La salud mental de niños y adolescentes pareció quebrarse a raíz de la pandemia, y aunque muestra tímidas señales de recuperación, aún sigue siendo un ámbito que necesita de la máxima atención social y familiar.
Lo sabe bien Gustavo Rodríguez, doctor en Psicología, profesor de Secundaria y voluntario en el Teléfono de la Esperanza. Precisamente a esta organización ha donado los beneficios de su libro La salud mental de niños y adolescentes (Ed. San Pablo), donde dibuja un panorama actual sombrío que exige tomar medidas globales sin demora, para las que plantea herramientas prácticas de intervención. Hemos charlado con él.
Cuando un niño empieza a contarte algo no es el momento de hacer preguntas que tú necesites, sino preguntas que creas que le van a ayudar a expresarse y entenderse mejor él mismo
En el libro reconoce que estamos ante un momento de "emergencia educativa". ¿Hay relación entre lo que se vive actualmente en las aulas y el estado de salud mental de los menores tras la pandemia?
Sí, la relación es total y la emergencia, además de educativa, es sanitaria. La educación en las aulas ha cambiado radicalmente tras la pandemia. Han cambiado los niños y nos estamos adaptando a ellos los profesores. Hay que tener en cuenta que el 40% de los menores escolarizados está teniendo algún problema de salud mental. Y que el 19% manifiesta tener ideas suicidas. O que el 35% de alumnos de la ESO se autolesiona. Y esto es más o menos lo que nos encontramos en cada aula. En una clase de 25 niños, por ejemplo, 10 tienen algún malestar emocional serio; de ellos, 4 manifiestan tener ideas suicidas y al menos 1 ha tenido algún intento de suicidio.
Los profesores ya nos hemos habituado a que en el aula a un niño le dé un ataque de ansiedad, o a que varios se autolesionen y otro esté ingresado por problemas de salud mental. También nos hemos acostumbrado a que la mayoría vengan dormidos porque se han pasado la noche evadidos con el móvil y a que muchos no hayan desayunado antes de venir al colegio.
El foco de la educación en estos momentos ya no está en los resultados académicos ni en los aprendizajes del niño, sino que el foco está en su salud mental y emocional, y en que vuelvan a recuperar los hábitos básicos de sueño, alimentación, deporte... Si el niño está razonablemente bien podrá aprender. Si no está bien los propios estudios serán un factor más de estrés y, por tanto, de riesgo para su salud mental.
Es responsable del proyecto de inteligencia emocional en un colegio. ¿Cómo de necesarias son actualmente este tipo de iniciativas, dada la salud mental de los alumnos?
La educación emocional ha sido olvidada en el pasado, y es algo necesario, ya que la inteligencia emocional es una parte esencial en el ser humano como lo es la inteligencia racional. Y desde luego con la situación actual de salud mental en mi opinión y experiencia se hace imprescindible. Alguna comunidad autónoma ya ha incluido la formación emocional como parte del currículum. En el colegio Beata María Ana de Jesús acabamos de cumplir 10 años de este proyecto emocional, que se realiza con todos los alumnos desde los 3 años.
Desde el principio vimos sus beneficios y los constatamos científicamente: los alumnos mejoran su bienestar y con ello también su rendimiento académico, las habilidades sociales, la resolución de conflictos, la autoestima y reducen la violencia y los problemas de ansiedad. Además, desde que empezamos con este proyecto los profesores somos más sensibles a escucharlos y comprenderlos, y los propios niños han desarrollado una gran empatía y se ayudan entre sí. Al mantener el proyecto en el tiempo todos hemos desarrollado un lenguaje emocional común, por lo que en esta situación de problemas de salud mental los niños de nuestro colegio expresan muy bien lo que les está sucediendo y así podemos valorar mejor su situación y tomar las medidas oportunas.
Depresión, ansiedad, autolesiones, dependencia de la tecnología, tendencias suicidas... El panorama emocional de niños y adolescentes produce escalofríos. ¿Cuáles son los factores protectores que, desde la familia, pueden ponerse en marcha para alejarlos de estos problemas?
En el libro detallo los diez principales factores de protección, todos importantes, pero voy a destacar uno: protegerles de la tecnología actual mientras no la modifiquen adecuadamente. Todo lo que funciona usando internet está actualmente diseñado con algoritmos altamente adictivos y se ha comprobado que están siendo el detonante o el agravante de muchos problemas de salud mental. Los niños están teniendo acceso ilimitado a internet en redes sociales, videojuegos online..., y lo que es aún peor, están accediendo por las noches, donde la voluntad disminuye y son más manipulables, y donde les llegan contenidos de pornografía y vídeos de violencia extrema que no pueden procesar sus mentes.
Ya hay asociaciones de padres que se están poniendo de acuerdo para no dar los móviles a los niños hasta que acaben la ESO. Si un padre ya se lo ha dado recomiendo ir haciendo una retirada progresiva del uso, para que no lleguen a la adicción. Los padres me preguntan, "¿cómo se hace eso? Se coge unas rabietas si se lo quito..." Esas rabietas ya son un síntoma de la posible adicción. Si fuera cocaína se la quitaríamos sin dudarlo. Y resulta que sí, que sus efectos son tan adictivos como la cocaína, pero no nos lo acabamos de creer. No somos conscientes del daño mental, de la pérdida de hábitos saludables y el sufrimiento que les provoca. Si los algoritmos que tienen las aplicaciones fueran de dominio público alejaríamos los móviles de los niños como alejamos un cristal roto o el fuego sin dudarlo.
