La inteligencia artificial (IA) se extiende en cada vez más entornos, también en el educativo. Los escolares no solo la utilizan para salir de dudas o incluso como consejera emocional, sino en sus tareas de estudio. ¿Cómo aprovechar el potencial que tiene sin invalidar el pensamiento lógico y crítico del alumno? ¿Cambiará la forma de enseñanza?
Para saber más de todo ello le hemos preguntado a Felix Oshwald, experto en educación y tecnología y cofundador y CEO de TusClasesParticulares.
Para el profesor, la IA puede ser una ayuda inestimable para la detección temprana de dificultades de aprendizaje
Actualmente, ¿cómo están utilizando la IA los escolares?
Principalmente, y como indican los estudios más recientes, el uso actual es mayoritariamente informal. No nace de una guía oficial de los centros, sino que surge de forma orgánica y natural entre los estudiantes. Podemos identificar tres pilares en este uso cotidiano: la búsqueda de información (desde datos históricos a cómo realizar una fórmula matemática); estructurar e incluso redactar trabajos y ensayos y, en tercer lugar, como herramienta de repaso. Generan sus propios recursos como tests o tarjetas didácticas.
En el plano formal, aunque de forma más lenta, ya vemos proyectos piloto que buscan integrar la IA basándose en evidencias. Aquí el objetivo es potenciar el aprendizaje personalizado, mejorar la evaluación formativa y garantizar la accesibilidad para estudiantes con necesidades educativas especiales.
¿Hay alguna etapa educativa o alguna materia en la que se utilice más?
Sin duda, el uso se intensifica en Secundaria. Es el momento en que el alumno gana autonomía y dispone de sus propios dispositivos tecnológicos. La realidad en España es muy llamativa: mientras que el 78% de los estudiantes ya utiliza herramientas de IA por su cuenta, solo un 24% tiene acceso a ellas de manera oficial en el aula. Existe una "enseñanza invisible" que ocurre en casa y que el sistema educativo aún está intentando alcanzar.
¿Puede compatibilizarse de algún modo productivo el uso de la IA en el aprendizaje curricular en menores?
Por supuesto. La IA no solo tiene el potencial de enriquecer la experiencia del alumno, sino de simplificar y potenciar la labor docente. Bien integrada, permite una personalización real que sería imposible de otra forma, adaptando los contenidos al nivel de cada estudiante y fomentando metodologías motivadoras como la gamificación. Para el profesor, es un apoyo inestimable en la detección temprana de dificultades de aprendizaje y en una evaluación más continua y precisa.
¿Cuáles son las ventajas de usar la IA y cuáles las desventajas para escolares?
La gran ventaja es que la IA nos obliga a reimaginar la educación. Abre un abanico de oportunidades académicas que van más allá de los métodos tradicionales de enseñanza.
Sin embargo, no podemos ignorar los desafíos éticos. Es imperativo capacitar al alumnado no solo para usar la IA, sino para entender y aplicar su "manual de instrucciones": es decir, cómo funciona y qué cuestiones éticas suscita.
¿Hacia dónde va la enseñanza teniendo en cuenta el uso cada vez más habitual de la IA?
Principalmente, y con la tecnología con la que contamos a día de hoy, la IA ahorra tiempo y simplifica las tareas de los docentes; y esto no es baladí en el panorama actual, donde los profesores se sienten sobrecargados de tareas y responsabilidades.
El futuro de la enseñanza pone el foco cada vez más en las habilidades blandas, aquellas que ninguna IA es capaz de reemplazar, al menos por ahora. En este sentido, veremos cómo el trabajo en el aula fomentará cada vez más el pensamiento crítico, el trabajo en equipo, y la resolución de conflictos.
Otra de las novedades que traerá la llegada de la IA al currículo serán todas las nuevas asignaturas en torno a la alfabetización en IA, como pensamiento algorítmico para aprender a desarrollar este tipo de sistemas, o ética y filosofía aplicadas a la IA.
¿Qué recomendaciones hay que ofrecer a un alumno que utilice la IA?
Invitaría a los alumnos a no quedarse solo en la IA generativa. Si sienten curiosidad, es el momento ideal para explorar cómo funcionan estos sistemas por dentro. Recomiendo a las familias fomentar este interés a través de talleres de programación o robótica. Entender la lógica detrás de la pantalla es lo que realmente les dará ventaja competitiva.
Es fundamental probar distintos tipos de prompts y usos. Si un alumno solo la usa para buscar datos, se está perdiendo su potencial creativo. Sugiero utilizarla para idear soluciones a conflictos o estructurar proyectos complejos. El paso clave aquí es la reflexión humana: después de que la IA proponga algo, el alumno debe cuestionar: "¿Por qué esta estrategia es mejor que la otra? ¿Qué sesgos detecto aquí?".
Como una herramienta de refuerzo antes de los exámenes: para generar esquemas, infografías o tests de autoevaluación. La IA puede ayudar a estudiar, pero el libro de texto y los apuntes de clase siguen siendo la fuente oficial.
Hay que establecer fronteras claras. La IA debe intervenir en las etapas de investigación, estructuración o lluvia de ideas, pero nunca debe redactar el texto completo. El alumno debe ser el autor de su mensaje; delegar la redacción entera supone renunciar al desarrollo del estilo propio y del pensamiento crítico.
Por último, el uso de la tecnología debe complementarse con actividades que fomenten la autonomía lejos de las pantallas. La lectura en papel, la resolución de problemas matemáticos a mano y los retos de lógica son fundamentales para el desarrollo académico.








