Reina Isabel II

Los actos y celebraciones oficiales quedaron suspendidos

El luto oficial en la Casa Real británica llega a su fin dos semanas después de la muerte del duque de Edimburgo

El Palacio de Buckingham y los miembros de la Familia Real han hecho cambios significativos para ratificar el fin del período de duelo

por Raquel Barahona

Este viernes se cumplen dos semanas desde que Felipe de Edimburgo falleciera en el castillo de Windsor, tal y como confirmó el Palacio de Buckingham en sus diferentes cuentas oficiales. Desde entonces, se inauguró un período de una semana de luto nacional en el Reino Unido que mantuvo las banderas ondeando a media asta en las residencias reales y en los edificios gubernamentales y de las Fuerzas Armadas. Además, no estaba permitido aprobar nuevas leyes desde el Parlamento, los actos públicos institucionales fueron cancelados, así como las reuniones y conferencias rutinarias sobre la pandemia, que quedaron suspendidas. Sin embargo, el período de luto en la Familia Real se alargó una semana más en la que los actos públicos, celebraciones y conmemoraciones en la Institución fueron cancelados. Este viernes, se reanuda la actividad habitual de la Casa Real: sus miembros no deberán vestir de riguroso negro y sus residencias volverán a ondear la bandera en su totalidad. 

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Tras dos semanas, la Familia Real ratifica el fin del luto oficial en la Institución retomando la apariencia habitual de su sitio online en el que, desde su fallecimiento, aparecía en la pestaña principal, una imagen del duque de Edimburgo. Ahora aparece nuevamente la Reina como emblema principal del Palacio de Buckingham, así como información sobre sus eventos pasados y futuros. Los miembros de la Familia Real también han actuado ante la finalización de período de duelo exhibiendo de nuevo las imágenes con los símbolos representativos de sus cuentas oficiales. En honor al duque de Edimburgo, los miembros de la Familia Real cambiaron sus avatares en redes sociales por un monograma en blanco y negro con la insignia de sus respectivas Casas. El Palacio de Kensington modificó la fotografía de perfil en la que aparecían los duques de Cambridge junto a sus hijos, por sus iniciales ‘K’ y ‘W’ incoloros y sin elementos añadidos. Clarence House, por su parte, escogía el sello de tres plumas que representa al príncipe Carlos; y el Palacio de Buckingham cambiaba el posado de la reina Isabel II con su marido por el emblema de la monarca.

La vuelta al trabajo

A pesar de que en estas semanas, la actividad habitual de la Institución estaba suspendida, la Reina permitió que algunos miembros de la Familia Real continuaran asumiendo sus compromisos oficiales con visitas y actos de pequeño alcance que fueran apropiados a las circunstancias. De hecho, el pasado miércoles veíamos a los duques de Cambridge en su vuelta al trabajo tras la muerte del duque de Edimburgo en una visita tributo a su figura. El matrimonio acudía al escuadrón 282 de cadetes de la Real Fuerza Aérea británica (RAF) para conocer las actividades principales de la academia y el apoyo que se da a los jóvenes a través de los Premios Duque de Edimburgo que les anima a conseguir sus propias metas y desafiarse a sí mismos. Durante la visita, el príncipe Guillermo y Kate Middleton se mostraron muy involucrados y participativos en las explicaciones y demostraciones de los oficiales, además de tener una actitud positiva y alegre. Este acto se producía en el mismo día en que la Reina cumplía 95 años en su aniversario más triste, el primero en más de siete décadas sin su compañero de vida. 

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Una nueva vida sin el Duque

A pesar de que el período de luto oficial ya ha terminado, en el interior de los muros del castillo de Windsor sigue reinando el dolor. Isabel II está aprendiendo a vivir sin el que ha sido su compañero leal durante 73 años. Uno de los cambios más significativos es su residencia, ya que es muy probable que se quede en la fortaleza, ubicada en Berkshire, donde lleva instalada desde que empezara la pandemia y el confinamiento. La Reina disfrutó de su retiro durante estos meses junto a su marido, con el que tuvo oportunidad de compartir unos meses sin recibir visitas y con el mínimo personal posible, dadas las circunstancias. A pesar de que ha seguido trabajando desde su residencia, la monarca también se enfrenta a un nuevo cambio de era en la monarquía británica, algo que quedó claro cuando su hijo, el príncipe Carlos, y su nieto, el duque de Cambridge, haya ido tomando poco a poco las riendas de los actos y eventos oficiales importantes (tanto nacionales como  en el extranjero) en los últimos meses.

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