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Neurodesarrollo

¿Sabes qué es el trastorno de procesamiento sensorial y cómo afecta a los niños?

Es habitual atribuirlo a personas altamente sensibles, pero se trata de un trastorno del neurodesarrollo

Los niños altamente sensibles empiezan a recibir la atención que merecen. Desde hace unos años, las dificultades a las que se enfrentan en el día a día y que les llega a suponer un problema en muchas situaciones cotidianas son cada vez más tenidas en cuenta. Es lo que se conoce como “Sensibilidad de Procesamiento Sensorial (SPS), también llamada Alta Sensibilidad, y es una característica de la forma de ser que poseen entre el 20 y el 30 por ciento de la población”, detalla Manuela Pérez Chacón, psicóloga especializada en PAS (personas altamente sensibles) y presidenta de la Asociación Española de Psicólogos y Profesionales de la Alta Sensibilidad (pasespana.org).

 

Los niños con este rasgo de la personalidad se caracterizan por poseer una “alta emocionalidad y empatía, procesamiento profundo de la información, saturación y sensibilidad ante las sutilezas” y pueden, además, verse “afectadas por la información percibida por los canales sensitivos, pero no hasta el punto de limitar su actividad ni su vida diaria”, como sí les ocurre a aquellos niños (y también a los adultos) que han sido diagnosticados con el trastorno del procesamiento sensorial (TPS).

Es habitual que se confundan ambos términos por la similitud entre ambos y porque el TPS es más desconocido para la población en general. Sin embargo, hay importantes diferencias entre ambos:

  • La causa de la hipersensibilidad. La diferencia principal entre el trastorno de procesamiento sensorial y la alta sensibilidad es la causa que origina uno y otro. Aunque el desencadenante (un estímulo determinado) pueda ser el mismo y la reacción similar, el origen es radicalmente diferente; en el caso del trastorno, se debe a una causa de origen neurológico que afecta a la manera en la que su cerebro procesa la información sensorial, mientras que un niño altamente sensible procesará esa información de manera adecuada esa información sensorial, si bien tendrá una mayor capacidad para percibirla.
  • Trastorno del neurodesarrollo. La alta sensibilidad no es un trastorno, mientras que el TPS, sí lo es; es un trastorno del neurodesarrollo que ocasiona “una disfunción al usar la información procedente de los órganos de los sentidos, es decir, la respuesta es poco eficiente para adaptarse al entorno”. Pérez Chacón explica que estos niños “pueden percibir el estímulo a través del órgano de los sentidos, sin embargo, en el caso de TPS, tienen dificultad para interpretar las cualidades de dicho estímulo. Por ejemplo, pueden tener dificultad para localizar dónde han sido tocados, dificultad para identificar diferencias de peso entre diferentes materiales, o bien, para localizar si un sonido proviene de izquierda o derecha. En el caso de SPS pueden requerir más tiempo de lo normal para procesar aspectos de un estímulo, desarrollando baja confianza en sí mismos, incluso irritabilidad o rabietas. No obstante, en la Sensibilidad de Procesamiento Sensorial no se producen alteraciones en el sistema táctil ni en las habilidades motoras, tal y como puede ocurrir en TPS, que además puede afectar al sistema visual, auditivo, y desarrollar problemas del lenguaje o del aprendizaje”.
Manuela Pérez Chacón, psicóloga y presidenta de PAS España©Manuela Pérez Chacón
  • Limitación en su vida diaria. “Las personas con SPS se pueden ver afectadas por la información percibida por los canales sensitivos, pero no hasta el punto de limitar su actividad ni su vida diaria”. Por el contrario, “el TPS se manifiesta en los niños mediante un patrón de respuesta que impacta en el desarrollo funcional, conductual y en el desempeño en las diversas actividades diarias”.
  • El tratamiento. El niño con trastorno del procesamiento sensorial necesitará de terapia ocupacional para obtener herramientas que le ayuden a la hora de procesar y dar respuesta a los estímulos sensoriales. Sin embargo, dado que la alta sensibilidad no es una condición médica, sino un rasgo de la personalidad, los niños NAS no necesitarán recibir terapia, sino aprender una serie de pautas para hacer frente a la sobreestimulación sensorial o evitarla en situaciones en las que previsiblemente puedan sufrirla. Tanto en uno como en otro caso, “es importante el diagnóstico temprano, ya que alteraciones en las funciones sensoriales pueden llevar a repercusiones en el desarrollo, el aprendizaje, la regulación de las emociones y el impacto en la calidad de vida, tanto del niño como de su familia”.
  • Asociados a otros trastornos. “La evidencia científica indica que TPS se da con trastornos del desarrollo como TEA y TDAH, así como ante otras condiciones asociadas tales como el síndrome X frágil, el síndrome alcohólico fetal, el trastorno obsesivo compulsivo y el síndrome de Tourette. Por otra parte, ser NAS es un temperamento con el que se nace y conforma una personalidad altamente sensible, compatible con cualquier tipo de trastorno o dificultad”.

Primeros síntomas, en bebés, del trastorno de procesamiento sensorial y de alta sensibilidad

“Se puede sospechar cuando se observan síntomas específicos en el desempeño de actividades de la vida diaria, relacionadas con la alimentación, el juego, la interacción social o el aprendizaje. En el caso de los bebés, dependiendo del momento concreto del desarrollo, se puede observar la evitación de ciertos estímulos, tales como ruidos fuertes, tipos de alimentos o ropa con textura particular, disfrute con determinados estímulos sensoriales, o bien alto umbral del dolor”, especifica la experta. “En el caso del TPS cabe añadir la dificultad motriz y sensorial”.

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