Han pasado más de dos años de la guerra de las mermeladas, un episodio como solo la casa Windsor sabe hacer. La polémica comenzó cuando el Palacio de Buckingham recordó en un delicioso video en que en sus tiendas también se venden mermeladas y lo hizo poco después de que Meghan Markle lanzara en California su primera marca de mermeladas, American Riviera Orchard. Ahora, en plena cuenta atrás para una Navidad llena de incógnitas para la realeza británica y con la empresa de Meghan Markle más consolidada, se repite esta operación comercial. La duquesa de Sussex lanzó su calendario de adviento. ¿qué hizo Buckingham? Lo mismo.
Fue la mujer del príncipe Harry la que tomó la delantera en octubre al anunciar con un cuidado anuncio la preventa del primer calendario de adviento de su firma de estilo de vida, As Ever (anteriormente vinculada a American Riviera Orchard), diseñado en colaboración con la chocolatería de lujo Compartés de Los Ángeles. El producto, presentado a través de las redes sociales del proyecto, consiste en una cuidada caja inspirada en su residencia y jardines de la casa de los Sussex en Montecito, California. El calendario en cuestión alberga 24 bombones artesanales con números impresos en oro comestible con la famosa caligrafía de la propia Meghan, un producto que busca posicionarse en el mercado gourmet con un precio de 148 dólares (unos 135 euros).
Apenas unas horas después de que la iniciativa de Meghan acaparara los titulares de la prensa británica, la tienda oficial de la Royal Collection Trust, la red comercial encargada de los recuerdos, la gastronomía y las piezas conmemorativas en las residencias reales, reaccionó poniendo en catálogo sus propias opciones navideñas. El Palacio de Buckingham lanzó un calendario de adviento recargable con la emblemática fachada del palacio por unos 29,50 euros (25 libras), acompañado por una versión tradicional de chocolates por unos 14 euros (12 libras). El marcado contraste de precios y el rápido despliegue comercial del palacio han hecho las delicias de la prensa británica, qu ha podido revivir con chistosos titulares la narrativa de la constante rivalidad comercial entre los Sussex y la Corona británica.
La primera "guerra" de las mermeladas, la prueba de que esto nunca fue un negocio
Como contamos el punto álgido, hasta ahora, tuvo lugar en abril de 2024 y ha pasado a la historia como la guerra de las mermeladas. Ya viviendo en Estados Unidos, la duquesa de Sussex entró en fase de pruebas. Entonces lanzó esa primera mermelada de fresa en tarros numerados del 1 al 50 que definitivamente nunca fue un negocio, sino una prueba de concepto para comprobar que expectación generaba y testear sus posibilidades para renacer como gurú de estilo de vida. La rápida respuesta del Palacio de Buckingham, promocionando su propia mermelada artesanal para acompañar scones, terminó de viralizar el episodio, sirviendo a la duquesa como el laboratorio perfecto para refinar su propuesta empresarial; un aprendizaje que no solo impulsó su posterior serie de cocina y entretenimiento en Netflix, sino que sentó las bases para el lanzamiento de firmas de consumo mejor estructuradas y con distribución real.
La parte más cómica de este momento se registró en redes sociales. "Nuestra mermelada está hecha usando solo las mejores fresas y es deliciosa, servida de cualquier manera. Aquí os mostramos algunas de nuestras favoritas: en un bollo, en un croissant, sobre una tostada... ¿Cómo te gusta disfrutar de tu mermelada de fresa?" ¡Cuéntanos en comentarios!", este es el mensaje que publicó la tienda del Palacio de Buckingham. Rápidamente, las redes se convirtieron en un hervidero de comentarios. "¡Qué sutiles!", "¿El Palacio ha troleado a Meghan?", "El imperio contraataca", "Buena jugada de su equipo de redes sociales", "¡Es divertidísimo! Me encanta la guerra real de mermeladas", "Me parece justo que Buckingham esté haciendo lo mismo que hizo ella, pero de manera más icónica" o "La guerra del Insta-mermelada ha comenzado", esos fueron algunos de los comentarios.
La princesa de Gales también se sumó a esta historia: así se desplegó la narrativa de que Kate "regala", mientras Meghan "vende"
Y el drama de las mermeladas no terminó ahí. Hay que recordar que Meghan Markle tuvo problemas para registrar su marca inicial y terminó relanzando su proyecto de estilo de vida bajo el sello As Ever, con el que volvió a apostar por las mermeladas. Fue entonces cuando Kate Middleton pareció decir "sujétame el cubata". Durante un acto oficial con el príncipe Guillermo en Pontypridd (Gales), mientras visitaban un jardín comunitario reconstruido tras las inundaciones, la princesa de Gales escuchó que los vecinos cosechaban ciruelas para hacer mermelada y no dudó en ofrecerles su propia receta casera, mientras Guillermo remataba asegurando que la mermelada de su mujer es "increíble". La prensa británica, por supuesto, no tardó en leer el gesto como el último dardo en esta particular guerra de tarros.
Fue entonces cuando, según The Telegraph, Kate ofreció su receta de mermelada de ciruelas a un grupo de jóvenes jardineros. La reacción no se hizo esperar y muchos medios, empezando por el citado, señalaron la conexión con el negocio que Meghan Markle estaba promocionando intensamente en ese momento. Aquí se desplegó la narrativa de que Kate "regala" su receta, mientras Meghan "vende" su producto. Sea como fuere esta anécdota resulto conveniente, sobre todo para los príncipes de Gales, ya que entonces había habido mucha polémica por sus vacaciones privadas en Mustique, encajadas en un momento en el que la agenda internacional se había detenido por motivos de salud.
Al final, nunca se trató verdaderamente de la mermelada ni de los calendarios de adviento. La auténtica batalla entre Montecito y Buckingham es la disputa por el foco mediático. Mientras los Sussex buscan construir una narrativa de cercanía, lujo cotidiano y éxito comercial independiente, la Casa Real británica responde utilizando su mejor baza: la legitimidad institucional y el sentido del deber con guiños calculados de cercanía. Aunque es cierto que desde que los Susse regresaron al Reino Unido la lectura está sin terminar, ya que este regreso todavía esconde muchas incógnitas.










