Amanecer en la playa de Muro, Alcúdia, Mallorca

MALLORCA

La bahía de Alcúdia, todo un descubrimiento en Mallorca

Calas solitarias, restos arqueológicos, murallas medievales y puertos marineros a rebosar de encanto. Todo ello nos lo hemos encontrado en una de las bahías más bellas del Mediterráneo.

por Daniel Manzano

Una de las maneras de garantizar que una playa se mantenga virgen es que su acceso no sea fácil. Eso es lo que le pasa a la playa Coll Baix, en el cabo del Pinar, situada en la parte más septentrional de la bahía de Alcúdia. Se llega hasta el refugio des Coll Baix en coche entre los pinares mejor conservados de la isla. Luego, a pie por una bajada de 20 minutos y, de premio, una cala de arena gruesa, con agua transparente y flanqueada por riscos escarpados.

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PICASSO Y CHILLIDA EN EL MUSEO SA BASSA BLANCA

Cerca de allí, descendiendo por la bahía, el Museo Sa Bassa Blanca (fundacionjakober.org) es una visita obligada. Es una mansión fortaleza, con reminiscencias árabes propiedad de Yannick Vu y Ben Jakober, una pareja artística apasionada del coleccionismo. Se sale de la concepción tradicional de museo y en él se puede admirar desde una obra de Picasso o Chillida, hasta un artesonado de Tarazona del siglo XV, las esculturas pétreas de animales que salpican el jardín, un autorretrato de Miquel Barceló o la colección de retratos infantiles de la realeza de los siglos XVI al XIX.

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ALCÚDIA

Para sumergirse de verdad en la historia hay que ir a Alcúdia, la localidad que da nombre a la bahía. Un recorrido por sus calles y su muralla, que tiene un perímetro de 1,5 km y una altura media de 6 metros, dan una idea más aproximada de lo que ha sido este fortín del Mediterráneo y porqué fenicios, romanos, musulmanes y piratas la han querido siempre echar el ojo. Hay que patear sus callejuelas, admirar sus casals o casas señoriales y entrar en la iglesia de Sant Jaume, que un principio formaba parte del sistema defensivo de la ciudad. Junto a ella se puede contemplar la capilla del Santo Cristo, del siglo XV, y, en el museo parroquial, el retablo de la Virgen con San Sebastián y San Bernardino, del mismo siglo.

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Fuera de las murallas, pero a pocos metros, están las ruinas de la ciudad romana de Pollentia, que conserva la fisonomía de entonces: con el anfiteatro excavado en la roca, una calle porticada y distintas construcciones de carácter civil.

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PORT D’ALCÚDIA

Para pasear, comer, comprar y aliviar el calor en su playa, el centro turístico de Port d’Alcúdia. Bajando la bahía, detrás del Llag Gran, está la Cova de Sant Martí, ligada a los primeros cultos cristianos en esta parte de Mallorca. Se accede a su interior por una escalera excavada en la roca y donde se descubren dos capillas de estilo gótico, con altar y relieve que representan a Sant Martí y Sant Jordi.

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PARQUE NATURAL DE S'ALBUFERA DE MALLORCA

Después de subir hasta el Puig de Sant Martí, un alto desde el que divisar toda la ensenada, hay que visitar el Parque Natural de la Albufera de Mallorca, uno de los humedales insulares más importantes del Mediterráneo. Cuenta con centros de información, interpretación y observación para ver de cerca las fochas cornudas, los calamones, las garzas y las cigüeñuelas. Los cuatro itinerarios marcados, que se pueden seguir tanto a pie como en bicicleta, permitan descubrir este paraje natural donde hay más de doscientas especies de pájaros.

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PLAYA DE MURO

Frente al parque natural, en el centro de la bahía, está la playa de Muro, con su arenal estrecho y su agua con todos los grados de azul turquesa que imaginarse pueda. Pero hay que alimentar también el cuerpo y para eso no hay nada como alguno de los chiringuitos de la zona, donde no hay que dejar de probar la paella mallorquina.

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KILÓMETROS DE LITORAL INTACTO EN SON REAL

Ya cerca de Can Picafort, en Santa Margalida, está la playa de Es Comú, otra parada recomendable para pisar sus dunas de arena dorada, protegidas por pasarelas. Un poco más abajo está la finca de Son Real (es.balearsnatura.com/parque_natural/finca-publica-de-son-real/), propiedad del Gobierno balear, y que custodia cuatro kilómetros de litoral intacto. Se puede recorrer, hay un centro de interpretación gratuito, con fondos arqueológicos y explicación de la vida tradicional en la finca agrícola. También tiene una necrópolis talayótica con 110 tumbas pegadas al mar. Tiene cuatro itinerarios que se pueden recorrer a pie o en bici.

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EL ATARDECER PERFECTO DE ES CALÓ

Pasado Son Serra de Marina, hay otra playa virgen, bastante bien conservada, que es la de Sa Canova. Y bajando, la cala del Camps, con sus varaderos de roca tallados y un búnker de la Guerra Civil. Así se llega a la otra punta de la bahía, en la urbanización Betlem, desde donde a pie, se recorren tres kilómetros en 40 minutos, para alcanzar Es Caló, un puerto-refugio situado bajo el cabo de Farrutx, desde el que contemplar los atardeceres que regala la bahía y dibujar en el aire el perfil de la sierra de Tramontana de fondo.

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AVISTAR DELFINES EN MAR ABIERTO

Es una experiencia irrepetible y el único requisito es que hay que madrugar. De mayo a octubre, la empresa Click-Mallorca (click-mallorca.com), especializada en excursiones por la isla, organiza trayectos en barco, con salida y llegada al puerto de Alcúdia. Garantiza el encuentro con estos mamíferos y poder contemplar la salida del sol desde la embarcación con el cabo Formentor de testigo. Los precios son 48€ adultos y los 38€ niños. La excursión dura medio día (3 h. - 3,5 h.) y en la ruta de regreso hay desayuno a bordo (con mini cruasanes, tostadas, jamón, queso, mantequilla, mermelada, café, zumo y té). También ofrecen excursiones en catamarán por la bahía.

GUÍA PRÁCTICA

Dónde dormir

En Alcúdia, en el Petit Hotel Hostatgeria la Victoria (lavictoriahotel.com), un pequeño hotel que ocupa el edificio recuperado de una antigua ermita de estilo sencillo y confortable, y situado en un paraje privilegiado. En Arta, al otro lado de la bahía, en Finca Hotel Sestelrica (fincasestelrica.com), un moderno refugio rural de estilo minimalista en una auténtica finca mallorquina. Y en Santa Margalida, en el Casal Santa Eulalia Hotel (casal-santaeulalia.com), un encantador hotel rural de 25 habitaciones emplazado en un edifico histórico del siglo XIII a tan solo dos kilómetros de la playa.

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Dónde comer

En el restaurante Jardín de Alcúdia (restaurantejardin.com), con estrella Michelin en el puerto de Alcúdia. Cocina mediterránea de la mano de la imaginativa y siempre renovadora chef Maca de Castro. En la playa de Muro, en Can Gavella (cangavella.com), más que un chiringuito de playa, en este restaurante a los pies de las cristalinas aguas se puede degustar todo tipo de platos mediterráneos, especialmente paellas, en un ambiente de verano total.

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