Ni la lluvia quiso perderse una de las grandes noches de la temporada. Mientras París se vestía de gala para acoger Le Défilé de L’Oréal Paris en la Place Joffre, Madrid hacía lo propio y se rendía al glamour, la belleza y la personalidad de medio centenar de mujeres que hicieron de esta velada una auténtica celebración de la diversidad.
De la mano de L’Oréal Paris y ¡HOLA!, 50 mujeres influyentes en diferentes ámbitos vivieron en directo un desfile muy especial, situado en uno de los rincones más emblemáticos de París, entre la Torre Eiffel y la École Militaire. Y mientras las grandes protagonistas disfrutaban del espectáculo desde la capital francesa, en Madrid la cita se trasladaba a los Cines Callao, donde una exclusiva cena congregó a sus invitadas frente a una de las grandes pantallas. Allí fuimos testigo privilegiado de una noche que convirtió la Gran Vía en su particular gala VIP, celebrando el empoderamiento femenino y la belleza real.
A las siete de la tarde, las puertas de los históricos Cines Callao se abrieron para recibir a una auténtica constelación de invitadas. El emblemático espacio madrileño, que hizo historia al convertirse en 1929 en el primer cine de España en proyectar una película sonora y hablada, y que también fue pionero en exhibir la primera cinta rodada en español en Hollywood (1930), la primera en color (1935) y la primera en 3D (1953), se preparaba para vivir una noche a la altura de su historia. Nunca mejor dicho.
Unos minutos después hacía su entrada Anne Igartiburu, la mítica presentadora de D Corazón, inseparable durante tantos años de su famoso "¡Hola, corazones!". Esta vez no hubo saludo televisivo, pero sí una de sus mejores sonrisas, con la que recibió al equipo de organización a su llegada y dejó claro, desde el primer momento, que venía dispuesta a disfrutar de una noche muy -pero que muy- especial.
A partir de entonces, el photocall se convirtió en un auténtico desfile de rostros conocidos. Una tras otra, las invitadas fueron posando ante las cámaras antes de adentrarse en la sala, donde las esperaba una bienvenida a la altura de la ocasión: una copa de champán.
Para entonces ya eran las ocho de la tarde y el photocall interior seguía concentrando todas las miradas. Las protagonistas iban posando en pequeños grupos: actrices, diseñadoras, presentadoras y algunas de las creadoras de contenido más conocidas de nuestro país. Entre risas, reencuentros y nuevas presentaciones -porque para algunas era también la primera vez que coincidían-, la velada avanzaba con un cóctel. La propuesta gastronómica arrancó con aperitivos como el hojaldre confitado con foie micuit o brioche de carrilleras con pomada trufada y cebollita crunchy.
Fue un primer momento perfecto para conversar y ponerse al día. Entre las invitadas se encontraban Lydia Bosch, que acudió acompañada de su hija mayor, Andrea Molina, embarazada de su primer hijo; Teresa de la Cierva, Marta Barroso, Raquel Meroño, Sandra Golpe, Lidia Torrent, Laura Sánchez, Samantha Vallejo-Nágera o Nuria March. Una primera parte de la noche marcada por los reencuentros, las risas y las conversaciones improvisadas que precedieron a la cena.
Dos largas mesas imperiales, dispuestas en paralelo frente a la gran pantalla, daban forma al comedor. Velas siguiendo la longitud de las mesas y delicados lirios de agua completaban una decoración elegante y cuidada al detalle. Aunque había algo que llamó especialmente la atención: en cada puesto esperaba un pequeño cartel con un nombre. Y no era, como podría parecer, el de la invitada que iba a ocupar ese asiento. La sorpresa estaba en que cada uno de ellos correspondía a una de las mujeres que, a lo largo de los años, había protagonizado Le Défilé de L'Oréal Paris. Entre tantos nombres se encontraban el de Cara Delevingne, Eva Longoria, Isabela Merced, Heidi Klum...Un detalle que llamó mucho la atención y que a todas rápidamente logró acabar por conquistar. También nombres, que, aunque con los años nos hayan dejado, representan y ocupan un hueco enorme en la historia de Le Défilé.
Pasadas las ocho y media de la tarde llegó el momento de sentarse a la mesa. El escenario se iluminó y los primeros acordes de una guitarra española acompañada de un cajón flamenco comenzaron a sonar. Los focos la alumbraron a ella: Marina Carmona, hija de Antonio Carmona, líder de la famosa banda Ketama. Junto a la artista tocó el grupo Montoya & Carmona, quienes son familia y la apoyan y acompañan desde sus inicios en la música. La artista cantó tres canciones e incluso se animó con una de ellas en, nada más y nada menos, que en francés.
Un abundante aplauso la acompañó al terminar cada tema y su actuación terminó con la famosa Voilà, que, según cuenta tiene “tiene una fuerza especial” y es escrita e interpretada originalmente por la cantautora Barbara Pravi. Quiso lanzar además un mensaje a todas las mujeres presentes y recordar "lo valiosas que somos y lo necesario que es abrazarnos entre nosotras".
Minutos antes de que el reloj marcara las nueve de la noche Roseta López del Valle, directora de publicaciones de ¡HOLA! subió al escenario para dar la bienvenida a todas las asistentes y dar paso a la esperada conexión con París. Con un emocionante discurso que en pocas palabras, dejó claro que es lo más importante de la noche: “Deseo que disfrutéis de la cena, pero sobre todo, que no olvidéis lo más importante: vosotras lo valéis”.
Y, una vez terminada su emotiva intervención, dio comienzo el desfile, una pasarela que democratiza la belleza. Sobre la pasarela se sucedieron algunos de los grandes nombres del variado e inclusivo elenco de portavoces internacionales de L’Oréal Paris, entre ellos Simone Ashley, Marie Bochet, Viola Davis, Cara Delevingne, Jane Fonda, Bebe Vio Grandis, Luma Grothe, Kendall Jenner, Aja Naomi King, Eva Longoria, Andie MacDowell y Aishwarya Rai. Entre las grandes protagonistas de la noche estuvo Ana Milán, encargada de poner el toque español sobre la pasarela.
Modelos, actrices y todo tipo de mujeres que representaron la valía, el poder y la diversidad fueron saliendo a la pasarela al ritmo de la música para celebrar entre todas el gran acontecimiento. Pero si hubo un instante que consiguió elevar aún más la emoción, fue el que llegó a mitad del desfile, cuando la música de Céline Dion se convirtió en la banda sonora de una de las actuaciones más especiales de la noche. Conexión desde Madrid, pudimos ver como las invitadas, emocionadas por la gran sorpresa, sacaron los móviles y grabaron la gran pantalla para inmortalizar para siempre la espectacular actuación.
Y, para finalizar el desfile, todas las participantes regresaron al escenario para despedirse de los espectadores que siguieron la retransmisión desde distintos rincones del mundo. En el centro, como gran protagonista del cierre, Céline Dion, que volvió a acaparar -por segunda vez consecutiva- todas las miradas. Y parece que la despedida se contagió hasta Madrid, porque, casi al mismo tiempo, nuestras celebridades comenzaban también a poner el punto final a una noche -con un savoir-faire- difícil de superar.
























