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Viajes por el mundo

Bad Ischl, el refugio del emperador

Bad Ischl es una de las ciudades más bonitas de Austria. Posee tanto encanto que Francisco José I pasó 70 veranos de su larga vida en esta encantadora ciudad balneario que afronta ahora un nuevo proyecto: la capitalidad cultural europea de 2024, junto a otros 22 municipios de la región de Salzkammergut. Un territorio salpicado de bellos lagos y declarado Patrimonio de la Humanidad


5 de abril de 2024 - 11:49 CEST

Francisco José I disfrutó parte de su infancia y juventud en esta villa, a poco más de 50 kilómetros de Salzburgo, que se emplaza entre dos ríos, el Traun y el Ischl, y una cadena montañosa repleta de prados verdes y miradores. Fue aquí también donde conoció a Sissi en el verano de 1853. En las salas del hotel Austria, hoy Museo de la Ciudad, el emperador quedó prendado de la belleza de la princesa bávara a sus 15 años, cuando acompañaba a su madre Ludovica y a su hermana mayor Elena, candidata a ser su prometida, durante una visita.

Un total de 190 proyectos van a tener lugar en la región de Salzkammergut por la capitalidad cultural
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La Kaiservilla fue la residencia de verano de la familia imperial austrohúngara. Arriba, el restaurante Siriuskogl.

Todavía sigue en pie en Bad Ischl el Grand Hotel de Tallachini, hoy llamado Residenz Elisabeth, donde la pequeña princesa de Baviera aceptó la propuesta de matrimonio del emperador, y la iglesia parroquial de San Nicolás, en cuya puerta se recuerda la escena de la aprobación de la archiduquesa Sofía al compromiso público de la boda. De ahí que si uno pasea por Bad Ischl se percate inmediatamente del halo imperial de la ciudad y de su impresionante arquitectura. Entre sus edificios sobresalen la oficina de Correos y el Trinkhalle, hoy utilizado para elegantes eventos culturales. No se encuentran en Bad Ischl discotecas ni pubs, sí cafés lujosos, como el Zauner, con una exquisita pastelería, o el Elizabeth, todos en el pequeño casco viejo, cuyas calles van a a quedar libres de vehículos durante la capitalidad cultural de Bad Ischl.

“El objetivo es intentar que no se utilicen tanto los coches en las arterias principales del centro e impulsar la estación de tren y el transporte público. No se trata de organizar una gran fiesta con fuegos artificiales, sino de mejorar nuestras infraestructuras con 23 pueblos unidos, pero que tienen sus propios intereses”, nos cuenta la guía Noelia Torres de Glasser.

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La villa balnearia de Bad Ischl está enmarcada por altas montañas. Derecha, parque de Sissi, dedicado a la bella esposa del emperador.

Entre esos municipios, que por primera vez en la historia han formado la candidatura de una capital cultural europea, destacan Hallstatt, Gmunden o Bad Aussee, rodeados de idílicos lagos (más de 70). La mayoría de los visitantes actuales siguen buscando en Bad Ischl los beneficios de la sal, que atrajo a la aristocracia del siglo XIX y a personajes ilustres como Strauss, Brahms, Freud o el compositor Lehár –este último vivió en una villa residencial excepcional junto al Traun, la Lehár Villa–, aunque en realidad solo hay unas aguas termales, en el Eurothermen Resort.

La fama de villa balnearia creció en paralelo a la de la Kaiservilla, regalo de la archiduquesa Sofía de Habsburgo a su hijo Francisco José, para el que su residencia de verano era como disfrutar ‘del cielo en la tierra’. Todavía conserva hoy el ambiente de esa época pasada, el siglo xix, en la que resulta fácil imaginar al emperador rodeado de compositores, escritores y artistas de fama mundial.

Bajo el lema ‘la cultura es la nueva sal’, Bad Ischl se estrena como capital europea
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Bad Ischl comparte la capitalidad europea con la encantadora ciudad de Gmunden, famosa por su cerámica y por sus impresionantes vistas del lago Traunsee. Sobre estas líneas, una de sus tiendas de antigüedades. Al lado, la exquisita pastelería Zauner, proveedora de la corte imperial.

El káiser firmó en su estudio el célebre manifiesto A sus ciudadanos, la declaración formal de guerra contra Serbia que acabó siendo la espoleta del inicio de la Primera Guerra Mundial. Francisco José construyó también muy cerca de la Kaiservilla una cabaña personal para Sissi en el Parque Imperial, en estilo inglés del siglo XVI. La villa y su finca, en la que esta pasaba su tiempo dedicada a otras pasiones más bucólicas y deportivas, todavía están impregnadas de sus recuerdos; hoy acogen el PhotoMuseum. Bad Ischl cuenta también con otro jardín que lleva el nombre de la emperatriz. Se abrió en 2015 muy cerca del curso del Traun y los vecinos pueden alquilar áreas de este espacio verde como huerto privado para plantar frutas y verduras.