¿Y cuál es la responsabilidad de las autoridades y de los gobiernos para proteger de manera efectiva a los menores?
Los gobiernos conocen perfectamente el problema. El Parlamento Europeo ya se manifestó alarmado en 2023 y mandó a los estados miembros tomar medidas. En enero de 2024 el gobierno de España anunció una ley de protección de los menores en contextos digitales que saldría para junio de ese mismo año... Han pasado dos años desde ese anuncio y sigue sin salir. He leído el borrador. Es a todas luces insuficiente, pero ya es un paso que serviría para concienciar a la sociedad. Cada día que se retrase esa ley son miles de menores más sufriendo. Con la legislación actual un chico con 17 años no puede comprar un boleto de la ONCE... pero un niño de 7 años sí puede acceder a páginas pornográficas y ver violaciones y asesinatos. Algo está muy descompensado entre el mundo real y el virtual.
Entre las propuestas de intervención que desgrana están la escucha comprensiva, el coaching emocional o los primeros auxilios mentales. ¿En qué casos estaría indicado cada una
Los primeros auxilios mentales son pautas para momentos de crisis de ansiedad o de crisis suicida de una persona. En el libro explicamos cómo aplicarlos de manera sencilla cualquier adulto que se tope con una persona en una situación así.
El coaching emocional es el método que aplicamos en las sesiones de formación emocional en nuestro colegio, y el que yo aplico en las sesiones individuales que realizo con adolescentes. Es un método recomendado para abordar situaciones del presente, no traumas del pasado. En este último caso es recomendable acudir a un psicólogo.
La escucha comprensiva sería necesaria siempre que hablemos con un niño sobre un problema que tiene. Y más si es él el que viene a contárnoslo. Se trata de poner el foco en entenderle a él primero de todo, y acogerle, haya hecho lo que haya hecho. Si intentas primero entender por qué ha actuado así sin que se sienta comprendido se va a sentir juzgado y lo más probable es que se cierre y ya no cuente nada. Lo más saludable emocionalmente es que se pueda expresar libremente. Si yo no soy la persona que pueda escuchar así a mi hijo o a mi alumno convendrá que haya otra persona que lo haga. No obstante, a escuchar bien se puede aprender. Soy voluntario en el Teléfono de la Esperanza y ahí enseñamos a escuchar de manera saludable.
¿Qué necesita un niño o un adolescente para abrirse y pedir ayuda a un adulto en relación a sus problemas emocionales?
Para que un niño o adolescente se abra, es importante que te vea tranquilo y no ocupado o preocupado por otras cosas. Que intuya que no le vas a juzgar, que no le vas a cuestionar, que te vas a preocupar por él más que por lo que haya hecho o sucedido. Que intuya que vas a cuidar con mimo lo que te va a contar. Va a abrir su intimidad. Para él es un tesoro delicado, no te lo tomes a tontería. Si intuye que te vas a preocupar, tampoco te lo va a contar. Muchos padres se enfadan con el niño porque se lo ha contado al profesor en vez de a ellos. Y la mayoría de las veces es porque el niño ve ya preocupados a sus padres por muchas cosas y no quiere preocuparles más con "sus tonterías".
Cuando un niño empieza a contarte algo no es el momento de hacer preguntas que tú necesites, sino preguntas que creas que le van a ayudar a expresarse y entenderse mejor él mismo. Si tiene un problema, comprende primero todo su sufrimiento.
Hay que estar muy alerta si un niño con malestar emocional se aísla y no cuenta nada a sus amigos y no tiene ningún adulto de confianza o de referencia en su entorno, es decir, si desconfía de sus padres, de sus tíos, de sus abuelos, de sus profesores, entrenadores... y no confía en un solo adulto. Está en una situación de máximo riesgo.
¿Cuáles son las intervenciones que, desde su experiencia como docente, mejor han funcionado para el buen clima emocional de los alumnos?
Además de las intervenciones de coaching emocional grupal e individual, que ya hemos comentado, están siendo muy útiles sesiones en las aulas de salud mental con indicaciones para gestionar la ansiedad. También están siendo muy necesarias las sesiones de adicción a las tecnologías que imparte la Policía Nacional, pero para que estas sean eficaces hemos visto que es imprescindible revisar el uso y abuso de la tecnología con cada familia en las tutorías individuales. Hacemos acuerdos donde el niño vea que su tutor y sus padres están alineados y si se proponen restricciones no se plantean nunca como castigo sino como prevención. Y los niños lo entienden perfectamente, ya que la policía lo ha hablado primeramente con ellos en el aula.
¿Cómo vislumbra la evolución de la salud mental infanto-juvenil a corto y medio plazo?
A corto plazo espero que la ley de protección del menor en contextos digitales salga ya este año y suponga alguna mejora. A medio plazo espero que la sociedad seamos consciente de la gravedad del problema y obliguemos a los gobiernos a que los algoritmos de las aplicaciones pasen controles de calidad psicológicos, igual que un juguete pasa muchos controles de calidad obligatorios. Si esto fuera así se detendría el aumento de problemas de salud mental y menguarían considerablemente.
Si las autoridades no lo hacen por las implicaciones económicas que tiene, esperemos que la voz de los profesionales ayude a la concienciación social y las familias protejamos a nuestros niños. Ya hay pediatras que están incluyendo en la prescripción médica, además del paracetamol o la derivación al psicólogo frases como "cero pantallas durante las horas de sueño", y "máximo una hora de pantallas al día". Y escrito por un médico se lo toma uno más en serio.











