Ha sido un verano diferente para la reina Sofía. Su prioridad ha sido estar con Irene de Grecia, a la que realizaron unas pruebas médicas que han marcado el calendario de su hermana mayor. Le gusta pasar gran parte del verano en Mallorca, pero este año solo ha visitado la isla durante dos días, coincidiendo con la tradicional recepción que la Familia Real ofrece en el Palacio de Marivent a las autoridades y a la sociedad balear. Una cita en la que debutaron la princesa Leonor y la infanta Sofía, de las que su abuela se siente muy orgullosa, como reflejaron los gestos que las tres intercambiaron en los jardines de esta vivienda ubicada en Cala Mayor, sobre un acantilado con vistas al mar. Tras esa cita, la madre de Felipe VI regresó a casa para seguir acompañando a la princesa Irene en un momento de salud delicado. Pero su hermana está mejor y doña Sofía ya se permite hacer planes que le hacen mucha ilusión.
Así, este último fin de semana de agosto, doña Sofía ha podido mantener la tradición de viajar a Grecia, país en el que nació y al que pertenece una parte de su corazón. No se trata de una visita más, sino que tiene como objetivo acompañar a su cuñada en su cumpleaños. La reina Ana María de Grecia cumple 79 años este 30 de agosto y quiere estar a su lado en esta fecha para verla soplar las velas, trasladarle sus buenos deseos y hacerle el más valioso de los regalos: compartir tiempo juntas. Con toda seguridad, también tiene oportunidad de disfrutar con sus sobrinos, a los que siempre ha estado muy unida. La última vez que estuvo con ellos (al menos públicamente) fue en febrero, en la boda del príncipe Nicolás y Chrysi Vardinogiannis.
La reina Sofía y la reina Ana María siempre han sido mucho más que cuñadas. Así lo demuestra el hecho de que, en su boda con Juan Carlos I, eligiera a la entonces novia de su hermano como una de sus damas de honor. La relación entre ambas es envidiable. Se han apoyado en las situaciones más difíciles y ahora brindan por el privilegio de seguir celebrando juntas. Es cierto que los cumpleaños son muy diferentes a los de antes, multitudinarios y sin ausencias, pero la vida ha cambiado y ambas se adaptan. Además, en todos sus encuentros tienen muy presentes al rey Constantino (murió en enero de 2023) y, ahora ya también a la princesa Irene, que padece desde hace tiempo una enfermedad cognitiva y no ha podido acompañarlas por primera vez.
Con toda seguridad, los buenos recuerdos afloran en la reina Sofía al volver al país en el que nació y donde tan feliz fue durante la infancia. "Tengo maravillosos recuerdos de nuestra vida familiar en Tatoi. Me parece estar oliendo aquellas brisas, entre los eucaliptos, los pinos, los castaños y los cipreses. Mi vida en casa era muy normal, nada extraña, nada sofisticada. Grecia era pobre y sus reyes también eran bastante pobres. No dábamos grandes fiestas, ni vivíamos con lujos. Mis ropas, mis juegos, mi standing de vida no eran más que los de la hija de un marino, que eso hubiese sido mi padre de no ser rey", contaba en sus entrevistas a la periodista Pilar Urbano para el libro La Reina (Plaza y Janés).
"El mundo de la fantasía lo cultivaba a la fuerza, porque es que casi no veíamos gente, ni íbamos al cine, ni había televisión. Teníamos que inventarnos los juegos y el modo de estar divertidos. Jugábamos a todas horas. Como todos los niños, íbamos mucho a la cocina, porque Blasi, el cocinero, era griego y nos contaba historias de griegos y de turcos. Teníamos una gramola de manivela y Tino (su hermano, el Rey Constantino) y yo bailábamos juntos. Nos reuníamos al atardecer los cinco en el cuarto de mi padre, que era una mezcla de despacho y de cuarto de estar. Allí, en unas butacas cómodas, junto a la chimenea, cenábamos de un modo informal y oíamos música”, añadía sobre esos entrañables momentos familiares que atesora. Instantes irrepetibles a los que ahora se suman nuevos recuerdos.
Su preocupación con los incendios
En este inusual verano, doña Sofía ha estado muy pendiente de los incendios que han asolado buena parte de España, con Galicia, Castilla y León y Extremadura como principales focos. Zonas que precisamente esta semana han recorrido Felipe VI y la reina Letizia para interesarse por la situación real, dar las gracias a todos los que han colaborado en las labores de extinción y transmitir un mensaje de esperanza en el duro proceso de recuperación. La madre del monarca también ha seguido muy de cerca la evolución del fuego y se ha preocupado por las familias que han sufrido pérdidas personales, materiales o medioambientales. Mediante la fundación que lleva su nombre, y por iniciativa propia, ha activado un fondo de emergencia dotado, en principio, de 50.000 euros. El objetivo es contribuir a la recuperación de las zonas afectadas.