Escaparte a cualquiera de las grandes capitales de Europa siempre tienen su encanto… pero cada vez resulta más difícil evitar las multitudes y los precios elevados de las temporadas altas. Por eso, surge una nueva forma de viajar: explorar destinos emergentes, poco promocionados y alejados del turismo masivo. Aquí es posible disfrutar de experiencias auténticas, cercanas, locales y sostenibles, mientras descubres joyas culturales, paisajes vírgenes y tradiciones únicas. Si llevas en tu interior el espíritu explorador y sientes curiosidad por lo desconocido, estos destinos son para ti. Prepárate para desmarcarte y viajar diferente y más consciente.
© ShutterstockMACEDONIA ORIENTAL Y TRACIA (GRECIA)
Mientras las Cícladas, Creta o Atenas concentran la mayoría del turismo internacional, Macedonia Oriental y Tracia, elegida 'Destino Líder de Turismo Emergente de Europa' en los World Travel Awards sigue siendo poco conocida fuera de Grecia. Esto lo pone en el foco para viajar en 2026 sin grandes multitudes.
Ubicada en el extremo noreste de Grecia, Macedonia Oriental y Tracia ofrece una mezcla fascinante de historia, naturaleza y cultura que la diferencia de los destinos griegos más populares. Aquí puedes recorrer restos arqueológicos milenarios –empezando por el antiguo yacimiento de Filipos, en la lista de la Unesco–, pasear por pueblos tradicionales, descubrir parques naturales vírgenes como el de Dadia-Lefkimi-Soufli o dejarte sorprender por ciudades como Xanthi y Kavala. Además, su diversidad de paisajes –desde las costas del Egeo hasta montañas y humedales— y su vibrante escena cultural –en la que destaca el Carnaval de Xanthi– la convierten en un destino ideal si buscas autenticidad, tradiciones locales y experiencias fuera de los circuitos habituales.
© ShutterstockGEORGIA
Puede que Georgia no sea uno de los destinos que primero te vienen a la mente, pero este país en la encrucijada entre Europa y Asia guarda un patrimonio histórico impresionante y razones de sobra para descubrirlo. Comienza por Tiflis, la capital, donde la fortaleza de Narikala domina la ciudad desde lo alto y evoca siglos de historia medieval, pero también conserva numerosos ejemplos de arquitectura brutalista y vive un momento de efervescencia cultural. A pocos kilómetros, Mtskheta se presenta como un verdadero museo al aire libre: su catedral ortodoxa Svetitsjoveli es Patrimonio de la Humanidad.
Si buscas relajarte, Borjomi ofrece sus famosas aguas minerales y un entorno natural ideal para desconectar. Y si lo que quieres es combinar playa, vida urbana y entretenimiento, Batumi, en la costa del Mar Negro, sorprende con su paseo marítimo, sus construcciones modernas y una animada vida nocturna.
Con alrededor del 16% del territorio dedicado a viñedos, Georgia también conquista por su tradición vinícola, que tiene más de 9000 años, con más de 500 variedades de uva.
© ShutterstockVIS (CROACIA)
Si buscas un destino donde desconectar del turismo masivo y sumergirte en un auténtico estilo de vida mediterráneo, Vis es tu lugar. Situada a 45 kilómetros al oeste de Split y accesible únicamente por barco o catamarán rápido en menos de dos horas, la isla ha sido reconocida en la Not Hot List de Intrepid Travel como uno de los destinos emergentes más auténticos para 2026. Su aislamiento histórico y su limitada afluencia de turistas le han permitido conservar un encanto genuino que combina tranquilidad, naturaleza y cultura local.
Vis se recorre con calma, empezando por el puerto de la ciudad de Vis, con cafés frente al mar y calles empedradas, y continuando por el pueblo pesquero de Komiza. Calas secretas como Stiniva, Srebrena o Stoncica resultan perfectas para nadar lejos de las multitudes, y entre sus excursiones, la más recomendable es la que descubre la Cueva Azul en la isla de Biševo. La isla también es un paraíso para los amantes del vino, con bodegas locales que producen variedades autóctonas como el Plavac Mali y el Vugava, y para los curiosos de la historia, con la fortaleza de Vis y antiguos túneles que revelan su pasado estratégico.
© Igor Groshev - stock.adobe.comRIGA (LETONIA)
Fue elegida segunda mejor ciudad europea en los World Travel Awards 2025 y también nombrada mejor destino urbano del Báltico. Estos reconocimientos, sumados al crecimiento constante del turismo —con un aumento del 14 % de visitantes—, convierten a la capital de Letonia en un destino emergente, al igual que su vibrante escena artística.
Riga es una ciudad hecha a medida del hombre, ni muy grande ni muy pequeña. Sus estrechas y empedradas calles y el encantador centro histórico llamado Vecriga, declarado Patrimonio de la Humanidad, invitan a pasear sin prisa. La ciudad también es conocida como la capital del Art Nouveau, con más de 800 edificios modernistas a cada cual más bello. Lo mejor: se puede descubrir en un fin de semana, ya que está a 4 horas de vuelo directo desde España.
© ShutterstockNAMUR (BÉLGICA)
La capital de la región belga de Valonia es una gran desconocida. Y no debería serlo, por donde está, entre los ríos Sambre y Mosa, por su descomunal ciudadela –un pulmón verde de ocho hectáreas y kilómetros de túneles–, su elegante castillo convertido en hotel, las mansiones del barrio Henri Lemaître, la abadía barroca de Floreffe y su premiada cerveza. La plataforma European Best Destinations lo confirmó en 2025 como una de las mejores ciudades para un city break en Europa.
© ShutterstockARMENIA
En 2025 recibió más de 1,7 millones de visitantes, con un ligero aumento respecto al año anterior, lo que demuestra un interés por este desconocido país con una identidad cultural muy fuerte: monasterios milenarios, paisajes montañosos y una escena gastronómica y vinícola en pleno renacimiento. Además de la expansión de rutas aéreas, festivales como Yerevan Wine Days posicionan Armenia como un destino cultural y gastronómico interesante. En los PATWA International Travel Awards 2025 se hizo con el premio como ‘Destino del Año para el Turismo de Aventura’, con el lago Sevan, el monte Aragats (4090 m) y Dilijan, la Pequeña Suiza armenia como referencia.
© Alamy Stock PhotoRIVIERA ALBANESA
Este tramo costero que se asoma al mar Jónico lleva ya unos años siendo una de las grandes revelaciones del Mediterráneo. Así es por sus playas espectaculares de un color turquesa que poco tienen que envidiar a las del Caribe, su verde paisaje montañoso, sus ruinas romanas y sus ciudades medievales, pero también, y no menos importante, por sus precios aún contenidos y un desarrollo turístico rápido, pero controlado que la convierten en una alternativa real a Grecia o Croacia. La zona costera de la que hablamos está en el norte del país, a pocos kilómetros de Tirana, su capital. Y conserva ese sabor auténtico que tienen los destinos alejados de las masas y que aún guardan secretos.




