El baño caliente más insólito del mundo, en la Isla Decepción

Ahora que estamos en pleno verano austral, es posible vivir esta experiencia en la Antártida. Un lugar remoto lo más parecido al fin del mundo al que solo unos pocos miles de personas al año pueden llegar para conocer sus bellezas el último lugar intacto del planeta.

by hola.com

Si hay un viaje al fin del mundo, este es a la Antártida. Es la experiencia definitiva del viajero, la de acercarse al continente más solitario, más frío, más seco, más ventoso. El lugar en el que se ha registrado la temperatura más baja del planeta. Arrellanado en un sofá del salón de uno de los potentes barcos que emprenden la aventura, con una copa en las manos y la mirada fija en el horizonte de montañas eternamente nevadas, no se piensa en las penalidades que sufrieron los primeros exploradores que llegaron a él sino en las singularidades de esta tierra: la única en la que nunca ha habido guerras. Aquí nunca se desarrollaron culturas nativas y, hasta hace pocos años, no había nacido nadie. Sí, es el continente más extraño y el más solitario.

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Por todo ello hay una emoción contenida en el puerto de Ushuaia —en el sur de Argentina— al embarcar en el barco que lleva hasta él. La mayor parte de los cruceros recorren diferentes lugares de la península Antártica. Por una pura cuestión de proximidad, es el lugar más fácil para visitar del continente helado, además del más propicio y el más interesante. En ella, el paisaje es más variado y más agreste que en el resto del continente. La costa es irregular, las montañas surgen directamente desde el mar y abundan las playas y los puertos naturales libres de hielo. Aquí están la mayoría de las estaciones científicas instaladas por los diferentes países.

El viaje es una aventura en la naturaleza más pura del planeta. Desde el barco la vista se extiende por paisajes deslumbrantes, como el estrecho de Gerlache, por el que se navega entre bloques de hielo. La visión de grupos de pingüinos agolpados sobre lo alto de un iceberg o el vuelo majestuoso de un albatros errante —el ave de mayor envergadura de todo el mundo— crean imágenes que se fijan de manera indeleble en la memoria.

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Nadie pensaría que en estos lugares, por donde se transita entre los glaciares de tierra y los témpanos flotantes, donde el agua está al límite de la congelación, uno pudiera bañarse en el mar. Pero en la isla Decepción, uno de los lugares más extraordinarios del mundo, es posible. La isla, muy apreciada por los primeros exploradores y por cazadores que se instalaron en la zona, tiene la forma de una rosquilla a la que le hubieran dado un mordisco y es, en realidad, la parte superior del cráter de un volcán. Cuando el barco entra en la brecha que hay en la costa se entra en un puerto seguro que, además, gracias a la actividad térmica, mantiene una temperatura superior a la de otros lugares.

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El momento especial llega cuando se decide a bañarse en el océano Antártico. Previamente la tripulación hace un agujero en la playa y aparece el agua caliente. Se forma la bañera natural más maravillosa que quepa imaginar. Sí, cuando se entra en el océano el agua está muy fría, pero al salir espera el baño caliente más natural e increíble de toda la vida.

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NO DEJES DE… Aunque el viaje a la Antártida es fundamentalmente una inmersión en la naturaleza, no hay que olvidar que la presencia humana se centra fundamentalmente en las estaciones científicas. Una de las más curiosas es la base ucraniana Akademik Vernadsky, en la isla Galíndez, donde se encuentra el bar abierto al público más meridional del mundo. La experiencia humana actual se mezcla con la historia en Wiencke Island, donde se desembarca en la antigua base británica de Port Lockroy, convertida ahora en museo. Para llegar a ella se camina entre cientos de pingüinos papúa que han colonizado sus alrededores.

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GUÍA PRÁCTICA

CÓMO LLEGAR
Ushuaia es el mejor puerto de partida por su proximidad a la península Antártica. Iberia tiene vuelos a Buenos Aires, desde donde hay conexiones a Ushuaia. La naviera noruega Hurtigruten ofrece diferentes recorridos por la península Antártica y archipiélagos cercanos con su buque de exploración MS Fram.

CUÁNDO IR
Entre noviembre y marzo, durante el verano austral. En esta temporada el clima es fresco, la temperatura siempre está cerca de 0ºC, pero es más importante la sensación térmica, que desciende sensiblemente si sopla el viento. Los días son extraordinariamente largos.

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EL VIAJE
La Antártida se visita en cruceros de carácter turístico exclusivamente. Según las regulaciones de la IAATO [Asociación Internacional de Tour Operadores Antárticos], no pueden desembarcar más de 100 pasajeros al mismo tiempo para limitar el impacto en el medio ambiente, por lo que las bajadas a tierra se realizan por turnos. Cada día se facilita un programa de las actividades a realizar, aunque todos los desembarcos están sometidos a las condiciones del momento.

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