Carlos Sainz compite estos días en el Rally Dakar en Arabia Saudí, pero a miles de kilómetros del desierto hay un lugar que siempre le espera: Cebreros, un pueblo del valle del Alberche al que está vinculado desde hace años y donde ha vivido algunos de los momentos más importantes de su vida familiar y personal. Aquí posee una finca y una bodega, y aquí también se celebraron en 2023 las bodas de sus dos hijas. Además, en 2021 fue nombrado, junto a su hijo, Hijo Adoptivo del municipio, en reconocimiento a su “importante arraigo y compromiso”, lo que convierte a Cebreros en un lugar especialmente querido para él.
La finca del piloto madrileño se llama La Piñonera: 230 hectáreas a orillas del pantano de San Juan que Sainz compró años atrás y en la que pasa su tiempo de ocio y descanso, pues alrededor de la casa cuenta con viñedos plantados de uva garnacha que cultiva junto a su amigo y enólogo Telmo Rodríguez. Juntos han recuperado parcelas históricas para elaborar vinos como los de Pegaso Viñas Viejas y, más recientemente, Pegaso Arrebatacapas, que expresan el terroir de Cebreros.
La Piñonera está a las afueras de este municipio abulense tranquilo, a unos 45 minutos de Ávila y a poco más de una hora en coche de Madrid y perfecto para una escapada de fin de semana, porque tiene historia, naturaleza y una larga tradición vitivinícola.
Si hay un lugar por donde empezar a descubrir Cebreros, es su casco histórico, donde se encuentra la iglesia de Santiago Apóstol, un edificio sobrio de estilo herreriano, construido en granito. La iglesia también tiene un vínculo especial con Carlos Sainz, ya que allí contrajo matrimonio Blanca, la mayor de sus hijas, con Guillermo Comenge, en una ceremonia seguida por la celebración familiar en La Piñonera, la misma finca donde luego se casó su hermana pequeña Ana con Rodrigo Fontcuberta, hijo de la duquesa de Estremera.
Muchos de los que se acercan a este pueblo abulense lo hacen para conocer el Museo Adolfo Suárez y la Transición (museoadolsuarezylatransición.com), dedicado al cebrereño más ilustre. Abre los fines de semana y ofrece una exposición permanente que repasa esta etapa fundamental de la historia contemporánea de nuestro país y recuerda, tanto a nivel político como personal, al primer presidente de la democracia. La didáctica visita (3€) descubre escaños originales, discursos, locuciones sonoras, documentos audiovisuales, fotografías personales, condecoraciones y mucho más.
Tiene también Cebreros una picota sobre un pequeño montículo de piedra a la salida de la población, junto a la calzada prerromana –que este fue un histórico lugar de paso–, un puente romano sobre el río Alberche que evoca rutas antiguas, y otro puñado de ellos que comunican el pueblo con su fantástico entorno natural, como el que lleva a la ermita de Valsordo, en un paraje inigualable, o el que lleva al pantano de El Burguillo, al despoblado de Villalba o al Valle de Iruelas.
Por Cebreros también pasa la Ruta Cela, que recuerda al escritor Camilo José Cela, que vivió en el pueblo entre 1947 y 1950, le sirvió de inspiración y terminó de revisar su novela La Colmena. El recorrido por ella enlaza 9 puntos del municipio relacionados con su estancia: las calles que frecuentó, sus distintas casas, la plaza y el bar donde solía sentarse y otros hitos significativos de su vida en la localidad. Además, una avenida y la biblioteca municipal llevan su nombre.
La experiencia en Cebreros no estaría completa sin adentrarse en su tradición vitivinícola, en la que Carlos Sainz ha encontrado su lugar. El territorio forma parte de la Denominación de Origen Protegida (D.O.P.) Cebreros, conocida por sus vinos elaborados principalmente con garnacha y albillo real, variedades que reflejan el carácter del valle y su clima.
A los amantes del enoturismo está enfocado Tierras de Cebreros (tierrasdecebreros.com), un complejo enoturístico que combina bodega, restaurante y hotel boutique en pleno valle. Allí se puede realizar una visita guiada a la bodega seguida de una cata, con explicación del proceso de elaboración y degustación de vinos locales. El entorno de viñedos propios, algunos con cepas centenarias, añade una dimensión sensorial al recorrido.
Además, el restaurante del complejo ofrece cocina basada en productos de cercanía, como ternera negra avileña, quesos de la zona o huevos de El Barraco, maridados con los vinos de la casa, todo ello en un ambiente abierto al paisaje. Y como el complejo alberga un coqueto hotel con vistas a los viñedos, la visita se puede alargar un día.
Más allá de Tierras de Cebreros, la denominación de origen (dopcebreros.com), con más de 500 hectáreas de viñedos, agrupa otras 23 bodegas que ofrecen visitas y catas, permitiendo conocer de cerca cómo se elaboran los vinos de la región y probar distintas referencias directamente en el lugar de producción.
Y hablando de probar, no dejes de comer la premiada hamburguesa de Casa Cebreros, los platos tradicionales reinterpretados de El Castrejón (elcastrejon.com) y las elaboraciones de El Rondón (elrondon.es), que también es hotel y escuela de cocina.












