Así es la vida de Carolina al cumplir 64 años: de princesa rompecorazones a superabuela

Descubrimos ‘Le Clos Saint-Pierre’, su hogar ‘secreto’ en Mónaco: una villa que encantaba a la Reina Victoria Eugenia y que tiene vistas al mar, jardines espectaculares y a la princesa Estefanía como vecina

Carolina de Mónaco

A lo largo de décadas y décadas, Carolina de Mónaco fue la “reina del mundo”, pero ahora, a punto de cumplir 64 años, la princesa de Mónaco es, sobre todo, madre y una superabuela que canta nanas a sus nietos. Un papel en el que se la ve feliz y que estrenó en marzo de 2013, con el nacimiento de Sasha Casiraghi, el primogénito de Andrea y Tatiana Santo Domingo.

Después de mil vidas, sin esconder arrugas y presumiendo de canas, Carolina disfruta de una etapa en la que solo se celebran buenas noticias. Seis décadas y un viaje del que ha salido coronada como una de las mujeres más fascinantes de nuestra era… De diosa del Mediterráneo a Madame Junot, de besar a Roberto Rosse­llini, hijo de Ingrid Bergman, a la princesa enamorada de Stefano Casiraghi y a Carolina madre… El mejor momento de su vida. Y, después, la viuda rota de dolor... “Fue amor a primera vista. Tuve mi cuento de hadas. Nos conocimos y lo sabíamos”, apuntó la princesa.

A lo largo de décadas y décadas, Carolina de Mónaco fue la “reina del mundo”, pero ahora, a punto de cumplir 64 años, la princesa de Mónaco es, sobre todo, madre y una superabuela que canta nanas a sus nietos. Un papel en el que se la ve feliz y que estrenó en marzo de 2013, con el nacimiento de Sasha Casiraghi, el primogénito de Andrea y Tatiana Santo Domingo.

Después de mil vidas, sin esconder arrugas y presumiendo de canas, Carolina disfruta de una etapa en la que solo se celebran buenas noticias. Seis décadas y un viaje del que ha salido coronada como una de las mujeres más fascinantes de nuestra era… De diosa del Mediterráneo a Madame Junot, de besar a Roberto Rosse­llini, hijo de Ingrid Bergman, a la princesa enamorada de Stefano Casiraghi y a Carolina madre… El mejor momento de su vida. Y, después, la viuda rota de dolor... “Fue amor a primera vista. Tuve mi cuento de hadas. Nos conocimos y lo sabíamos”, apuntó la princesa.

Carolina de Mónaco©CordonPress
Carolina el último Día Nacional de Mónaco, con mascarilla y mostrando orgullosa sus canas.

“Se sufre como todo el mundo”

Días después de la tragedia, Carolina emprendía la huida a Saint-Rémy-de-Provence con sus tres hijos (Andrea, 1984; Carlota, 1986, y Pierre, 1987). “He tenido la misma cantidad de sufrimiento que otros. En los momentos en que sufres no prestas atención al hecho de que sea público. Se sufre como todo el mundo”, dijo a ¡HOLA! en una de sus entrevistas.

La princesa campesina se refugia en los brazos del actor Vincent Lindon vistiendo trajes provenzales… Después, es rescatada de su duelo por el príncipe Ernst. Y, finalmente, la princesa serena y solitaria, que no ha querido rehacer su vida sentimental tras separarse del príncipe de Hannover, en 2009. Doce años en los que no se le ha conocido ninguna relación y que cierra manteniendo su posición como princesa de Hannover, mientras su exmarido se enfrenta a tres años de cárcel. Los que puede pedir la Fiscalía austríaca por los altercados protagonizados el pasado verano.

Carolina de Mónaco©GettyImages

Madre y abuela

En 2013 nació su primer nieto y en 2018 ya tenía siete: Alexandre (Sasha), India y Maximilian, los hijos de Andrea; Raphaël y Balthazar, los de Carlota, y Stefano y Francesco, los de Pierre Casiraghi. Es una abuela feliz y orgullosa y de ello habló con su amigo Stéphane Bern para la revista Point de Vue, en la primavera de 2019: “Estoy tratando de ser una verdadera abuela. Lo que es maravilloso es que he asumido el papel mientras era madre, porque Alexandra tenía trece años cuando nació Sasha. Y la transición fue perfecta. Siempre he tenido muchos niños en casa y me encanta dedicar tiempo a cuidar de mis nietos. Estoy muy orgullosa de los adultos en que se han convertido mis hijos e hijas. Son ellos mismos y todos nosotros seguimos muy muy unidos. Nos divertimos mucho juntos. Creo que la alegría de estar juntos es esencial. Como padres, somos un arco y ellos son las flechas, ¡solo tienes que intentar apuntar bien!”.

“Estoy tratando de ser una verdadera abuela. Me encanta dedicar tiempo a cuidar de mis nietos. Todos nosotros seguimos muy muy unidos. Nos divertimos mucho junto”

Meses después, también confiaba a Le Figaro: “La educación de mis hijos, obviamente, no tiene nada que ver con la educación que recibí. Siempre les he dicho: “Puedo enseñaros la puerta, enseñaros a hacer llaves, pero solo vosotros podéis intentar abrirla””.

Casa Estefanía de Mónaco©Contacto
Casa Carolina y Estefanía de Mónaco©Contacto

El hogar de Carolina

‘Le Clos Saint-Pierre’ es su hogar desde 1978, aunque al edificio original se han unido dos casas vecinas para que sus hijos tengan su propio espacio. La villa, pegada a la residencia de su hermana, la princesa Estefanía, se la regalaron sus padres cuando se casó con Junot, y pertenecía al abuelo de Carolina, el príncipe Pierre de Polignac, duque de Valentinois (1859-1964) y a su abuela, la bella Carlota Grimaldi

En ella recalaron la Reina Victoria Eugenia y los condes de Barcelona y en ella está enmarcado todo lo que ha sido su vida en las últimas cuatro décadas. ‘Le Clos Saint-Pierre’, a dos pasos de palacio, es una discreta construcción rosada con contraventanas pintadas en verde y jardines femeninos: geranios, buganvillas, laureles, magnolios, ficus bonsái, guirnaldas de rosales y muchos tiestos para darle un sabor italiano. Todo “escondido” tras un muro de piedras y magnolias que dejan adivinar solo la silueta.

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