El príncipe Harry está en el Tribunal Superior de Londres como parte del grupo de demandantes -entre ellos Elton John y su esposo David Furnish, la activista baronesa Doreen Lawrence, el político Simon Hughes y las actrices Sadie Frost y Liz Hurley- para enfrentarse en un juicio, cuyo fallo no se conocerá hasta marzo, contra la editora Associated Newspapers Limited (ANL) por recopilación ilegal de información. Esto incluye acusaciones la obtención de datos a través de distintas técnicas de espionaje, que incluyen los pinchazos telefónicos, acceso a buzones de voz, falsificación de registros privados y obtención de datos médicos o financieros. ANL ha negado cualquier irregularidad y se defiende de las acusaciones, entre otras cosas, asegurando que el círculo del duque de Sussex era una de las mejores fuentes de filtraciones. En este proceso, que recuerda al que el hijo del rey ganó a la editora del Mirror en el año 2023, con un núcleo de la acusación casi idéntico, salen a la luz algunas revelaciones que sirven para hacerse una idea del momento que ha atravesado el duque de Sussex.
Una pérdida de identidad: "No puedo recordarlo"
Antes de dar su testimonio, David Sherborne, que representa al duque de Sussex y a otros demandantes en los casos de espionaje mediático que ha enfrentado, le preguntó a Harry cómo debería ser dirigido a él en el tribunal y si sería como Su Alteza Real. En respuesta, Harry respondió: "Lo mismo que la última vez", pero cuando se le volvió sobre cómo se habían dirigido a él en la ocasión anterior, el miembro de la realeza tuvo que admitir: "No puedo recordarlo".
El momento provocó risas en la sala del tribunal antes de que su abogado aclarara que la última vez se habían referido a él como "príncipe Harry". Si bien esto puede parecer una anécdota divertida sobre un hombre que no recuerda ni su propio nombre, título o tratamiento, lo cierto es que refleja la pérdida de identidad a la que ha sido sometido el hijo pequeño de Diana de Gales desde que en marzo de 2020 decidió dejar la realeza británica y se abrió el debate de a qué tiene derecho y a qué no. Entre ello a un tratamiento real que le ha acompañado desde su nacimiento, igual que el título de príncipe.
Guillermo, Kate, Carlos... "Un círculo sin filtraciones"
Otro de los argumentos que presenta el príncipe Harry, según los medios británicos que están dentro de la sala, es que ciertas informaciones solo se han podido obtener por métodos ilegales, ya que son datos que nunca salieron de su círculo de confianza más reducido. Así que el duque de Sussex ha tenido que presentar una lista explicando quién formaba parte de ese grupo entre 1996 hasta el 2014, que es periodo que cubre la demanda. Lo que ha querido dejar claro es que, en contra de lo que sostiene la defensa del tabloide británico, su círculo de confianza no tenía filtraciones durante los años que comprende la demanda.
Chelsy Davy, su novia de entonces; la famosa Tiggy Legge-Bourke, la niñera que tuvieron Guillermo y Harry durante la infancia; o su guardaespaldas, Mark Dyer, estaban lógicamente en la lista. Sin embargo, el nombre que más han llamado la atención, porque es la muestra de una relacione que ya no existe, es el del príncipe Guillermo. "Debido a su cargo, la prensa siempre ha mostrado gran interés en él. Como hermanos, conversábamos con naturalidad sobre aspectos personales de nuestras vidas, ya que nos confiábamos mutuamente la información altamente sensible que compartíamos sobre nuestra vida privada, familiar y profesional", ha explicado Harry. También estaba el rey Carlos III: "Durante ese periodo mi padre y yo mantuvimos contacto regular. Además, era de gran interés para la prensa debido a su cargo. Esa información estaba en los mensajes de voz, con información altamente personal, privada y sensible, que yo, otros miembros de mi familia y la Casa Real dejabamos en su teléfono fijo". En el noveno lugar de la lista también figura Kate Middleton como parte de ese círculo íntimo al que le confiaba la información más privada, sin embargo, en este caso, no se da mayor explicación.
