Las bromas compartidas del príncipe Guillermo y Joss Stone, gran amiga y fiel 'partenaire' en las causas de África

por hola.com

Los Duques de Cambridge han vuelto a convertirse en protagonistas por sus apariciones oficiales tras su segunda paternidad de la princesa Charlotte. Pero agenda obliga y ayer la pareja tuvo que cumplir por separado con sus compromisos reales. Si la duquesa Catherine se convirtió en el personaje del día por su vuelta al trabajo al visitar el Centro Anna Freud que promueve la salud mental en la infancia, el príncipe Guillermo reinó en solitario anoche en la gala benéfica en favor de la organización Tusk Trust que apoya la vida salvaje, y de la que es patrón.

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La Duquesa de Cambridge se quedó en Palacio al cuidado de sus pequeños, pero dejó a su marido en buenísima compañía, su gran amiga la cantante Joss Stone, fiel partenaire de los príncipes Guillermo y Harry en los proyectos humanitarios de su amada África e invitada a la inolvidable boda de los Duques. El príncipe Guillermo, que al igual que su padre, el Príncipe de Gales, y su abuelo, el Duque de Edimburgo, está muy involucrado en la conservación, pronunció su discurso ante los 500 invitados presentes en Syon House, Brentford, al oeste de Londres, para poner de relieve su batalla contra la crisis que enfrenta la vida salvaje en África. Compartió mesa y muchas bromas con la intérprete y compositora inglesa, reconocida por su labor humanitaria, que lució para la ocasión bellísima con un abrigo de piel estilo años setenta que combinó con un vestido de encaje vintage, y con la que como siempre, con permiso de su esposa, se mostró muy cómplice.

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Esa mañana la duquesa Catherine había visitado el Centro Anna Freud para la promoción de la salud mental infantil, una causa que le toca muy hondo. Nuevo peinado, envidiable figura, vestido a la última de Ralph Lauren, rutilante sonrisa, mirada chispeante… La Duquesa de Cambridge no dejó lugar a dudas de que estaba más que lista para volver al trabajo después de su breve baja por maternidad. La esposa del príncipe Guillermo, que hacía su primera aparición pública en solitario desde el nacimiento de la princesa Charlotte, no podía disimular ni sus ganas de regresar ni su nueva felicidad a su llegada al centro.

Trascendía en cada detalle la importancia de este compromiso para la Duquesa. Quiso dar una nueva visión de la cuestión y contribuyendo a su objetivo se presentó también con imagen renovada. Estrenó un vestido camisero de pata de gallo, ceñido a la cintura con un fino cinturón, de la firma americana Ralph Lauren, cuyo precio asciende a alrededor de los 1.700 euros; y mostró al mundo su nuevo peinado con flequillo, creado para ella por su peluquero de confianza, Richard Ward. Lucido comienzo.

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