Algunas pautas nutricionales han cambiado de forma radical nada más comenzar este 2026 con la nueva pirámide alimentaria aprobada en Estados Unidos. A pesar de que nos queda lejos, esta guía sirve de modelo al resto de países occidentales, de manera que sí afecta directamente a la población española. La cuestión es ¿qué hemos de tener en cuenta, según estas nuevas recomendaciones, a la hora de alimentar a nuestros hijos? Se lo hemos preguntado a Eduard Reinoso, profesor de nutrición en la Universidad Carlemany (en San Julián de Loria, Andorra), que ha arrojado luz acerca de lo que es recomendable y lo que no en la alimentación infantil y adolescente, independientemente de lo que establezca la nueva pirámide nutricional.
¿Cuáles son las principales diferencias entre la nueva pirámide nutricional y la anterior?
Ahora en la base no solo se incluyen alimentos, sino también actividad física (60 min/día, estilo de vida activo…), equilibrio emocional (bienestar emocional como parte esencial de la nutrición), técnicas culinarias saludables (vapor, plancha…), hidratación y balance energético. Se priorizan alimentos frescos y mínimamente procesados como verduras, frutas, legumbres, huevos, carnes magras y pescado.
Se limitan los ultraprocesados (snacks, bebidas azucaradas…). Por primera vez se mencionan los suplementos nutricionales como una opción a analizar por profesionales de la salud, siempre con una valoración individualizada. Y por último se incorpora una barra de sostenibilidad para indicar el impacto ambiental de los alimentos.
¿Por qué se produce este cambio?
Para adaptarse a los criterios de salud y sostenibilidad actuales.
Incluir el alcohol en una pirámide nutricional es un error, aunque vaya acompañado de un añadido en el que pone “consumo opcional, moderado y responsable”. ¿Qué se considera moderado o responsable?
¿Cuáles son los aciertos de la nueva pirámide nutricional?
La nueva pirámide nutricional en España (SENC 2018, con actualizaciones) no valora solo los alimentos y qué comer, sino que promueve un enfoque integral que combina una alimentación fresca, un estilo de vida activo y un buen equilibrio emocional, sin olvidar la sostenibilidad.
¿Hay errores?
Los suplementos vitamínicos y nutricionales en general no son alimentos, por tanto, deberían estar fuera de la guía. Y además habría que destacar que siempre deben tener una valoración “individualizada”. Además, incluir el alcohol en una pirámide nutricional es un error, aunque vaya acompañado de un añadido en el que pone “consumo opcional, moderado y responsable”. ¿Qué se considera moderado o responsable?
Y por último, en la parte más alta de la pirámide están los azúcares y embutidos (bollería, chuches, chorizo, morcilla y carnes procesadas). Es cierto que aparecen con la frase “ingesta ocasional y moderada”, pero una pirámide nutricional debería incluir solo alimentos sanos, y los azúcares y embutidos grasos no lo son. Sencillamente, no deberían estar ahí porque no se consideran saludables.
Algunos expertos señalan que hay poca conexión entre el texto y la ilustración que lo acompaña, que puede inducir a error entre la población. ¿Por qué?
Conceptos como “ingesta ocasional y moderada” o “consumo opcional, moderado y responsable” no son determinantes y dan lugar a error.
Las pirámides nutricionales están diseñadas básicamente para combatir la obesidad infantil.
Teniendo en cuenta las nuevas recomendaciones, ¿cómo debería ser la alimentación de los niños? ¿Qué deberían tener en cuenta las familias a la hora de elaborar el menú diario?
La frecuencia del consumo de alimentos, la rotación de alimentos, evitar al máximo la compra de alimentos y bebidas no saludables, priorizar el equilibrio y la variedad, incluir todos los grupos de alimentos (frutas, verduras, cereales integrales, legumbres, lácteos, proteínas magras,...), limitando los alimentos ultraprocesados y azúcares.
¿Y en el caso de los adolescentes?
Igual que para niños, pero habría que ser realistas, flexibles y ajustarse a horarios. Aprovechar productos de temporada. Hacer hincapié en evitar ultraprocesados, bollería, snacks, refrescos azucarados, sal y grasas poco saludables (fritos).
Unas de las grandes “protagonistas” de esta nueva pirámide son las proteínas. ¿Cuál es la cantidad adecuada de proteínas en niños y adolescentes y de qué alimentos deberían obtenerlas principalmente?
Las proteínas (carnes, pescados, huevos, lácteos) ganan protagonismo, pero se pone especial énfasis en la calidad. Se prioriza la proteína vegetal que se encuentra en las legumbres, y el pescado frente a carnes rojas. Se deben tomar raciones de legumbres al menos 4 veces por semana como fuente principal de proteína. La carne roja y procesada se desplaza al vértice de la pirámide para un consumo ocasional o muy limitado (máximo 2-3 veces por semana)
Se recomienda especialmente el pescado azul (al menos 3 raciones semanales) y los huevos de calidad. Los lácteos se recomiendan enteros y sin azúcares añadidos. Se aconseja, una vez más, evitar alimentos ultraprocesados (embutidos de baja calidad, barritas procesadas).
También los lácteos ganan presencia. ¿Cuál debería ser el consumo de estos productos por parte de los niños y los adolescentes?
Se recomiendan hasta 3 raciones diarias de lácteos enteros, sin azúcares añadidos. Son una buena fuente de proteína y calcio.
¿Esta nueva pirámide nutricional puede ayudar a reducir la obesidad infantil?
Las pirámides nutricionales están diseñadas básicamente para combatir la obesidad infantil. Promueven los alimentos frescos e integrales, la vida activa y, ahora también, al bienestar emocional con el fin de fomentar hábitos saludables a largo plazo desde la infancia. Además, priorizan las verduras, frutas, legumbres, granos enteros, huevos, carnes magras y pescado, que aportan nutrientes esenciales y fibra.
No olvidemos que establecen patrones alimentarios saludables desde edades tempranas para prevenir enfermedades crónicas futuras como diabetes y problemas cardiovasculares. La respuesta es clara pues: las pirámides son una herramienta esencial para educar y guiar a los niños hacia una alimentación equilibrada y un estilo de vida activo.






