Federico y Mary de Dinamarca han sido los anfitriones de la primera gran gala de 2026 de la realeza. Es tradición que el monarca danés ofrezca una cena de Año Nuevo en Amalienborg cada 1 de enero para el presidente del Folketing (el Parlamento), los representantes de la vida oficial del país y los miembros de la Corte. Una velada en la que hubo la ausencia significativa de una Princesa, la vuelta a Palacio del príncipe Joaquín y un menú muy danés a base de coliflor.
Por parte de la Familia Real, además de los Reyes y el príncipe heredero Christian, también estuvieron la reina Margarita, su hermana, la princesa Benedicta, y los príncipes Joaquín, por primera vez con gafas en este evento, junto a su esposa Marie, quienes han regresado a Palacio después de haber pasado la Navidad en Washington, donde residen desde el año 2023. La gran ausencia de esta importante velada fue la de la princesa Isabella porque a pesar de tener ya 18 años y poder acudir a esta gala, aún no se ha decidido si será un miembro activo de la monarquía danesa, tal y como informa la prensa del país.
El Palacio de Christian VII de Amalienborg se decoró con espectaculares centros florales en tonos cálidos y dorados, donde los colores naranja, ocre se combinaron con ligeros toques de amarillo brillante. La reina Mary ha participado en la selección de las flores que este año han consistido en rosas, en dos variedades de orquídeas y en eucalipto rojizo. Los arreglos florales se colocaron en el servicio de postres de Federico VI, que fue diseñado en la década de 1830 en la Real Fábrica de Porcelana.
El menú de esta cena consistió en una sopa cremosa de coliflor con hierbas parisinas y trufas de Jutlandia, cangrejo de nieve de Groenlandia con chutney de tomate sobre lechuga seleccionada y brotes de los jardines del castillo de Fredensborg y crema de mejillones. Como plato principal, pechuga de pato salvaje y muslos confitados con remolacha, raíces de scorzonera, puerro asado, salsa suave de mostaza y rábano picante. De postre, pastel de nueces con limones encurtidos, queso skyr y salsa de mandarina Gran Marnier. Vinos del Castillo de Cayx (Francia) de la Familia Real y champán semiseco Piper-Heidsieck. La música, por la banda de los Royal Life Guards contó con obras de Strauss, bizet, Walter, Viraud o Seebach.












