Aprende a hacer la pasta en una villa de la Toscana

Para solteros, para niños, para disfrutar con las amigas o para obligarle sutilmente, por fin, a lidiar con los fogones. Los secretos de este plato dejarán de serlo tras un curso de cocina en Villa San Michele.

by hola.com

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Asomada a Florencia desde las colinas que rodean la gran ciudad del Renacimiento, Villa San Michele, erigida en el siglo XV por los franciscanos sobre unas tierras donadas en mitad del bosque por la poderosa saga de los Davanzatis, ofició primero como convento. Tras la disolución de las órdenes monásticas impuesta por Napoleón a principios del XIX pasó a convertirse en residencia privada de un puñado de afortunados hasta que, en 1982, este edificio con una fachada atribuida a Miguel Ángel y declarado Monumento Nacional abrió sus puertas como un exquisito hotel con, también, escuela de cocina.

Desde que ésta comenzó a funcionar hace ya cinco años, por las manos del chef Attilio Di Fabrizio han pasado todo tipo de ‘pinches’: grupos de amigas con ganas de aprender los secretos de la pasta casera y al dente, novatos de esos que creen que las cazuelas muerden, parejas con ganas de vivir juntos una experiencia divertida, y hasta niños que hacen sus primeros pinitos en la cocina.

El antiguo secadero de limones de los monjes se convierte cada año desde comienzos de abril hasta finales de octubre en el escenario de estos breves cursos en los que cada participante, supervisado por el chef, prepara con sus propias manos el entrante, el plato de pasta y el postre que más tarde disfrutará junto a los compañeros de fogones en el restaurante, con vistas a Florencia, que ocupa la aristocrática loggia de la villa.

El más breve de sus cursos, de apenas una mañana y siempre para grupos de un máximo de diez personas, está también abierto a quienes no tienen la fortuna de alojarse en el hotel. En poco más de dos horas Attilio Di Fabrizio, con veinte años como chef en la cadena Orient-Express y dueño y señor de un estupendo castellano, enseña cada lunes, jueves y sábado a preparar platos tan fáciles de hacer una vez de regreso a casa como por ejemplo las típicas panzanellas toscanas, unos ñoquis de patata amasados rigurosamente a mano y acompañados de una deliciosa e increíblemente sencilla salsa de tomate y albahaca y, de postre, cómo no, tiramisú.

Ya sí exclusivamente para sus huéspedes, el solicitado curso Sinfonía de la Pasta incluye, además de cuatro noches de alojamiento, una clase de cocina con Di Fabrizio para concentrarse en las especialidades toscanas, otra con el chef Domenico Di Raffaele del Hotel Caruso de la Costa Amalfitana para experimentar con las recetas más mediterráneas del sur de Italia, y una última con el chef del veneciano Hotel Cipriani, Renato Piccolotto, para familiarizarse con los sabores del Véneto.

También programadas a lo largo del año, breves incursiones en los vinos locales de la mano de un sumiller, cursos de tres o cuatro días para niños de 8 a 14 años o para singles con voluntad de comer rico sin pasar horas en la cocina y, como novedad de la próxima temporada 2010, las jornadas El corazón en un plato, en las que un chef, un cardiólogo y un inmunólogo se confabulan para orquestar menús de lo más saludables pero tan apetitosos que hagan exclamar aquello de “Buono Buonissimo!”

Atrévete con la panzanella
Todo lo que necesitas para preparar este típico plato de la “cocina pobre” de la Toscana son 250 gramos del pan que sobró el día anterior (mejor si es pan de pueblo y sin sal que una baguette). Además, 120 gramos de tomates a los que hay que quitar las pepitas y partir en cubos pequeñitos, 30 gramos de cebolla y 100 de pepino también troceados muy fino, 1 decilitro de aceite de oliva extra virgen y otro de vinagre blanco, sal y un ramillete de albahaca fresca. Se diluye todo el vinagre en un recipiente con un par de litros de agua fría y se dejan reposar las rebanadas de pan duro hasta que empapen bien. Mientras, se van cortando las verduras y se mezclan en un recipiente, al que habrá de añadirse el pan desmenuzado y escurrido al máximo apretándolo con las manos. Se mezcla todo con la sal y el aceite rectificando al gusto, y poco antes de servir (para que no se ponga negra) se añaden unas cinco hojas grandes de albahaca también troceadas. Con un par de cucharas grandes y un poco de maña se aplasta bien la mezcla dándole forma de gran croqueta, y se disponen en forma de estrella tres de ellas en el plato. Un cogollito de albahaca en el centro para decorar y... ¡listo para servir!

Algunas pistas
Vuelos a partir de 58 € por trayecto entre Madrid o Barcelona y Florencia, con Meridiana (www.meridiana.it).

Cómo llegar
Villa San Michele (www.villasanmichele.com), con sólo 46 habitaciones en un antiguo monasterio declarado Monumento Nacional y con vistas a Florencia, se levanta entre los jardines y bosques de la colina de Fiesole, a un cuarto de hora del casco histórico de la ciudad y con transporte gratuito hasta éste varias veces al día para sus huéspedes.

Cursos
El calendario, precio y descripción completa de los cursos de cocina se pueden consultar en su página web. El más breve, de sólo una mañana y abierto también a personas no alojadas en la villa, cuesta 170 € por persona e incluye la clase con el chef y una comida en el restaurante con los platos que se hayan aprendido preparar. La novedad para 2010 será el curso El corazón en el plato, por 1.869 € por persona en habitación doble, con las clases de cocina saludable en compañía del chef y un par de especialistas en nutrición, así como tres noches de alojamiento.

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