”, agradeciendo la atención de los periodistas pero rehusando hacer más declaraciones al respecto.
Esta felicitación de Eugenia Martínez de Irujo a su hija se ha convertido en una auténtica declaración de intenciones y en el refugio definitivo para la joven en un momento especialmente delicado. Más allá del afecto maternal, las emotivas palabras de la duquesa de Montoro, repletas de amor, admiración y orgullo por su única hija, actúan como un auténtico escudo protector frente al foco mediático.
En plena vorágine por la crisis sentimental con Roca Rey, Eugenia reafirma que, al margen de los altibajos amorosos, la familia permanece como el pilar inquebrantable en la vida de Tana, recordándole quién es, de dónde viene y que su felicidad no depende de ningún contratiempo amoroso.