"No soy el señor Travesuras"
Durante el contrainterrogatorio, Antony White -el abogado que lidera la defensa de Daily Mail- trató de vincular al duque de Sussex con un supuesto perfil de Facebook llamado "Mr Mischief" (travesuras en inglés), que según la defensa habría sido utilizado para contactar a la periodista del Mail on Sunday Charlotte Griffiths. El abogado insinuó que Harry había mantenido intercambios amistosos con ella a través de esa cuenta y de un número de móvil asociado, en un intento de cuestionar la versión del príncipe sobre la ausencia de filtraciones en su entorno social.
Harry rechazó de plano esa afirmación: "No soy Mr Mischief". El duque aseguró no tener constancia de haber intercambiado mensajes con Griffiths en redes sociales. Su respuesta buscó desmontar la insinuación de que él mismo hubiera contribuido a la exposición mediática que denuncia, reforzando su argumento central: que la invasión de su privacidad no procedía de él ni de su círculo cercano, sino de prácticas ilícitas.
"Han hecho de la vida de mi mujer(Meghan Markle) una absoluta miseria"
El duque de Sussex terminó su declaración visiblemente emocionada al recordar el impacto que estas maniobras de un sector muy concreto de la prensa británica habían tenido su vida familiar. Tras más de dos horas de interrogatorio, afirmó que él y Meghan solo habían buscado "una disculpa y una rendición de cuentas", pero que se habían visto obligados a revivir una experiencia que calificó de "horrible". Con la voz quebrada, insistió en que la presión mediática "había convertido la vida de su esposa en una absoluta miseria", una frase que resonó en la sala, marcó el tono de su comparecencia y es por la que han titulado medios de comunicación de todo el mundo.
El príncipe Harry, además, recordó que eso no se ha terminado: "Siguen viniendo a por mí", dijo visiblemente afectado. Su testimonio buscó subrayar no solo el daño emocional causado a Meghan, sino también la sensación de persecución constante que, según él, ha acompañado a la pareja desde hace años. También hay que recordar que Meghan Markle ganó en diciembre de 2021 un juicio contra esta misma editorial por haber publicado extractos de la carta privada que ella envió a su padre, Thomas Markle, justo antes de su boda.
El lema de Isabel II: "Nunca quejarse, nunca explicar"
El príncipe describió el caso contra Associated Newspapers Limited como una "experiencia traumática recurrente". Harry admitió haber tenido siempre una relación incómoda por la prensa, no hay que olvidar las circunstancias que rodearon a la muerte de Diana de Gales y los recientes descubrimientos de que efectivamente había sido engañada por el buque insignia del periodismo británico (BBC) para dar la sonada entrevista del siglo. Sin embargo, Harry recordó que él venía de un sistema donde esta clase de abusos no recibían respuesta. "Dentro de la institución la norma era nunca quejarse y nunca dar explicaciones", admitió recordando cuál era la norma de Isabel II para la familia real, algo que con el tiempo han roto los príncipes Guillermo y Harry, aunque siguiendo estrategias distintas.
El temor a una persecución en el extranjero: los ecos del final de Diana de Gales
Aunque hay partes de su declaración que corresponden al testimonio escrito, como esa relación de confianza que confirmó tener con su hermano, el relato transmite igual la tensión de lo que él sostiene haber vivido. "Siempre que subía a un avión o a un coche, esperaba que me siguieran. Estaba bajo vigilancia las 24 horas del día. Debido a mi posición como miembro de la Familia Real, tanto mi equipo de protección como yo siempre tuvimos preocupaciones de seguridad incluso antes de llegar a un lugar debido a que con frecuencia la prensa conocía todos nuestros movimientos. El riesgo de seguridad era especialmente grande cuando estábamos en el extranjero y no siempre podíamos contar con la asistencia policial", afirma esa declaración.
Aunque no se la nombra de forma explícita el relato de Harry tiene mucho del final de Diana de Gales, que falleció fuera del Reino Unido en una persecución con un grupo de fotógrafos y mientras había prescindido de su equipo de seguridad por miedo a que filtraran información, unos miedos que con el tiempo se supo que habían sido generados de forma interesada para volverla vulnerable y llevarla a su terreno. No cabe duda que el príncipe Harry se siente como el verdadero heredero de su historia. Mientras que el príncipe Guillermo sigue los pasos de Carlos III, con todo el blindaje económico, institucional y de seguridad que le brinda ser príncipe de Gales -que tampoco le ha librado de ser víctima de prácticas parecidas-, al duque de Sussex le ha tocado buscar su propio lugar y romper un sistema establecido que considera un abuso.










