El uso que niños y adolescentes hacen de las nuevas tecnologías preocupa, cada vez más, a los adultos dadas las posibles repercusiones en su desarrollo cerebral. Si el impacto es negativo en cualquier niño (e incluso, en cualquier adulto), lo es mucho más en aquellos diagnosticados con TDAH (Trastorno por déficit de atención e hiperactividad), un trastorno del neurodesarrollo que afecta en mayor o menor medida, según el niño, a la atención, a la necesidad de actividad o movimiento y a la impulsividad.
¿Las pantallas de móviles y tablets pueden agravar de algún modo los síntomas del TDAH en niños y adolescentes? Nos da las respuestas la Dra. Abigail Huertas, psiquiatra infantojuvenil, experta en TDAH y miembro de la Junta Directiva y del grupo de trabajo sobre tecnologías de la Asociación Española de Psiquiatría de la Infancia y Adolescencia (AEPNYA), que forma parte de la Plataforma Control Z para promover un uso responsable de internet entre los menores de edad.
La Dra. Huertas, que también formó parte del Comité de 50 personas expertas designados por el Ministerio de Juventud de España para elaborar un informe que garantice un Entorno Digital Seguro para la infancia y adolescencia, indica qué hacer para evitar que los menores con TDAH utilicen de manera excesiva o desproporcionada los dispositivos móviles, algo que en no pocas ocasiones es un auténtico reto para los padres.
No basta con quitar pantallas: hay que ofrecer alternativas reales.
Las nuevas tecnologías afectan a todos los niños y adolescentes (de hecho, la Asociación Española de Pediatría ya recomienda 0 pantallas hasta los 6 años y limita el tiempo de los 6 a los 12), pero ¿cómo afectan en concreto a los niños y a los adolescentes con TDAH?
Las pantallas afectan a todos, niños y adultos, pero en el Trastorno por déficit de atención con hiperactividad especialmente suelen hacerlo con mayor intensidad. Estos niños y adolescentes tienen mayor dificultad para regular la atención, frenar impulsos y tolerar el aburrimiento, y las tecnologías digitales ofrecen justo lo contrario: estímulo constante y recompensa inmediata. Esto puede traducirse en mayores problemas para concentrarse, mayor irritabilidad, alteraciones del sueño y dificultades para desconectar de las pantallas cuando se les dice.
¿Puede generar impacto también en su salud mental?
Un uso excesivo o mal regulado de dispositivos unipersonales con acceso a redes sociales puede impactar en el bienestar emocional de cualquier persona, pero especialmente en personas vulnerables, como quienes tienen problemas previos de salud mental, poco soporte social o un trastorno del neurodesarrollo como el TDAH. En consulta vemos más ansiedad, cambios de humor, baja tolerancia a la frustración y problemas de sueño, que tambien se han observado en contexto de investigación.
Además, cuando la pantalla ocupa el lugar de hábitos protectores como el descanso, el deporte o las relaciones sociales presenciales, el equilibrio emocional se resiente, y los síntomas del TDAH suelen intensificarse o incluso aparecer problemas atencionales en personas sin este trastorno.
¿Reaccionan peor que otros niños o adolescentes de su edad ante la retirada o limitación de uso de las pantallas? ¿Por qué?
Partamos de la base de que niños de corta edad con o sin diagnóstico no deberían utilizar móviles o tablets como entretenimiento fundamental y la retirada o limitación no debería ser necesaria. Pero una vez que planteas que están usando dispositivos como forma de ocio o distracción en esperas, con frecuencia presentan reacciones explosivas ante la retirada y los niños con trastorno del neurodesarrollo pueden tener mayor intensidad en las reacciones, por cómo funciona su cerebro.
Las pantallas actúan activando los circuitos cerebrales mediados por la dopamina, vinculados a la sensación de placer, y retirarlas de forma brusca puede generar frustración o explosividad, con el mismo mecanismo que ocurre cuando se deja de consumir una droga. Por eso es más eficaz anticipar, pactar horarios y acompañar la transición que imponer prohibiciones repentinas. Y tambien es muy importante señalar al adolescente o joven esta reacción que le producen para que sea consciente de que necesita hacer un esfuerzo activo por controlarse y regular su estado emocional.
¿Son más susceptibles de acabar generando adicción a las redes sociales o a los videojuegos?
No creo que se pueda hablar de “adicción” a las redes sociales o videojuegos en niños como problema nuclear. Habitualmente su uso excesivo o problemático es el reflejo de algún otro problema de fondo. Las personas con TDAH son más susceptibles a desarrollar un uso problemático de videojuegos o redes sociales, especialmente si hay impulsividad, dificultades sociales, baja autoestima o malestar emocional previo. Pero entendemos uso problemático como un uso compulsivo, sin conciencia del tiempo dedicado, que desplaza a otras actividades fuera de la pantalla, que condiciona el descanso, el rendimiento, el ocio y que genera tensión en la familia.
No hay que olvidar que las plataformas digitales de juegos o redes sociales están diseñadas para mantener la atención el máximo tiempo posible, y ese diseño de sus algoritmos engancha con mayor facilidad a cerebros que buscan estímulos constantes. Esto no significa que todos desarrollen un uso problemático, pero sí que el riesgo es mayor.
¿Cómo ayudarles a que pasen menos tiempo ante las pantallas?
