Pozas naturales en la garganta de los Infiernos, valle del Jerte, Cáceres

CÁCERES

Verano a remojo en las piscinas naturales del valle del Jerte

Para resguardarse del calor extremeño, no hay mejor lugar que las pozas, piscinas naturales y gargantas al cobijo de las sierras de Tormantos y Gredos. En ellas podemos disfrutar de los baños más refrescantes de la temporada, ¿las descubrimos?

por Elena Ortega

Para sorpresa de aquellos que imaginan Cáceres como un territorio árido, el valle del Jerte, en el norte de la provincia, es un lugar bendecido por una exuberante naturaleza y aguas frescas y cristalinas que descienden veloces desde las montañas. En el generoso cauce del río Jerte o en las gargantas que salpican el valle, estas forman a su paso estupendas piscinas naturales, algunas de las cuales forman parte de las 36 zonas de baño certificadas de la región que presumen de la calidad de sus aguas y de instalaciones para darse un chapuzón.

Además de los baños más refrescantes, en varias de ellas también es posible practicar barranquismo, piragüismo y otros deportes de aventura, con empresas como Garganta de los Infiernos, Actividades en la Naturaleza (gargantadelosinfiernos.com), Gecko (aventurajerte.es) o Monfragüe Natural (monfraguenatural.com/actividades-verano-2021-valle-del-jerte/). 

VER GALERÍA

Son 11 los municipios que se extienden a lo largo del valle acompañados por el susurro del río Jerte. Las piscinas, de uso libre, se encuentran en los mismos pueblecitos o en plena naturaleza, pero todas inmersas en fabulosos entornos naturales.

EL NACIMIENTO DEL JERTE

Partimos desde Tornavacas, límite con Castilla y León, que, a 871 metros de altitud, nos deleita con una de las mejores panorámicas de la zona. Vistas de las que también disfruta su piscina natural Los Pingueros, a escasos kilómetros del nacimiento del río Jerte. Además de contar con dos niveles a distinta profundidad, dispone de parque infantil y chiringuito.

VER GALERÍA

Descendiendo hasta Jerte, siguiente población y capital de esta atractiva comarca extremeña, encontramos El Nogalón, una de las piscinas más concurridas, gracias al bonito entorno de fresnos y nogales que lo envuelve y a sus completos servicios. Los que busquen combinar relajantes baños y turismo de aventura, podremos practicar barranquismo en la garganta de los Hoyos y en la de los Papúos, frente a la localidad.

VER GALERÍA

Antes de continuar la ruta, será interesante perderse por las callejuelas de Jerte, de las más bonitas de la comarca junto a las del laberíntico y empinado casco antiguo de Cabezuela del Valle, declarado conjunto histórico. Es precisamente aquí donde haremos el siguiente alto en el camino para visitar el Museo de la Cereza y lanzarnos a sus piscinas. Entre ellas destaca la de La Pesquerona, por ser la más grande. Está ubicada al lado a la oficina de Turismo del valle del Jerte, en plena naturaleza, y comparte chiringuito con la de El Simón, inmediatamente a continuación.

VER GALERÍA

Las de La Picaza y El Vao se encuentran en el pueblo de Cabezuela y están menos adaptadas que las anteriores, pero sus aguas son igual de cristalinas y disponen de terrazas de césped y playas de tierra junto a sus orillas en las que podemos extender la toalla.

VER GALERÍA

GARGANTA DE LOS INFIERNOS

Los Pilones, considerado uno de los mejores baños naturales de España y dentro de la Reserva Natural Garganta de los Infiernos, nos regala las fotografías más especiales del recorrido. Para llegar hasta ellos hay que hacerlo caminando a través de un sendero de 3 kilómetros que parte desde el Centro de Interpretación, a otros 3 kilómetros de Cabezuela. Saltar a las gélidas aguas de estas espectaculares pozas moldeadas en piedra granítica, será la mejor recompensa a la caminata. En la reserva hay charcos más desconocidos, como el de la Rehata y el de la Majadilla, a los que es posible llegar alternando rutas en todoterreno y paseos.

VER GALERÍA

No te lo pierdas: Las piscinas naturales más bellas de Europa (y 2 están en España)

El río Jerte cruza Navaconcejo, dotando a este municipio de varias piscinas salvajes, algunas de las cuales han recibido la certificación de calidad del Ministerio de Sanidad: El Chamizo o El Benidorm, El Cristo, La Mora y El Pilar. Estas dos últimas, seguidas una tras otra, son un buen punto de partida para realizar la ruta de las Nogaledas, donde varias cascadas se abren paso entre gargantas –en las que se practica barranquismo– dando lugar al charco del Paraíso, un verdadero edén para remojarse al abrigo de alisos, robles y fresnos.

VER GALERÍA

VER GALERÍA

El empinado pueblecito de Valdastillas, con casas blancas con balconadas de madera, es un estupendo mirador sobre el valle. Cerca de él, las aguas crean bellas estampas en la cascada del Caozo, un salto de agua de 30 metros de altura; en la garganta de Marta, que se contempla desde un mirador al que hay que acceder a través de una vertiginosa pasarela de hierro, y en la garganta Bonal, donde se asienta la tranquila piscina natural de Valdastillas, con un merendero y una amplia zona de césped.

VER GALERÍA

Entre el Jerte y la Vera, en la sierra de Tormantos, llegamos a Piornal, donde aprenderemos sobre su popular fiesta del Jarramplas, de interés turístico y que se celebra cada 20 de enero, y pasearemos entre sus edificios de granito admirando sus coloridas fachadas de uralita que los protege del frío. Pintadas por estudiantes de la facultad de Bellas Artes de Sevilla, otorgan al pueblo más alto de Extremadura (a 1175 metros) un curioso toque artístico.

 

A las afueras del municipio, visitamos la cascada de la Desesperá y nos refrescaremos en el charco el Calderón, una apacible y pequeña piscina oculta entre los bosques de castaños y robles de la garganta Bohonal, que dan sombra durante las mañanas.

VER GALERÍA

No te lo pierdas: Las mejores piscinas naturales de España al borde del mar

Perteneciente a Barrado, municipio que cuenta con el título de Villa, la garganta del Obispo brinda para chapuzones silvestres la piscina natural de Las Camellas. Mientras que, a 10 minutos, quedan los siguientes pueblos del recorrido: Casas del Castañar y Cabrero, con seductores remojones en las pequeñas piscinas semiartificiales del Puerto del Rabanillo y el Charco el Benidorm, de vuelta al río Jerte y a sus chiringuitos.

Desde allí ascenderemos a El Torno, último pueblo de la ruta y uno de los más antiguos del valle. En su abrupto relieve se contonean varias gargantas y arroyos de aguas cristalinas, como la del Neblillo, sin zona para baño; el charco la Tabla, poco concurrido, y la piscina natural Los Pozos, conocida como Garganta del Lugar. Muy cerca, el Mirador de la Memoria nos despide de esta refrescante ruta ante la magnitud y belleza del valle.

No te lo pierdas: Los mejores chapuzones del verano están en Sierra de Gata

Activa las alertas de ¡HOLA! y entérate de todo antes que nadie