REDESCUBRIENDO EL MATARRAÑA

Hoteles exquisitos y gastronomía de km 0 en la Toscana turolense

Nada tiene que envidiar la comarca del Matarraña, limítrofe con Tarragona y Castellón a la italiana, pues posee su propia identidad. Por sus pueblos medievales que parecen sacados de un cuento y su entorno natural, se ha posicionado como uno de los destinos rurales más atractivos de España. ¡Tiene hasta su propio dialecto!

Por Juan Carlos Rodríguez

El paisaje es una de las mayores bazas del Matarraña, que se ha conservado casi intacto hasta hoy y es orgullo de sus habitantes, unos 8.200 en total. Además, cinco de sus municipios ?Valderrobres, Calaceite, Beceite, La Fresneda y Ráfales? son conjunto histórico, mientras los dos primeros forman parte de la asociación de Los Pueblos más Bonitos de España. El destino ha explotado a raíz de la pandemia y seduce con nuevos reclamos, desde un hotel sostenible de cinco estrellas hasta la primera colección de arquitectura de Europa.

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VALDERROBRES Y SU CASTILLO-PALACIO DEL SIGLO XV 

Nuestra ruta por la comarca del Matarraña comienza en Valderrobres, la capital administrativa de la comarca. «Yo parlo chapurriau», se lee cerca del emblemático Puente de Piedra medieval. «Dicen que nuestra peculiar forma de hablar es una variante del catalán, pero más bien parece un dialecto mestizo. Esta es una zona de fronteras», aclara Manuel Siurana, de 67 años, quien, tras media vida como profesor de Historia en un colegio de Barcelona, hace cinco años regresó al pueblo que le vio nacer. En 2008 creó la Fundación Valderrobres Patrimonial, cuyo fin es conservar el patrimonio de esta villa histórica. Nos cita junto al imponente castillo-palacio del siglo XV (castillodevalderrobres.com), una de las mejores joyas de estilo gótico en Aragón. «Fue la residencia privada del arzobispo de Zaragoza, García Fernández de Heredia», explica mientras nos guía por la fortaleza. Justo enfrente del castillo está el Centro de Interpretación de Arte Comarcal, donde pueden verse las maquetas de cada uno de los 18 pueblos que integran la comarca. «En todos ellos hay muestras notables del Renacimiento, el gótico y el Barroco», ilustra nuestro anfitrión. Tras recorrer las calles empedradas del pueblo comemos en el restaurante Baudilio (baudiliorestaurante.com), cuya cocina está basada en productos de temporada con un guiño a la comarca del Matarraña. 

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 TORRE DEL VISCO, HOTEL PIONERO EN TURISMO SOSTENIBLE 

Jemma Markham es la propietaria del hotel Torre del Visco (torredelvisco.com), un encantador Relaix & Château al que se accede tras recorrer una empinada pista sin asfaltar de unos 5 kilómetros. «Al principio nos llamaron locos», dice esta británica de 72 años que lleva medio siglo vivendo en España. En 1991, ella y su marido decidieron vender su negocio editorial (librerías Turner) para reconectar con sus raíces rurales. «Un día estábamos por Tarragona y alguien nos dijo que había unos pueblos preciosos y bastante aislados en Teruel. Se nos encendió la luz». Esa luz les condujo hasta la comarca del Matarraña, aunque entonces solo aún no había adoptado el nombre del río. «Tuvimos la sensación de llegar a la Tierra Prometida», comenta nuestra anfitriona con el brillo en los ojos.  

