Hay frases que permanecen intactas con el paso de los años. Palabras sencillas que forman parte de la memoria de una infancia y que, mucho tiempo después, adquieren un significado especial. Es el caso de una de las recomendaciones que María Esteve recuerda de su madre, Marisol, y que probablemente muchos hijos hayan escuchado alguna vez de labios de sus propios padres. «Niña, tápate, que vas a coger frío». Un consejo aparentemente cotidiano que la actriz ha recuperado ahora al hablar de su madre y que permite descubrir una faceta mucho más íntima y doméstica de una mujer que durante décadas fue uno de los grandes iconos de la cultura española. María Esteve, hija mayor de Marisol y del bailarín Antonio Gades, ha hablado con la revista Lecturas sobre diferentes aspectos de su vida y su familia. Entre sus recuerdos ha rescatado precisamente esta frase de su madre, una expresión que nada tiene que ver con los escenarios, las cámaras o la fama y que muestra a Marisol en su papel de madre.
El recuerdo de una madre más allá de Marisol
La frase tiene precisamente ese valor especial porque muestra a Pepa Flores, nombre real de Marisol, lejos del personaje público que durante tantos años acompañó a varias generaciones. «Niña, tápate, que vas a coger frío» pertenece al universo doméstico, al de una madre pendiente de que sus hijas estén abrigadas y bien. Para María, aquellos recuerdos forman parte de una infancia muy particular. Creció en un entorno marcado por el arte, con una madre convertida desde niña en una estrella y un padre, Antonio Gades, que fue uno de los grandes nombres de la danza española. Sin embargo, dentro de casa existía también esa dimensión cotidiana que queda resumida en una frase tan sencilla.
María ha explicado en otras ocasiones que precisamente lo vivido durante su infancia influyó en su decisión de dedicarse a una profesión relacionada con la creación y la comunicación. «Lo que me motivó a ser actriz es la necesidad de transmitir, de comunicar», contaba hace años, recordando el ambiente creativo en el que creció.
María Esteve y el recuerdo más cercano de su madre
El consejo que ahora recupera tiene además una lectura especialmente bonita porque habla de una Marisol que poco tiene que ver con la imagen pública que el país conservó durante décadas. La artista fue una niña prodigio, cantante y actriz de enorme popularidad antes de decidir retirarse de la vida pública y buscar una existencia mucho más alejada de los focos.
Sus hijas han sido siempre una parte fundamental de esa vida privada que Pepa Flores decidió proteger. María, como hija mayor, ha hablado en diferentes ocasiones del orgullo que siente por sus padres y del aprendizaje que supuso crecer junto a ellos. En 2020, además, recordaba cómo fueron sus primeras aproximaciones a la cultura y la lectura gracias a sus padres. Entre sus primeros recuerdos mencionaba los libros de Mafalda y un ejemplar de Miguel Hernández para niños que sus padres pusieron en sus manos.
Una frase de infancia que hoy cobra otro significado
María ha mantenido siempre una actitud muy discreta cuando se trata de hablar de su madre. En 2024, con motivo del estreno del documental Marisol, llámame Pepa, fue especialmente prudente al referirse a ella y se limitó a asegurar que «todo bien en casa». Ahora, este pequeño recuerdo compartido recupera una imagen mucho más cercana de su relación. La de una hija que, décadas después, todavía conserva en la memoria aquellas palabras aparentemente insignificantes que tantas madres han pronunciado alguna vez y que, en realidad, terminan formando parte de los recuerdos más queridos de una infancia.