En Bad Ischl, la antigua cervecería Kolowrat- Sudhaus ha sido elegida el principal centro de las exposiciones y proyectos –un total de 190– que van a tener lugar en la región de Salz- kammergut por la capitalidad cultural, bajo el lema ‘La cultura es la nueva sal’. Tras la ceremonia de apertura el 20 de enero, en la que intervendrá la cantante Conchita Wurst y un coro de 1000 voces dirigido por Hubert Von Goisern, se inaugurará la muestra más importante, ‘Art with salt and water’ (arte con sal y agua), que versará sobre estos dos elementos claves en el bienestar del cuerpo y la mente y se puede visitar hasta el 31 de octubre de 2024.

Por otra parte, ‘Die Reise der Bilder’ (el viaje de las imágenes) –abierta del 20 de abril al 1 de septiembre– analizará cómo cientos de pinturas y obras de arte que pertenecían a familias judías fueron robadas por Hitler y almacenadas en Salzkammergut durante la Segunda Guerra Mundial.

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Entre los edificios de Bad Ischl sobresalen la oficina de Correos y el Trinkhalle, un lugar para la cultura. La Kaiserevilla, regalo de la archiduquesa Sofía de Habsburgo a su hijo Francisco José, fue ampliada en estilo neoclásico, y la villa y sus jardines están abiertos al público en verano (derecha).

El apunte experto

  • En la histórica farmacia Kurapotheke, en el número 18 de Kreuzplatz, la familia Hrovat sirve desde 1807 medicinas naturales, licores de hierbas y pomadas térmicas que aumentan la circulación sanguínea y relajan los músculos.
  • A media hora de Bad Ischl está Hallstatt, considerado el pueblo más bonito de Austria, donde no hay que perderse sus vistas y un osario con 1200 cráneos y huesos.
  • Dos panorámicas imprescindibles en Bad Ischl son las que ofrecen el monte Katrin, a 1542 metros de altitud, y el mirador Siriuskogl, el más espectacular de Salzkammergut.
  • El dulce más popular de la pastelería Zauner es el Zaunerstollen. Para amantes del chocolate.
  • Entre las compras típicas: las botas Goiserer, ideales para el trekking, el sombrero tradicional bittner y la mostaza que se vende en Senferei Annamax, la tienda de Bad Goisern dedicada en exclusiva a este producto.
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Guía práctica

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Cómo ir y cómo moverte

Desde España la forma más sencilla de llegar a Bad Ischl es volando a Viena. Del mismo aeropuerto parten los trenes que conducen a Salzburgo y, desde aquí, se toma otro tren a Bad Ischl. Durante la capitalidad cultural, el Regional Express conectará las 23 ciudades de Salzkammergut. Otra opción es alquilar un coche en el aeropuerto de la capital austriaca. Viatjes Alemany (valemany.com) organiza un viaje de seis días por la región, de abril a octubre, por 679 €.

Cuándo ir

Desde el 20 de enero de 2024, cuando se inaugure oficialmente, y hasta final de año, Bad Ischl y 22 localidades de Salzkammergut celebran eventos relativos a la capitalidad europea de la región, siendo la capital la que concentre los más importantes. Del 30 de mayo al 2 de junio también tiene lugar Narzissenfest (narzissenfest.at), el festival de los narcisos, el evento floral más grande de Austria.

Dónde dormir

Dos hoteles junto al río Traun sobresalen en el casco viejo de Bad Ischl: el cuatro estrellas de ambiente familiar Goldener Ochs (goldenerochs.at), abierto en 1791 y que destaca por su centro de salud y bienestar y su restaurante especializado en cocina regional; y el Stadthotel Goldenes Schiff (goldenes-schiff.at), que abrió en 1821 para los barqueros de la sal y se convirtió en la posada más popular de la ciudad. En 1970 sus dueños, Josef y Christine Gruber, lograron que fuera el primer hotel de la ciudad en dotar a todas las habitaciones con baño. En Hallstatt, a 20 kilómetros de Bad Ischl, está Hallstatt Hideaway Mountain (hallstatt-hideaway-mountain.com), un apartado hotel de montaña con todas sus estancias repletas de libros (su colección reúne 12.000 ejemplares). Las habitaciones disponen, incluso, de camas con respaldo ergonómico y soporte lumbar para leer antes de conciliar el sueño.

Dónde comer

Desde 2008, un joven y comprometido equipo de 20 personas dirigido por Christoph ‘Krauli’ Held gestiona el restaurante Siriuskogl (siriuskogl.at), situado junto a uno de los miradores más espectaculares de Bad Ischl. En unos 20 minutos se puede llegar a él por dos bonitas rutas de senderismo y disfrutar de unas vistas únicas de la región, al tiempo que se degusta una cocina casera con productos de temporada. Zauner Esplanade (zauner.at) ofrece en la villa imperial una cocina tradicional austriaca, tanto en la terraza sobre el río como en los salones de este edificio histórico de 1832. Su pastelería fue declarada ‘Proveedor imperial y real de la corte’. En uno de los antiguos edificios con jardín más hermosos de Bad Ischl se ubica Weinhaus (restaurant-attwenger.at), centrado en soul food (comida que toca el alma). Recomendables sus platos de carne, ya sea una hamburguesa, un cordon bleu o o un schnitzel vienés.

Más info

Turismo de Austria (austria.info). Turismo de Salzkammergut (salzkammergut.at). Capital Cultural Europea (salzkammergut-2024.at).