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Conmovidos por la belleza del lugar, decidieron comprar esta idílica finca de 94 hectáreas situada en el término de Fuentespalda (286 habitantes), delimitada por el río Tastavins y el macizo montañoso de los Puertos de Beceite. Plantaron 2000 olivos y en medio del bosque reconstruyeron la masía con su torre de 1449 para transformarla en un hotel boutique de 16 habitaciones. La propiedad incluye jardines románticos con más de 50 variedades de rosas y un huerto ecológico que abastece de productos frescos a su restaurante de kilómetro cero. Hace 25 años, este negocio era inaudito en Teruel. Pero con el tiempo, Jemma ha demostrado que su proyecto era viable. «Matarraña tiene muchos atractivos y hay que saber venderlos, aunque no a un nivel masivo», dice esta pionera del turismo sostenible. Organizan jornadas con el objetivo es divulgar la gastronomía circular.  

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MAS DE TORUBIO Y LA RECUPERACIÓN DE LA GARNACHA PELUDA 

Enrique Monreal, enólogo y copropietario de la bodega familiar Mas de Torubio (masdetorubio.com) nos recibe junto a su viñedo, situado en Cretas. «Aquí hemos cavado con la azada desde pequeños», dice junto a la finca de 25 hectáreas de olivo y vid que alberga una masía de 1856. En este terreno hay un pozo árabe, al fondo se divisan los Puertos de Beceite y detrás del bosque de pinos, unos túmulos funerarios íberos del siglo V a. C. Los antepasados de este emprendedor de 41 años, apodados los Torubio, vivieron siempre de la agricultura, pero él se formó como enólogo para producir su propio vino. Con el conocimiento adquirido, en 1998 regresó a Cretas y plantó las primeras viñas en la finca familiar. Además, se propuso recuperar una variedad local: la garnacha peluda, de la que se obtiene un vino joven, ligero y refrescante. «Es nuestra punta de lanza, porque da unos vinos que te pueden diferenciar», enfatiza Monreal, cuya bodega comercializa las marcas Xado, Torubio, 9 Rosas, Clota y Cloqueta; unas 30.000 botellas en total. No por casualidad, obtuvieron dos Medallas de Oro y una de Plata en el concurso internacional Catavinum World Wine & Spirits Competition 2019.  

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ELABORACIÓN DE ACEITES ECOLÓGICOS EN MAS DE FLANDÍ 

Y del vino al aceite, otro de los productos más representativos del Matarraña junto a los jamones, el cordero y las almendras. A solo 8 kilómetros de Mas de Torubio está la finca olivarera Mas de Flandí (masdeflandi.com), situada en el término de Calaceite. En 2005, el empresario barcelonés Eduard Susanna compró este predio de 1744 y puso en valor sus 40 hectáreas de olivos, que hoy producen 60.000 kg de aceituna de las variedades empeltre, arbequina y picual. «A partir del siglo XVIII empezaron a construirse en esta zona molinos de aceite y se convirtieron en industrias. Calaceite llegó a tener uno de los más grandes de Aragón», explica el propietario de la almazara, que, antes de ser productor de aceites premium, trabajó en el sector cosmético. «El aceite es cosmética interior», dice este amante de la gastronomía mientras nos enseña el proceso de producción en su pequeño molino. Sus aceites ecológicos extra virgen se comercializan bajo la marca Fruit & Branca y han obtenido numerosos premios nacionales e internacionales. 

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TORRE DEL MARQUÉS, EL PRIMER 5 ESTRELLAS DE TERUEL 

No es casualidad que el hotel Torre del Marqués (hoteltorredelmarques.com), el primer cinco estrellas de Teruel, se haya levantado en este pequeño paraíso aragonés. Inaugurado en 2020, es el sueño hecho realidad de Óscar García y Marta Goiri, un matrimonio de ingenieros que decidieron dar un giro profesional y apostaron por el mundo de los viajes a medida. Un día se dejaron caer por el Matarraña y se enamoraron tanto de la pureza del paisaje como de la autenticidad del paisanaje.

