El pasado viernes 2 de octubre fue una fecha marcada en rojo en el calendario vital de Laura Escanes. Su pequeña Roma soplaba siete velas y la creadora de contenido, quiso gritar su felicidad a los cuatro vientos. Con el corazón a flor de piel, Laura se rompe de amor para felicitar a su niña, regalándonos unas fotos de lo más tiernas y bonitas de ella. En estas preciosas imágenes podemos ser testigos de instantes mágicos: desde la pequeña sentada en una roca intentando tocar una brillante luna con sus deditos, hasta cariñosos abrazos llenos de risas paseando por pintorescas calles empedradas. Tampoco han faltado los momentos de complicidad jugando en casa o la emoción de sus primeros pasos por el pasillo. Junto a este álbum, Laura le ha dedicado unas palabras llenas de sentimiento: "Ayer hizo 7 años que me cambiaste la vida, Roma y ahora solo quiero que no cambie nunca más. Feliz vida. T'estimo fins la lluna i tornar" (te quiero hasta la luna y volver).
Por encima de todo, su hija es su gran amor, el motor de su vida. Su publicación, un canto a la maternidad, no ha tardado en llenarse del cariño de su entorno más cercano. A estas preciosas felicitaciones se han sumado compañeras y amigas inseparables como Dulceida, Paula Echevarría o Sara Baceiredo, quienes han llenado la publicación de corazones con un unánime y cariñoso: "¡Romi te queremos!". La modelo ha aprovechado la efeméride para recordar los momentos que han forjado su historia: desde la primera ecografía, pasando por divertidos juegos sobre el césped, tranquilos paseos por jardines repletos de flores y la adorable imagen de Roma descubriendo las teclas del piano en pijama.
Un amor frente a la distancia
A pesar de la separación de Risto Mejide y de llevar una crianza compartida, la armonía por el bienestar de su hija (cuyo rostro mantienen siempre en el más estricto anonimato) es total. Esa conexión como familia quedó patente hace poco, cuando Laura publicaba una enternecedora nota escrita por la niña, dando paso a su emoción al confesar que había sido una "Lloradita de buena mañana". El dulce mensaje decía así: "Hola, queridos, mamá y papá, este año voy a aprender mucho. Os quiero más que a nadie, muchas gracias por ser mis padres, sois los mejores padres que podría existir". Sin embargo, las separaciones físicas siempre duelen. Con gran sinceridad, la influencer se desahogaba hace un tiempo sobre las vacaciones: "Os prometo que no me acostumbro, los días de despedida son dolorosísimos. Siempre pienso: 'Bueno, cada vez será más mayor y se irá haciendo más fácil, pero es al revés, siento que me pierdo tanto tiempo y tantas cosas, y a la vez también debe pensar lo mismo su padre, es muy complicado, pero bueno".
La nostalgia de un nacimiento soñado
Los cumpleaños invitan a la nostalgia, y Laura guarda recuerdos imborrables del nacimiento de Roma. Aunque en pleno esfuerzo físico admitió entre risas que "Yo me acuerdo de gritar que no quería tener más hijos nunca más", la recompensa fue tan grande que no duda al afirmar que "lo volvería hacer una y otra vez". De hecho, recuerda su parto como un episodio lleno de serenidad: "Una de las cosas que hizo que fuera un parto bueno es que estaba muy tranquila y relajada. No tenía miedos. Había leído mucho durante el embarazo y me había informado. Había consultado todas mis dudas y estuve disfrutando de todo el parto muchísimo. Tenía millones de ganas de ver a Roma. Creo que estaban más nerviosos Risto y mi madre que yo". El posparto trajo sus propios retos, confesando que "Los miedos fueron desapareciendo a medida que iba conociendo más a Roma. Es un aprendizaje continuo". Un camino en el que descubrió un amor sin límites: "Aunque no es fácil, me sorprendió mucho cómo se puede querer tanto y tan rápido a alguien".
Madurez, pasado y lecciones de futuro
Con la perspectiva de los años y la madurez que otorgan sus vivencias, Laura también ha reflexionado recientemente sobre los inicios de su relación con Risto. Al echar la vista atrás a sus 19 años, se sinceraba sobre la diferencia de edad: "Me daba igual lo que dijera el mundo. Faltaban muchas cosas y tenía que entender mucho aún". Hoy, su visión es mucho más pausada y comprensiva: "Ahora no pienso lo mismo. Muchas de las críticas intentaban avisarme o protegerme de alguna manera, aunque tampoco pasó nada dramático". Toda esta sabiduría maternal florece cuando se le pregunta cómo reaccionaría si en un futuro su querida Roma viviese una situación similar con una pareja mayor. Con su simpatía habitual, Laura reconoce que lo primero sería: "Preguntar si está bien con un poco de susto, de preocupación, de miedo por pensar que a lo mejor se va a saltar etapas, que a lo mejor no esté haciendo las cosas por ella misma y porque de verdad lo crea... todas estas preocupaciones de madre".








