Cuando se tienen niños pequeños en casa, en ocasiones nos encontramos ante situaciones inesperadas ante las que debemos actuar con rapidez. Un ejemplo son las quemaduras accidentales en la piel. Un descuido en la cocina, un vaso de agua demasiado caliente o el contacto con una superficie ardiente pueden convertirse en un abrir y cerrar de ojos en una situación de alarma.
Ante estos accidentes domésticos, la reacción inmediata de los padres es clave para aliviar el dolor, evitar complicaciones y proteger la piel. Saber cómo actuar en esos primeros instantes puede marcar la diferencia entre una lesión leve y un problema mayor nos habla la doctora Blanca Núñez de la Torre, Jefe de servicio en Neonatología en el Hospital Universitario Sanitas La Moraleja
¿Cuáles son los tipos más frecuentes de quemaduras que sufren los niños en el hogar?
Lo más habitual son las quemaduras por líquidos calientes, como agua, sopas o café recién hecho. También vemos muchas por contacto con superficies muy calientes, como planchas, hornos o estufas. En menor medida, ocurren quemaduras químicas por productos de limpieza y quemaduras eléctricas por enchufes o cables manipulados por los niños.
¿Qué factores hacen que las quemaduras infantiles sean especialmente delicadas?
La piel de los niños es muy fina y se daña con mucha facilidad, por lo que una quemadura leve puede volverse más profunda rápido. Además, se deshidratan antes, tienen mayor riesgo de infección y cicatrizan de forma diferente a los adultos, lo que aumenta la posibilidad de que queden marcas.
Deben alertar las quemaduras que generan ampollas grandes, las que dejan la piel muy blanca o negra, las que duelen mucho o, por el contrario, no duelen nada
¿Cómo se clasifica la gravedad de una quemadura y qué señales deben alertar a los padres?
La gravedad depende de lo profunda que sea la lesión y de cuánta superficie del cuerpo afecta; así como del mecanismo de producción. Deben alertar las quemaduras que generan ampollas grandes, las que dejan la piel muy blanca o negra, las que duelen mucho o, por el contrario, no duelen nada. También preocupa cualquier quemadura en manos, cara, pies, genitales o articulaciones. Especial importancia tienen las que son eléctricas o químicas, ya que su aspecto exterior suele menospreciar la profundidad real.
¿Cuál debería ser la primera reacción de un padre o madre al ver que su hijo se ha quemado?
Lo más importante es actuar rápido pero sin perder la calma. Hay que alejar al niño de la fuente de calor de inmediato y comprobar qué parte del cuerpo está afectada.
¿Qué pasos básicos de primeros auxilios son seguros y efectivos en esos primeros minutos?
- Poner la zona afectada bajo agua del grifo fresca (no fría) entre 10 y 20 minutos.
- Quitar la ropa o accesorios solo si no están pegados a la piel.
- Luego, cubrir la zona con una gasa o paño limpio, sin apretar, y mantener al niño abrigado para evitar que se enfríe demasiado.
- Se puede administrar algún analgésico si el dolor es elevado hasta la valoración médica
¿Qué prácticas caseras comunes (como aplicar pasta de dientes, mantequilla o hielo) pueden ser peligrosas?
Es importante no poner pasta de dientes, mantequilla, aceite, aloe no estéril, hielo directamente ni ningún remedio casero. Estas sustancias pueden contaminar la herida, aumentar el daño o dificultar la valoración médica.
Conviene poner la zona afectada bajo agua del grifo fresca (no fría) entre 10 y 20 minutos
¿Cuándo es imprescindible acudir a urgencias tras una quemadura?
Cuando la quemadura es en cara, manos, articulaciones, pies o genitales; cuando es por electricidad o químicos; cuando aparecen ampollas grandes o la herida ocupa una zona extensa; si el niño es un bebé pequeño; o si el dolor es intenso o hay signos de infección. Ante la duda, siempre es mejor consultar.
¿Qué complicaciones pueden surgir si no se atiende correctamente una quemadura infantil?
Puede aparecer infección, dolor persistente, cicatrices gruesas o deformantes, limitación del movimiento si afecta a una articulación y, en quemaduras mayores, problemas más serios como deshidratación o afectación general.
Es importante girar los mangos de las ollas hacia dentro, mantener a los niños alejados de la cocina mientras se cocina
¿Qué consejos daría para ayudar al niño a superar el miedo o la ansiedad tras el accidente?
Hablarle con tranquilidad, explicarle lo que ocurrió de manera sencilla, permitir que exprese sus emociones y acompañarlo durante las curas. Mantener las rutinas y mostrar seguridad ayuda mucho. Si el miedo dura más de lo esperable, se puede valorar apoyo psicológico.
¿Qué medidas preventivas sencillas pueden reducir el riesgo de accidentes con fuego, líquidos calientes o electricidad?
Girar los mangos de las ollas hacia dentro, mantener a los niños alejados de la cocina mientras se cocina, comprobar siempre la temperatura del baño, usar protectores en enchufes, guardar productos de limpieza fuera de su alcance y no dejar velas, planchas u objetos calientes a su altura.