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Encontraron una antigua masía del siglo XVIII que perteneció al Marqués de Santa Coloma, en mitad del monte de Monroyo y decidieron rehabilitarla como hotel de lujo sostenible. Perteneciente a la cadena Small Luxury Collection, Torre del Marqués cuenta con 16 habitaciones, spa, piscina exterior climatizada, un huerto ecológico, restaurante con productos de proximidad y una bodega que ha empezado a producir sus propios vinos. Hasta aquí llegan turistas nacionales e internacionales que buscan el contacto con la naturaleza y sienten afinidad por el lujo discreto. La masía fue rehabilitada con una técnica ancestral denominada tapia calicostrada o tapial, y gracias a esta reforma el hotel ha sido premiado por su «arquitectura en tierra».  

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SOLO HOUSES, PRIMERA COLECCIÓN DE ARQUITECTURA DE EUROPA 

En el término de Cretas también se encuentra Solo Houses (solo-houses.com), la primera colección de arquitectura en Europa. Un camino de 2 kilómetros sin asfaltar nos conduce a una finca de 120 hectáreas situada a los pies del Parque Natural Los Puertos de Beceite. En 2012, después de rastrear medio mundo, los galeristas Christian Bourdais y Eva Albarrán encontraron aquí el lugar idóneo para levantar 15 villas de diseño y un hotel ?pieza central del proyecto? que estuvieran completamente integrados en el paisaje. «Pedimos a 12 de los estudios de arquitectura más innovadores del mundo que diseñaran la casa de vacaciones de sus sueños y les dimos carta blanca para elaborar sus propuestas, con la única limitación del presupuesto», explica el propietario francés, cuyo reto es convertir este oasis de arquitectura utópica en «un destino mundial». 

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De momento se han construido dos espectaculares casas de alquiler. La primera, Solo Pezo Von Ellrischausen (600 ? noche para un máximo de 5 personas), de aires brutalistas y con vistas al valle, brinda a los ocupantes la sensación de flotar en el aire. La segunda, Solo Office KGDVS? (800 ? noche para 6 personas) es un espacio totémico en forma de anillo que invita a interactuar. Alojarse aquí es un «lujo asceta», dice la directora del proyecto, Julia Kajaraville, mientras nos muestra la Solo Summer Group Show, una exposición colectiva compuesta por 17 instalaciones al aire libre que complementa al proyecto arquitectónico.  

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UN MOLINO DE PAPEL RESTAURADO COMO HOTEL-RESTAURANTE 

En Beceite llegó a haber nueve molinos de papel levantados en torno al cauce del río Matarraña. Los grabados de Goya, o los naipes de Heraclio Fournier utilizaron el papel de estas «fábricas», como aquí llaman a los molinos. La Fábrica de Solfa estuvo operativa hasta los años 70 y fue rehabilitada en 2009 como hotel-restaurante (fabricadesolfa.com). «Quisimos conservar un edificio industrial que a la vez diera servicio a los turistas», explica su propietario, Javi Moragrera, orgulloso de que su restaurante haya recuperado el fesol de Beseit (judía blanca de Beceite), la legumbre identitaria de la zona. El chef Kike Micolau la sirve todo el año junto a otros platos tradicionales pero reinventados, como el ternasco de Aragón o el codillo de cerdo Duroc. Hace 25 años, Moragrega fundó junto a su hermano la agencia Senda (websenda.com), pionera en turismo activo. Conoce cada rincón del Matarraña y habla con pasión de la luz especial de su tierra, «un paisaje casi íntegro que los agricultores han sabido cuidar y proteger». 

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UN CONVENTO EN LA FRESNEDA 

La ruta acaba en La Fresneda, un pueblo de 443 habitantes que es conjunto histórico. Desde la ermita de Santa Bárbara, encaramada a una colina, hay unas magníficas vistas al valle del Silencio y al río Matarraña. Aquí está El Convent 1613 (hotelelconvent.com), un exquisito hotel-restaurante que regenta Ana Romeo. Tras probar las croquetas de ternasco, el jamón de Teruel y la casqueta de naranja y calabaza, solo nos falta dar las gracias en chapurriau. 

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