Paloma Cuevas

Tras casi 25 años de matrimonio, se separaron el pasado mes de julio

Paloma Cuevas: 'Mi decisión de divorciarme de Enrique es firme'

Guarda un gran cariño al padre de sus hijas, pero no hay ninguna puerta abierta a la reconciliación, tal y como han publicado algunos medios

por hola.com

Aunque su relación es cordial y cercana, tras veinticuatro años de matrimonio y dos hijas en común, Paloma Cuevas nos aclara que su decisión de divorciarse de Enrique Ponce es firme. Ella guarda un gran cariño al padre de sus hijas, después de toda una vida juntos, pero no está en su mente ninguna puerta abierta a la reconciliación. A raíz de las especulaciones publicadas en un portal taurino, de las que muchos medios de comunicación se están haciendo eco esta mañana, han surgido voces que hablan de la posibilidad de que, llegado el caso, Paloma estuviera dispuesta a volver con el padre de sus hijas.

VER GALERÍA

- En ¡HOLA!, Paloma Cuevas y Enrique Ponce: se demora por parte del torero la firma del divorcio

En este sentido, Paloma nos confirma que el proceso de divorcio sigue su curso. Una eventual reconciliación no está en sus planes. Paloma Cuevas está centrada en el cuidado de sus hijas, de sus padres, y en los nuevos proyectos empresariales que ha emprendido. Una etapa de calma, después de la tempestad, llena de ilusiones y rodeada del cariño de su familia y sus muchísimos amigos.

VER GALERÍA

- Paloma Cuevas, sincera en ¡HOLA!: 'Estoy serena, la felicidad de mis hijas está por encima de todo'

- ¿Qué cambiaría en sus vidas al firmar el divorcio?

A principios del mes de julio, trascendía la noticia de que tanto ella como el torero Enrique Ponce habían tomado la decisión de separarse después de casi 25 años de matrimonio. Ambos tomaron caminos separados y lo hicieron, de mutuo acuerdo, pensando siempre en lo que era mejor para la familia que habían formado.

Para conocer lo más relevante de hola.com y no perderte artículos como este, suscríbete a nuestra newsletter aquí.

Activa las alertas de ¡HOLA! y entérate de todo antes que nadie