Hipertensión inducida por el embarazo

por hola.com

Última revisión: 2010-04-02 por Dr. Francisco Javier García Santos

¿Qué es la preeclampsia?

Cuando a partir de la vigésima semana de gestación, la embarazada presenta elevación de la tensión arterial, retención de líquidos con la aparición de edema y pérdida de proteínas en orina, se desencadena el cuadro que se conoce como preeclampsia.

No siempre acontecen los tres grupos de síntomas y signos clínicos. Es un cuadro que precisa de un control obstétrico muy estricto y a veces puede derivar, si no se controla adecuadamente, a un cuadro cataclísmico con grave peligro para la madre y para el feto.

¿Por qué se produce la preeclampsia?

Aunque las causas últimas son desconocidas, parece ser que se debe a que existe una mala adaptación del útero al sistema placentario, lo cual origina la producción de una serie de sustancias que van a aumentar las resistencias de los vasos y por lo tanto, a disminuir el flujo arteriovenoso que llega al feto.

Existen unas condiciones de riesgo que aumentan la frecuencia de aparición de preeclampsia:

  • El primer embarazo
  • La diabetes, tanto la gestacional como la diabetes pregestacional
  • Hipertensión esencial previa
  • Enfermedades renales crónicas
  • Embarazos anteriores con hipertensión arterial inducida por el embarazo
  • Gestaciones múltiples.
Saber más

¿Quiere saber más? Vea nuestra sección 'Salud femenina', 'Embarazo y parto' y encontrará numerosos artículos relacionados.

Siga su embarazo

Vea cuándo le salen los dientes o cuándo se chupa el dedo con nuestro test.

¿Cuáles son los síntomas?

Existen varios niveles de preeclampsia en cuanto a la aparición de signos y síntomas, y de la gravedad de los mismos:

La mayoría de los síntomas desaparecen a las pocas horas o días de la finalización del embarazo, en raras ocasiones pueden producirse cuadros de hipertensión y preeclampsia en la etapa puerperal inmediata, pero cuando éstos se producen son si cabe más peligrosos, porque ya no se piensa tanto en ellos.

  • Elevación de la presión arterial. Cuando se produce una elevación de la tensión arterial por encima de 140/90 mmHg en al menos dos determinaciones seriadas, con la paciente en reposo, o cuando se produce un aumento de la presión arterial sistólica (la máxima) por encima de 15 mmHg, o de 10 mmHg en la diastólica (la mínima).
  • Cifras tensionales muy elevadas (por encima de 170/110), son cuadros de auténtica gravedad materno fetal y suelen acompañarse de otros síntomas como intensa cefalea, dolor en la zona abdominal, visión de destellos luminosos, etc.
  • Nivel elevado de proteínas en orina. En el embarazo las cifras normales de proteínas en orina son altas; en los cuadros de hipertensión inducida por el embarazo, estas pérdidas son más elevadas y facilitan la aparición de edemas en la parte distal de las extremidades inferiores, edemas en extremidades superiores, edemas faciales, etc.
  • El dolor epigástrico es también un signo de alarma, y se produce por la distensión de la cubierta que rodea al hígado. Siempre va acompañado de modificaciones en la producción de los factores de coagulación, hecho que complica más aún el grave cuadro que supone esta patología.
Tratamiento

Hay distintos tipos de tratamiento farmacológico:

  • El reposo y la sedación serán la primera medida para intentar controlar la tensión arterial; si es leve no requerirá ingreso hospitalario, los controles materno-fetales se harán dentro de los periodos que establezca el médico obstetra.
  • Cuando el cuadro es moderado o grave, se emplearán una serie de fármacos hipotensores que no reduzcan el flujo útero-placentario, lo cual podría ser perjudicial para el bienestar del feto. Se emplearán fármacos que aceleren la madurez pulmonar, por si fuera preciso interrumpir la gestación antes del término.
  • Nunca se deben emplear fármacos diuréticos, ni se realizarán dietas sin sal.
  • Cuando se compruebe la madurez pulmonar fetal, se terminará la gestación con una inducción para afrontar el parto vía vaginal si es posible, o mediante la realización de una cesárea cuando las circunstancias lo precisen.
Profilaxis

Es esencial pensar en esta enfermedad en las embarazadas cuando aparecen alguno de los factores de riesgo comentados anteriormente.

La monitorización de la tensión arterial de la embarazada en la consulta de obstetricia con cada visita nos ayudará a un diagnóstico precoz, y al establecimiento de las medidas de control adecuadas.

Se ha comprobado cómo la administración precoz de antiagregantes del tipo del ácido acetilsalicílico también reducen la incidencia de preeclampsia. Dietas ricas en calcio, hiperproteicas y ricas en vitamina C, antioxidantes, también parecen reducir la incidencia de esta enfermedad.

Dra. Vibeke Manniche, especialista en Pediatría; Dr. Philip Owen, especialista en Obstetricia y Ginecología

Activa las alertas de ¡HOLA! y entérate de todo antes que nadie