La dinastía Glücksburg atraviesa uno de los momentos más destacados de su historia, pues de la mano de un nuevo reinado se están escribiendo las páginas de un capítulo recién comenzado. Un reinado, el de Haakon VIII, que ha heredado las bases de la Corona de Harald V, salpicada de escándalos, hechos y circunstancias que han posicionado a la dinastía en el centro de una situación protagonizada por Marius Borg. Y es que el hijo de la reina Mette-Marit ha recibido un nuevo varapalo judicial cuando pensaba haber encontrado una estrategia que le permitiría alcanzar esa libertad de la que se encuentra privado, tras haber sido condenado a cuatro años de prisión debido a una treintena de delitos.
Un nuevo varapalo judicial
Si hace tan solo unos días la defensa del hijo de la reina Mette-Marit sorprendía anunciando que Marius pretendía insertarse en el mundo laboral, la realidad ha sido otra completamente diferente. El Tribunal de Distrito de Oslo ha decidido que su arresto domiciliario sea prorrogado, lo que significa que tendrá que seguir bajo arresto domiciliario en el Palacio de Skaugum, vigilado de cerca con una tobillera electrónica. Y es que, según ha adelantado la cadena noruega NRK, la justicia ha decidido prorrogarle la prisión preventiva cuatro semanas más. Un hecho que le aleja por completo de sus planes. A partir de ahora, solo podrá salir de Skaugum para lo estrictamente necesario, como viene haciendo desde hace meses, como: ir a trabajar, estudiar, ir al médico o ver a algún familiar enfermo. Un panorama cada vez más complicado para el hijo de la Reina, que intenta esquivar como puede una condena a cuatro años de cárcel por casi cuarenta delitos, incluidos varios por agresión sexual y posesión de drogas.
Como decíamos, Marius Borg fue condenado el 15 de junio por el Tribunal de Distrito de Oslo a cuatro años de prisión, tras ser declarado culpable de varios delitos, entre ellos dos violaciones. El hijo de Mette-Marit ha recurrido la sentencia por estos dos cargos y por un delito de violencia en el ámbito de la pareja, mientras que deberá abonar 640.000 coronas noruegas –cerca de 60.000 euros– en concepto de indemnización a cuatro víctimas. El proceso de apelación, previsto para febrero, tendrá una duración aproximada de cuatro semanas, ya que no revisará algunos delitos que el hijo de la Reina ya reconoció ni las dos acusaciones de violación de las que fue absuelto. Un caso que se desarrolla en un contexto especialmente complejo para la familia real noruega, marcado también por el fallecimiento del rey Harald, el trasplante de pulmón al que se sometió Mette-Marit y las informaciones sobre su antiguo contacto con el fallecido delincuente sexual Jeffrey Epstein.
Un momento en el que todo se entrelaza con un reinado lleno de incógnitas, no solo sobre qué papel asumirá Marius en la nueva Familia Real, sino también el que la reina Mette-Marit desempeñará dentro de la dinastía, pues aún no ha protagonizado ningún acto al continuar recuperándose de su trasplante de pulmón. Un conjunto de hechos que, en definitiva, sitúan a Marius Borg más lejos que nunca de la libertad.







