Nueve meses después de ser coronado, Carlos III recibió la peor de las noticias. El Rey más novato del mundo era diagnosticado de cáncer el 6 de febrero de 2024 con 75 años. El anuncio de la Casa Real británica dio la vuelta al mundo y se produjo en un momento tremendamente complejo para la Corona, pues solo un mes antes, el 16 de enero de ese año, Kate Middleton se había sometido a una cirugía abdominal (más tarde se confirmó que también ella tenía cáncer). La sensación de trono vació nunca fue tan patenta para los británicos, pero el monarca optó por la transparencia y dos años después de aquello todo parece una mala pesadilla: el rey Carlos está en plena forma, ha retomado su agenda y su tratamiento se ha reducido con la llegada de 2026.
Este aniversario llega cuando se conmemora el Día Mundial Contra el Cáncer y, siempre implicado en su lucha, ha mandado un mensaje en el que ha hablado "del profundo consuelo que se encuentra en la compasión, la experiencia y la amabilidad en cada etapa del tratamiento. A todos aquellos que cuidan de los pacientes y las familias y a todos los que ofrecen apoyo de manera visible e invisible, les damos las gracias", ha dicho.
Por aquellas, Carlos tan solo llevaba apenas año y medio siendo Rey tras la muerte de su madre, Isabel II. Podría decirse que la transición casi estaba completada y cuando empezaba a dar la nueva impronta a su reinado, las alarmas se dispararon por su salud. Diez días antes de conocerse esta enfermedad, fue intervenido para tratar un problema benigno en la próstata, tras el cual se "encontró algo que despertó preocupación", rezaba la declaración del Palacio de Buckingham. "Tras las pruebas de diagnóstico pertinentes se ha identificado una forma de cáncer. Su Majestad ha comenzado hoy sus tratamientos regulares y durante este tiempo sus doctores le han recomendado posponer sus actos públicos. A lo largo de este periodo, Su Majestad continuará llegando a cabo tareas de Estado y su trabajo de oficina como siempre".
Tal como se dijo en su momento, esta forma de cáncer no tiene que ver con la próstata ni con el procedimiento al que se sometió. La noticia cayó como un jarro de agua fría entre los ciudadanos y fue tanto el revuelo y la preocupación, que incluso el príncipe Harry se trasladó a Londres para hablar con su padre. Lo cierto es que fueron unas semanas muy complicadas a las que se sumó el también diagnóstico de cáncer de Kate Middleton, que se conoció en marzo de 2024, dejando descabezada a la Corona inglesa. Con el Rey y la princesa de Gales convalecientes, el príncipe Guillermo apartado de la vida oficial para cuidar a su mujer, fueron la reina Camilla y la princesa Ana las que tuvieron que encabezar una Casa Real que nunca se había visto en una situación igual.
Así está siendo la evolución de su enfermedad
A pesar de estar enfermo, Carlos III permaneció siempre trabajando, primero en su despacho mientras compatibilizaba su tratamiento y, poco a poco, participando en actos oficiales. Las mejores noticias llegaron a finales del año 2025, cuando se anunció que ya a partir de 2026 su tratamiento se podría reducir. "Este hito es tanto una bendición personal como un testimonio de los notables avances que se han logrado en el cuidado del cáncer en los últimos años; un testimonio que espero sirva de aliento para el 50% de nosotros que seremos diagnosticados con la enfermedad en algún momento de nuestras vidas (...) Sé por propia experiencia que un diagnóstico de cáncer puede resultar abrumador. Sin embargo, también sé que la detección temprana es la clave que puede transformar los caminos del tratamiento, brindando tiempo invaluable a los equipos médicos y, para los pacientes, el precioso regalo de la esperanza. Estos son regalos que todos podemos ayudar a entregar".
Desde entonces, Carlos III ha recuperado su agenda prácticamente al 100%. Su actividad sigue siendo frenética y ha viajado por su país cumpliendo con sus compromisos. También ha recibido a mandatarios internacionales en visitas de Estado de primer nivel, al Vaticano o ha recibido al presidente de Alemania, en si visita a Reino Unido o a los matrimonios Trump y Macron en el Palacio de Buckingham.
El cáncer queda ya como un mal sueño para el padre de los príncipes Guillermo y Harry. Gracias a su vida activa ha mantenido una mentalidad positiva, fundamental para encontrarse en la fase actual. Además, se ha convertido en todo un referente en cuestiones oncológicas, dando una visibilidad a una enfermedad nunca antes hecha por un miembro de la Familia Real británica.












