El tiempo pasa rápido, pero la figura de Mayra Gómez-Kemp sigue estando presente en la memoria de todos. Al cumplirse dos años de su fallecimiento, el 13 de octubre de 2024 a los 76 años, recordamos a la mítica presentadora del Un, dos, tres... a través de los momentos que marcaron su despedida, su legado profesional y el recuerdo que ha dejado en su entorno más cercano.
Un infortunado accidente y sus últimas palabras a ¡HOLA!
Aquel fatídico octubre de 2024, Mayra sufrió una caída de aparatos en su casa de Mijas (Málaga). Tras pasar cerca de 20 horas en el suelo sin poder levantarse ni pedir ayuda, fue rescatada gracias a la voz de alarma de una vecina que dio el aviso a los servicios de emergencia. A pesar del cansancio, del frío y del enorme susto, la comunicadora quiso tranquilizar a todos en cuanto salió del hospital.
Días después de recibir el alta y poco antes de su inesperado fallecimiento, el 9 de octubre, mantuvo su última conversación telefónica con ¡HOLA! .“Estoy bien, pero muy cansada” , confesaba con la cercanía que siempre la caracterizó. Esas palabras se convirtieron, sin saberlo, en su último testimonio público. Su despedida se realizó exactamente tal y como ella había pedido en vida. Su hijastra Roxana Berco explicó a ¡HOLA! que la familia deseaba un adiós íntimo, sencillo y discreto: un velatorio de apenas una hora para los más allegados en el crematorio de San Isidro deMadrid, evitando homenajes multitudinarios o actos públicos cargados de solemnidad.
El cariño de su familia: "Abu Mayra, qué fortuna haberte tenido"
Mayra no tuvo hijos biológicos, pero quiso como si lo fuera a Viviana y Roxana Berco, las dos hijas de su gran amor y marido, el actor argentino Alberto Berco, fallecido en 2021. Ellas y sus hijos se convirtieron en el gran pilar de la presentadora durante toda su vida y, muy especialmente, en sus años más difíciles. A lo largo de este tiempo, su familia ha mantenido vivo su recuerdo de forma constante. Al cumplirse el primer año de su muerte, su nieta e hija le dedicaron una carta emotiva pública con una frase que resumía a la perfección el vínculo que las unía: "Abu Mayra, qué fortuna haberte tenido". Un gesto lleno de ternura que dejó ver el lado más humano, protector y familiar de la comunicadora fuera de las luces de los platos.
El anuncio de su retirada y la victoria personal en su salud
Meses antes de su fallecimiento, en junio de 2024, Mayra concedió una amplia entrevista a ¡HOLA! para anunciar formalmente su retirada definitiva de la vida pública. En aquella conversación se compartió una importante noticia personal que la llenaba de orgullo: tras 15 años de dura lucha contra dos cánceres que afectaron a su capacidad de hablar y tragar, había recibido finalmente la alta oncológica. “Me han dado el alta oncológica, me siento inmensamente feliz” , explicaba con absoluta serenidad. Durante aquella charla recordó también a su marido, de quien decía seguir profundamente enamorada tres años después de su pérdida, y expresó sus ganas de volcarse por completo en el cuidado de sus hijas y nietos en esta nueva etapa vital.
Una pionera que cambió la historia de la televisión
Dos años después de su adiós, la trayectoria de Mayra Gómez-Kemp se analiza como un hito imprescindible en los medios de comunicación en España. En una época en la que los grandes programas de entretenimiento estaban reservados en exclusiva para hombres, el realizador Chicho Ibáñez Serrador apostó por ella para ponerse al frente de Un, dos, tres...responda otra vez .Su llegada al concurso no solo fue un éxito de audiencia, sino que la convirtió en la primera mujer en presentar un formato de máxima audiencia en el país. Con naturalidad, soltura y una dicción impecable, Mayra se conectó con millones de hogares cada semana y dejó frases que ya forman parte de la cultura popular española, como su célebre “Y hasta aquí puedo leer” .
Un recuerdo que permanece en el público
El vacío que dejó Mayra Gómez-Kemp hace dos años sigue notándose en la televisión actual. Sin embargo, su ejemplo de profesionalidad, su valentía ante la enfermedad y el afecto con el que siempre trató a los espectadores hacen que su memoria permanezca intacta. Hoy se la sigue recordando como la comunicadora que abrió camino a muchas otras mujeres en la profesión y como una presencia entrañable que acompañó a varias generaciones en sus momentos más felices.









