El hijo de la princesa Miriam se ha convertido en protagonista en alguna que otra ocasión; etapas en las que su complicidad y un estilo genuinamente vinculado a la realeza europea lo han situado en el foco de la crónica social. Una etapa vital que entrelaza con su propia construcción personal, así como con el refuerzo de sus vínculos con Bulgaria, un origen con el que mantiene una conexión muy especial que forma parte esencial de su vida. Todo ello le sitúa ahora en la celebración de su cumpleaños, marcado por la excelente relación que mantiene con su madre —ahora princesa Miriam Ghazi de Jordania— y un firme legado familiar que mira al futuro.
Su aniversario más especial
Este lunes 12 de octubre, fecha destacada en la Casa de Sajonia-Coburgo-Gotha, se celebra una cita de lo más señalada: el hijo del recordado príncipe Kardam y la princesa Miriam alcanza los 29 años. Lo hace sumido en la profunda discreción que tanto le caracteriza, aunque firmemente enfocado en su crecimiento personal. Un momento importante, pues se encuentra a punto de despedir la veintena antes de alcanzar la madurez de los treinta, respaldado por una sólida trayectoria que lo sitúa como uno de los miembros de sangre real con mayor preparación artística y académica entre las dinastías europeas. Y es que su vida personal ha estado entrelazada por acontecimientos que lo han ido moldeando; una formación que no solo ha pasado por destacados centros de estudio, sino también por una de las vivencias más complejas de la realeza reciente: la pérdida de quien asentó las bases de su trayectoria sin trono, su padre, el príncipe Kardam de Bulgaria, príncipe de Tírnovo.
Y es que, su vida pública está marcada por sus relaciones con otras familias reales europeas. Tiene una relación estrecha con la Familia Real española, que aparece en momentos importantes como la celebración de la mayoría de edad de la princesa Leonor y el funeral de su padre en Los Jerónimos. También es amigo de la princesa Amalia de los Países Bajos. Pero más allá de estas conexiones, Madrid tiene un lugar especial para él, ya que es uno de los sitios donde se reúne con su familia con frecuencia. Aunque su madre pasa mucho más tiempo en Jordania desde que se casó con el príncipe Ghazi bin Muhammad, la princesa Miriam intenta viajar con regularidad a la capital española para estar con sus hijos y acompañarlos en momentos importantes. Al mismo tiempo, Boris tiene una fuerte conexión con Bulgaria, un país que sigue siendo parte de su identidad y de sus raíces familiares, aunque su familia ya no esté vinculada al trono.
A esta parte personal se le suma su interés por el arte y por las relaciones internacionales. Boris estudió Bellas Artes en la Universidad de las Artes de Londres y creó su propia marca de esculturas acrílicas, BSCG Art. Luego hizo un máster en Relaciones Internacionales en IE Business School, en Madrid. Una mezcla de formación artística y académica que muestra sus diversos intereses, aunque la escultura sigue siendo una de sus grandes pasiones. Un talento creativo que también viene de sus padres y que sigue siendo muy importante en su vida actual, sobre todo cuando la vida avanza y ese 29 cumpleaños ya es una realidad.







