El rey Juan Carlos I ha regresado una vez más a Sanxenxo, el rincón gallego que se ha convertido en parada obligada de sus visitas privadas a España y desde el que sigue disfrutando de una de sus grandes pasiones: la vela. El padre de Felipe VI llegó este jueves 15 de octubre a Vigo, procedente de Cascais, para participar en una nueva cita del circuito de la clase 6 Metros, una competición que vuelve a reunir a los habituales del Real Club Náutico de la localidad situada en las Rías Baixas.
Y, de paso, le ha brindado la oportunidad de pasar unos días rodeado de amigos y familiares. Porque, en esta ocasión, don Juan Carlos no ha estado solo. Entre las personas que han querido acompañarle ha destacado una presencia inesperada, la de su nieta Irene Urdangarin, que se ha convertido en una de las protagonistas de su estancia en tierras gallegas.
La hija pequeña de la infanta Cristina se desplazó hasta Sanxenxo para pasar unos días con su abuelo, ahora que está de nuevo en España y así disfrutar juntos de una jornada náutica. Vestida de manera informal, con vaqueros, una chaqueta para protegerse del viento, visera y gafas de sol, la joven se dejó ver en el puerto antes de embarcar en una de las lanchas de apoyo para seguir de cerca la competición.
El buen tiempo en la zona favoreció las condiciones para la navegación. La regata comenzó en torno a la una de la tarde y el rey y su nieta pudieron seguir la evolución del Bribón, del que don Juan Carlos figura como patrón. Desde la embarcación auxiliar se pudo ver a su nieta, casi de incógnito porque solo se la distinguía por su capucha amarillo fosforito, sentada detrás de él mientras navegaban por las aguas de la ría. Haciendo gala de su simpatía habitual, el monarca no dudó en saludar desde la lancha a los allí presentes.
La presencia de Irene no pasó desaparcibida y volvió a reflejar la buena sintonía que mantiene con el antiguo jefe del Estado. De hecho, hace tres semanas, también estuvo acompañando a su abuelo en Francia, donde recogió un nuevo premio por su libro de memorias, Reconciliación. En aquella ocasión también estaba su prima Victoria Federica.
El refugio gallego del rey Juan Carlos
La visita de Irene coincide con una nueva estancia de don Juan Carlos en Sanxenxo. Desde que fijó su residencia en Abu Dabi, Sanxenxo se ha convertido en una parada imprescindible de los viajes privados de Juan Carlos I a España. De hecho, esta es la quinta vez en lo que va de año que visita la localidad pontevedresa, a la que probablemente regresará en noviembre. Los días 14 y 15 del próximo mes se disputará la última regata del circuito de vela, una disciplina a la que está profundamente vinculado y que le permite disfrutar de una de sus grandes pasiones. Cuando llega aquí, suele alojarse en la casa de su gran amigo Pedro Campos, presidente del Real Club Náutico de Sanxenxo y uno de sus amigos más cercanos.
Una visita que se repite
Aunque en esta ocasión ha sido una de las grandes protagonistas del fin de semana, no es la primera vez que Irene Urdangarin acompaña a su abuelo en Sanxenxo. El pasado año ya viajó hasta la localidad gallega para disfrutar de una jornada náutica junto al rey en compañía de la infanta Elena y Simoneta Gómez Acebo, sobrina de don Juan Carlos. Aquellas imágenes mostraron a tía y sobrina siguiendo las regatas desde una lancha del club mientras compartían una distendida jornada familiar con el rey Juan Carlos.
Además, aquella visita se produjo en un momento muy especial en la vida de Irene, tras su reciente ruptura con Juan Urquijo, cuñado del alcade de Madrid y justo antes de retomar sus estudios en Reino Unido. La hija de la infanta Cristina mantiene una vida alejada del foco mediático mientras estudia Hostelería, Gestión de Eventos y Turismo en la Universidad de Oxford. Por eso, cada una de sus apariciones despierta un notable interés por la discreción que rige su vida cotidiana.
Tanto aquel encuentro como el que han protagonizado este fin de semana han servido para confirmar la estrecha relación que mantiene con su abuelo. A pesar de llevar una vida muy discreta y desarrollar gran parte de su actividad fuera de España, la joven no ha dejado de participar en algunos de los encuentros familiares más significativos de los últimos años. Su presencia en Sanxenxo vuelve a poner de manifiesto esa cercanía y el especial cariño que les une.











