NATURALEZA CON MAYÚSCULAS

Por qué es importante visitar Doñana sin expectativas, según el biólogo Eloy Revilla


Aventurarse a explorar la riqueza de este parque nacional, Reserva de la Biosfera y Patrimonio de la Humanidad, está al alcance de cualquiera con un mínimo interés por descubrir tesoros naturales de esta magnitud. El director de la Estación Biológica nos da todas las claves.


Flamencos en el Parque Nacional de Doñana, Huelva© Getty Images/imageBROKER RF
22 de enero de 2026 - 14:00 CET

Que el despertador suene a horas intempestivas está más que justificado cuando el objetivo es descubrir desde primera hora de la mañana los espectaculares paisajes de uno de los espacios protegidos más importantes de Europa, que abarcan desde dunas y playas hasta bosque mediterráneo y marismas.

Con una extensión de unas 54.000 hectáreas –a lo que se suman otras 68.000 del Parque Natural—, este vergel protegido se reparte entre las provincias de Huelva, Cádiz y Sevilla y es una referencia mundial en investigación y conservación. Pero también es un espacio accesible gracias a determinadas empresas privadas que apuestan por concienciar al público del valor de este gran tesoro natural. Además de ser objetivo de infinidad de científicos que encuentran aquí su base de operaciones para todo tipo de estudios.

El Rocío, Parque Nacional de Doñana, Huelva© Getty Images/Westend61

DOÑANA, UN CENTRO DE INVESTIGACIÓN 

Con esa misma finalidad llegó en 1994 Eloy Revilla para desarrollar su tesis doctoral. Hoy, aquel biólogo de León sigue demostrando la misma pasión y energía por su profesión que entonces, aunque desde hace unos años lo haga desde el puesto de dirección de la Estación Biológica de Doñana. “La estación se creó a finales del 64 como un centro de investigación cuyo objetivo era trabajar en ecología, evolución y conservación de la biodiversidad. Es una agencia estatal que reúne una serie de centros de investigación que trabajan en todos los temas que pueda uno imaginarse, desde ciencias sociales y económicas, a ciencias físicas o del espacio, medioambiente y biodiversidad. Un laboratorio vivo”, nos cuenta desde su despacho en la Isla de la Cartuja de Sevilla, una de las sedes del ente.

Eloy Revilla, biólogo y director de la Estación Biológica de Doñana

Con 60 años recién cumplidos, la estación biológica está considerada uno de los centros más competitivos a nivel internacional. Recorremos junto a él las instalaciones sin apartar la mente de la propia Doñana. El inmenso esqueleto de 20 metros de largo de una ballena varada en los 90 en una playa de Huelva domina el espacio central del edificio. El director no duda en enumerar, frente a ella, las bondades de este paraíso terrenal sureño: “Doñana tiene todos los ambientes relacionados con el estuario, que es básicamente la marisma, una zona plana, arcillosa, que se inunda cuando llueve mucho a través de los ríos y arroyos que desembocan en ella. Luego tiene una barrera de arena de hasta seis trenes de dunas móviles, uno de los frentes más grandes de Europa. La playa también es espectacular. Y, por último, está la zona de monte mediterráneo, sobre todo de matorral, monte blanco y monte negro, alcornoques y pinos... Hay una serie de ambientes muy interesantes por la biodiversidad de los animales y plantas que viven allí”.

Parque Nacional de Doñana, Huelva© Getty Images

La privilegiada situación geográfica de Doñana –a dos pasos del Atlántico y del Mediterráneo, y a medio camino entre Europa y África—, explica por qué miles de aves la eligen cada año como parada en sus procesos migratorios.

Autobús todoterreno, Parque Nacional de Doñana, Huelva© Visita Doñana

EN AUTOBÚS TODOTERRENO

Somos partícipes de esta realidad en cuanto subimos al autobús todoterreno que, partiendo del Centro de Recepción El Acebuche —a solo tres kilómetros del núcleo costero de la onubense Matalascañas—, nos adentra en Doñana en una ruta guiada. Un recorrido de cuatro horas repleto de datos históricos y científicos que complementan lo que vemos al otro lado de la ventanilla: gracias a las lluvias, los cuatro ecosistemas descritos por Revilla lucen en todo su esplendor.

De vez en cuando, eso sí, se agradece una parada técnica que nos permite tocar tierra, para hacer fotos, respirar aire puro y disfrutar del paisaje. “La marisma estaba bastante seca, porque llevábamos diez años, sobre todo los dos o tres últimos, extraordinariamente secos. Pero ahora está llena de agua, es el inicio de la recuperación. La vegetación también está muy bien. Ha pasado por momentos en los que tanto el matorral como árboles centenarios se estaban muriendo a gran escala; ahora están mejorando su estado de salud”, apunta el biólogo. 

