Teresa Portela

Teresa Portela, la admirable constancia de una madre para ganar su primera medalla olímpica a los 39 años

Son las sextas Olimpiadas en las que compite y su gran motivación para lograr subir al podio han sido las palabras de ánimo de su hija

por hola.com

"Mami, gana". Así se despidió de Teresa Portela su hija Naiara, de siete años, en su marcha a Tokio para disputar lo que iban a ser sus sextos Juegos Olímpicos. Y esas dos palabras han sido el empujón definitivo para este martes subir, por fin, al podio. Lo llevaba intentando desde el 2000, hace 21 años, cuando se estrenó en unas Olimpiadas en Sidney. Entonces tenía 18 y ha participado en todas las que se han ido celebrando después. Siempre a punto de hacerse con una medalla, quedando en cuarta o en quinta posición, pero ha sido ahora, a sus 39, cuando muchos atletas dan por finalizada su carrera deportiva, cuando se ha alzado con la plata. La prueba de que "quien la sigue la consigue", como la propia Portela diría, feliz, en su encuentro posterior con los medios.

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La palista gallega ha tenido que esperar a la foto finish para saber si se iba a colgar una medalla en la prueba K1 2000. Al comprobar que solo la neozelandesa Lisa Carrington había quedado por delante, no pudo evitar llorar de la emoción. En piragua ya lo había ganado ya prácticamente todo (ha subido al podio en 15 ocasiones en campeonatos mundiales y 17, en europeos), pero le faltaba el broche de oro: un metal olímpico, el octavo para el medallero español en estos Juegos.

"Aún no lo tengo asimilado", comentaba Portela en la zona mixta en declaraciones recogidas por La Vanguardia. "Gracias a todos, a mi marido por confiar en mí y recordarme que yo puedo, gracias mi familia, a mi entrenador, a mi pueblo [Cangas de Morrazo, Pontevedra]. Soy muy feliz". Ahora, la campeona olímpica está deseando regresar a su casa. "Si pudiera telentrasportarme ya estaría con mi hija", decía al bajar del podio. "Ha sido muy duro estar quince días sin ella, solo por eso sentía que tenía que traerle la medalla".

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Quien sí ha podido acompañarla es su marido, David Mascato, en quien se fundía en un abrazo al saber el resultado de la competición. Juntos regresarán lo antes posible a casa, pero con la mirada puesta en París 2024. "En el estado de forma en el que me encuentro, vale la pena seguir". Cabe esperar que en esa ocasión ya si pueda acompañarle Naiara y que disfruten juntas de una nueva victoria. Desde luego, si hay alguien que ha demostrado que se puede, esa es Teresa Portela.

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