No basta con quitar pantallas: hay que ofrecer alternativas reales. Sería estupendo poder ofrecerles planes familiares incompatibles con el uso de pantallas y que no puedan rechazar porque les resulten atractivos. Es util fomentar desde la primera infancia hábitos de vida saludables, con actividad física diaria, rutinas claras, tiempos cortos de tareas con descansos, juego no digital y espacios de conexión familiar. También ayuda controlar el entorno: pantallas fuera del dormitorio, horarios visibles, notificaciones limitadas y normas claras y sostenidas en el tiempo.
Hay apps y videojuegos que se presentan como terapéuticos y que están diseñados específicamente para menores con TDAH. ¿Son realmente favorables este tipo de recursos para ellos? ¿No podrían causar el efecto contrario y agravar los síntomas?
No hay que confundir apps y videojuegos con herramientas terapéuticas que se apliquen con pantallas como el neurofeedback o aplicaciones de gestión del tiempo diseñadas específicamente para adultos con TDAH que buscan autonomía y compensar sus dificultades.
Niños de corta edad no deberían utilizar móviles o tablets como entretenimiento fundamental y la retirada o limitación no debería ser necesaria.
Algunos recursos digitales han sido desarrollados con objetivos terapéuticos y se han desarrollado investigaciones para monitorizar su utilidad y pueden ser un complemento en casos concretos y bien supervisados. Sin embargo, no sustituyen a los tratamientos con mayor evidencia: la psicoeducación familiar, las adaptaciones educativas, la intervención psicológica y el tratamiento farmacológico, dentro de un abordaje multidisciplinar.
Usar en algún joven alguna herramienta que puede serle útil; por ejemplo, para controlar el tiempo en redes sociales, dentro de un plan integral de intervención no es lo mismo que usar apps sin límites o sin un objetivo clínico claro porque hemos visto publicidad en redes sociales precisamente. Esto puede generar el efecto contrario y aumentar el tiempo de pantalla.
¿Qué cuidados deben tener los padres de hijos con TDAH para evitar que pasen más tiempo de lo recomendado ante una pantalla o jugando a videojuegos?
Como primera recomendación, sin dramas, sin tensiones, respetando el ritmo y necesidades de cada familia, el móvil, tablet y consola en este perfil de niños, cuanto más tarde mejor. Una vez que se decide de forma razonada en familia introducir un dispositivo con acceso a internet en la vida de un adolescente con TDAH, es fundamental establecer pocas normas, claras y coherentes, y mantenerlas en el tiempo.
Las pantallas no deberían estar en el dormitorio, especialmente por la noche o al levantarse, y los adultos deben ser conscientes de su propio modelo de uso y no usar el móvil en la mesa o mientras pasan tiempo con sus hijos. Debe haber una relación de confianza en la que los chavales puedan hablar de situaciones que les incomodan o contenidos que les inquietan, sin temor a castigo inmediato o consecuencias negativas.
Hay que abordar este paso hacia delante en la vida de los jóvenes desde el respeto, la curiosidad y el acompañamiento, pero tambien desde el cuidado y la protección. El tiempo ante las pantallas no es el problema central, son muy importantes los hábitos de uso, si se ven videos o se juega, si son juegos educativos, si se consumen estos contenidos solos o acompañados de la familia, si son adecuados a la edad y madurez del niño o niña.
A los menores con TDAH les resultan de utilidad los recursos visuales a la hora de aprender determinados conocimientos. ¿Puede en algún caso ser útil recurrir a las pantallas para favorecer su aprendizaje?
Las herramientas digitales tienen muchas utilidades para la sociedad en general, y en concreto la inteligencia artificial generativa está desarrollándose a paso de gigante. En determinados perfiles de personas con dificultades de aprendizaje derivadas de un problema de neurodesarrollo, puede ser util estudiar los contenidos académicos por medio de apoyos visuales, como vídeos breves y estructurados generados por padres o docentes utilizando alguna herramienta de IA generativa.
También pueden ser útiles algunas herramientas digitales de organización si eso es un problema, los relojes de actividad para conocer el patrón de ejercicio, sueño y hábitos de vida y poder identificar momentos de disregulación en base a esos datos, pero eso no significa que las pantallas faciliten específicamente el aprendizaje. Son útiles si se usan de forma intencionada y limitada.
Otra cuestión es que, si a los adolescentes les llaman la atención las tecnologías, su motivación hacia la tarea puede aumentar en los momentos iniciales, y eso puede predisponerles positivamente hacia el estudio. El problema de las pantallas es cuando sustituyen al acompañamiento adulto o se convierten en un entretenimiento sin objetivo claro.
¿Cómo pueden los padres ayudar a sus hijos con TDAH a llevar mejor su día a día? ¿Es posible “reducir” los síntomas?
El TDAH es un trastorno del neurodesarrollo que está presente a lo largo de la vida y su expresión de síntomas va variando en las distintas etapas. No se trata de “reducir” síntomas, sino de disminuir su impacto en el día a día. Lo más importante es entender las dificultades de la persona y potenciar sus puntos fuertes.
Priorizar el buen descanso, establecer rutinas predecibles, dividir las tareas en pasos pequeños, reforzar los logros y trabajar la regulación emocional son cuestiones que se pueden trabajar en casa con ayuda o guía profesional. Con un acompañamiento adecuado y coordinado entre familia, escuela y profesionales, muchos niños y adolescentes con TDAH pueden desarrollar estrategias eficaces y llevar una vida plenamente satisfactoria.