Fauna en el Parque Nacional de Doñana, Huelva© Visita Doñana
Caballos en el Parque Nacional de Doñana, Huelva© Visita Doñana

No es poca la fauna salvaje que sale a nuestro encuentro durante la travesía, aunque somos conscientes de que, más allá de lo que alcanzan a ver nuestros ojos, otras especies nos observan en la distancia. Mientras los baches del camino ponen su punto de diversión a la excursión, atisbamos algunos ciervos, gamos y jabalíes. No tenemos tanta suerte con el rey del parque, el lince ibérico, que comparte territorio con otros mamíferos como nutrias y conejos, gatos monteses y meloncillos, ratones, musarañas o las vacas y caballos marismeños. ¿Una curiosidad? Estas últimas especies, ambas autóctonas y conocidas por su fortaleza, fueron introducidas en América por Colón tras el descubrimiento del Nuevo Mundo.

El biólogo Eloy Revilla, director de la Estación Biológica de Doñana

DOÑANA CAMBIA CON LAS ESTACIONES

“Una cosa muy interesante de Doñana es cómo cambia en el tiempo, cómo cambia con las estaciones. Puedes visitar una Doñana de verano o de comienzos de otoño, que no tiene nada que ver con una Doñana de primavera en un año lluvioso como este. Las sensaciones, los olores, el viento, la humedad, las especies que ves... todo cambia, y eso lo hace muy atractivo para los visitantes”, afirma Eloy. Por eso, insiste, es importante visitar Doñana sin expectativas: son tantos los factores que influyen, que es imposible saber qué nos vamos a encontrar.

Parque Nacional de Doñana, Huelva© Visita Doñana

Una última parada nos lleva al antiguo poblado de La Plancha, habitado hasta los años 90, que nos recuerda que, aunque protegido, el parque no es virgen: Doñana ha estado habitada y explotada durante siglos, y estas humildes casas de las familias que vivían aprovechando los recursos naturales de la zona son un ejemplo. Unos pasos más allá, cuando el sol ya brilla con fuerza en el cielo, nos asomamos al Guadalquivir y contemplamos su desembocadura hacia al inmenso Atlántico. 

Una estampa única, inigualable, que nos regala también la hermosa silueta de Sanlúcar de Barrameda al otro lado del río, desde las que se puede cruzar en una barcaza para disfrutar de un día de playa en Doñana. La mejor despedida que podíamos imaginar antes de iniciar el regreso por las blancas arenas de la playa, poniendo fin a esta memorable experiencia.

Paseo a caballo por la playa de Matalascañas, Parque Nacional de Doñana, Huelva© Alamy Stock Photo
Paseo a caballo por la playa de Matalascañas.

LAS ACTIVIDADES

Desde el Centro de Recepción El Acebuche, en la provincia de Huelva, parten las rutas guiadas organizadas por la Cooperativa Andaluza Marismas del Rocío (donanavisitas.es). Se realizan en autobuses todoterreno dos veces al día —una por la mañana y otra por la tarde— con una duración de cuatro horas. 

El Parque Nacional de Doñana es el lugar perfecto para iniciarse en la ornitología, con los prismáticos en mano, y descubrir la enorme variedad de aves que la habitan. Desde Doñana Reservas (donanareservas.com) ofrece rutas privadas con enfoque ornitológico o fotográfico por la parte norte del parque.

No te pierdas un paseo a caballo por la playa protegida de Doñana, lo propone Arte Andaluz (arteandaluz.es). 

Gastronomía Huelva© Miguel_Rey

DÓNDE COMER EN DOÑANA

En El Rocío, el restaurante La Boca, del Hotel Malvasía (hotellamalvasia.com), invita a recordar los sabores más tradicionales a través de recetas populares elaboradas con producto de temporada. Para una propuesta más castiza, El Tamborilero, en Almonte, lleva ofreciendo desde 1971 platos caseros, cuchareo y pescados en salsa.

En Toruño (torunodelrocio.com), ubicado a los pies de "el Abuelo", un acebuche milenario que es el ser vivo más viejo de toda Doñana, hay que probar su arroz marismeño, además de la carne de ternera mostrenca. ¿Y el toque dulce? En Tartería Las Alemanas (@tarterialasalemanas), en Matalascañas, podrás disfrutar de la mejor repostería, elaborada a partir de ingredientes naturales.

Hotel La Malvasía, El Rocío, Parque Nacional de Doñana, Huelva© Alamy Stock Photo
Hotel La Malvasía.

Y SI TE QUEDAS A DORMIR

La Malvasía (hotellamalvasia.com) es un coqueto hotel boutique de cuatro estrellas del Grupo Kaizen, situado en la aldea de El Rocío, que ocupa una casa rociera rústica y elegante. Cuenta con 35 acogedoras habitaciones, piscina infinity y restaurante, todo ello con vistas a las marismas de Doñana.

Cortijo Los Mimbrales (el-cortijo-de-los-mimbrales.es-andalucia.com) es un alojamiento rural que ofrece casas y habitaciones independientes, accesibles a espacios comunes como sus exuberantes jardines o su impresionante alberca árabe.

Tanto en el corazón de Matalascañas, como en los alrededores del Parque Nacional de Doñana, On Hotels (onhotels.es) dispone de una amplia variedad de alojamientos, desde hoteles a casas rurales, todas decoradas con un toque rústico.  

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