"Me gustaría que mi hijo se pareciera a mi madre", la emotiva confesión de Andrea Molina sobre Lydia Bosch


Madre e hija nos desvelan todos los detalles de cómo viven y qué esperan de esta nueva etapa en la familia


Andrea Molina con su madre, Lydia Bosch© EDUARDO MIERA
11 de octubre de 2026 a las 16:22 CEST

Andrea Molina y Lydia Bosch se encuentran en uno de los mejores momentos de su vida, y así nos lo cuentan posando para ¡HOLA!. Andrea espera a su primer hijo junto al músico Juan Fernández, lo que convertirá en pocos meses en abuela a la a Lydia. En una nube de nervios e ilusión por la próxima llegada de la siguiente generación a la familia, nos desvelan cómo han pasado estos meses, la realidad del embarazo y cómo espera que sea el pequeño. 

 
Media Image© Eduardo Miera

“Doy gracias a Dios por este milagro, porque de verdad lo es”

Andrea, que se dedica a representar a artistas y a la gestión empresarial, ha vivido una “auténtica montaña rusa de emociones durante el embarazo”. Aunque la felicidad es inmensa y se escapa por cada poro de su piel desde hace casi siete meses, si es verdad que durante este tiempo también han florecido nervios, inseguridad e incertidumbre. Ante esto, está la gran figura de Lydia, que es refugio y tranquilidad para ella, para hacerle ver lo bonito de cada etapa y asegurarle que “va a ser la mejor madre”. 

"Un mes antes de que Andrea supiera siquiera que estaba embarazada le dije: 'Acabo de ver el primer muñeco de vuestro bebé', y ella me contestó: 'Pero si no estoy embarazada'. Y yo le dije: 'Está de camino, aunque tú no lo sepas, yo lo sé'. Nos reímos mucho, pero yo compré el peluche igualmente", recuerda Lydia, a la que vemos en las imágenes, todo complicidad, con la mayor de sus tres hijos© Eduardo Miera

Un viaje lleno de enseñanzas que solo acaban de empezar, y es que Andy nos confiesa que ha aprendido a "confiar y soltar el control". "Creo que los niños siempre vienen a enseñarnos algo, a hacernos crecer y avanzar. Y la primera gran lección que me está dando nuestro bebé es justo esa”, cuenta. Confiando en el proceso y dando luz y cada momento está Lydia, que  se levanta con una sonrisa dibujada en su cara cada día desde que supo que su nieto venía en camino. “Es una etapa que llevo esperando con muchísimas ganas y que sé que voy a disfrutar plenamente”, asegura la actriz, que desea bautizarse con el nombre de àvia (abuela en catalán).

"Me confabulé con mi madre y con mi abuela para darles la noticia a mis hermanos. Cuando llegaron a casa dije: 'Voy a hacer una foto, poneos todos juntos', y le di a grabar. Si vieseis sus caras… La ilusión, la emoción y la alegría que sintieron", relata Andrea del momento en el que les dijo a sus hermanos, los mellizos Juan y Ana, que iban a ser tíos© Eduardo Miera

Así será Lydia Bosch como abuela 

Caracterizada por su eterna sonrisa y un personalidad arrolladora donde lleva por bandera la positividad que intenta inculcar a sus hijos, Andrea también cree que su madre será la mejor abuela. Consentidora, cómplice y cuidadora pero también respetando los límites y la crianza que elijan darle los padres. “Este niño tiene muchísima suerte de tener a una abuela como mi madre. Como madre ha sido maravillosa, pero como abuela va a ser excepcional”. La futura mamá siente que Lydia atraviesa una etapa de calma y eso mismo reflejará en su forma de ser. Además, confiesa estar segura de que el mejor regalo que lo podría hacer a su hijo es la abuela que va a tener para siempre. 

"Lo que, por unanimidad, estamos todos deseando es que el bebé tenga los ojos azules, y creo que es bastante posible, porque, por parte de Juan, su abuelo materno tenía unos ojos azules impresionantes, y su madre también", dice Lydia sobre su nieto© Eduardo Miera

Lo más importante: En qué desea Andrea Molina que su pequeño se parezca a su madre 

Así, desea con todas sus fuerzas que su hijo se parezca a ella, que herede su infinita positividad y fe en que todo saldrá bien, "esa confianza en que todo lo que nos sucede, sucede para nuestro bien mayor”, asegura. Andrea nos abre su corazón y nos confiesa que quizá esa es la lección que más le ha costado aprender de su madre, por lo que sería una suerte que su hijo naciera con esas cualidades tan especiales. Aunque asegura que, si no es así; no será ningún problema porque “entre todos conseguiremos que las adquiera”. Para terminar una emotiva charla que formará parte de un precioso reportaje que podrán guardar entre sus recuerdos para siempre, pudiendo mostrarle en el futuro al pequeño cuánto le querían y deseaban aun antes de nacer, Lydia desea de corazón que su nieto herede de su hija mayor, sobre todo, “su capacidad de vivir desde la ilusión”.

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