Mi bebé no succiona bien, ¿qué hago?©AdobeStock

Recién nacido

‘Mi bebé no succiona bien, ¿qué puedo hacer?’

El reflejo de succión garantiza que el bebé sabe alimentarse nada más nacer y estimula de manera adecuada la producción de leche. Sin embargo, no ocurre siempre, ya que no todos succionan correctamente. Por eso, una experta en logopedia neonatal nos recomienda varios ejercicios para trabajar la succión sin alimento.

La succión es un reflejo innato, un instinto natural que puede tener un efecto calmante y relajante en el bebé, evitando que se prolongue el llanto. Cuando hablamos de succión, nos referimos a los movimientos necesarios que hacen los bebés para poder extraer la leche y alimentarse.

Los niños aprenden este proceso dentro del útero (en concreto a partir de las 16 semanas de gestación), al succionar y deglutir el líquido amniótico. Aunque se trata de un reflejo vital para su supervivencia, el problema surge cuando el recién nacido no succiona de manera adecuada. En estos casos, lo recomendable es visitar a un logopeda especializado en prematuros.

¿Qué es la logopedia neonatal?

La logopedia neonatal es un área de la logopedia centrada en trabajar con niños recién nacidos, prematuros o a término, con alguna dificultad en la alimentación.

En concreto, se encarga de realizar el trabajo y apoyo a la lactancia materna, así como de las dificultades que puedan aparecer durante el desarrollo de la misma.

En definitiva, esta figura especializada se va a centrar en mejorar y estabilizar la alimentación del niño, dando prioridad a su supervivencia y estabilidad.



3 ejercicios para trabajar la succión sin leche

“En algunos casos, como puede ser la prematuridad o niños con ingresos largos, este reflejo de succión, así como los movimientos necesarios para ello, no están maduros y hay que trabajarlos sin alimento”, argumenta Azahara Sánchez, logopeda de prematuros (@alimentacionprematuros).

El reflejo de succión puede decirnos mucho acerca del desarrollo de nuestro bebé. La experta apunta que muchos bebés no abren suficiente la boca para recoger el pezón o la tetina “y, al final la succión se convierte en masticar el pecho, por lo que no extrae tanta leche y la madre puede sentir dolor”.

“El truco para que tu hijo agarre bien consiste en estimular su labio inferior: harás que el reflejo de apertura mejore y la succión sea perfecta”, reconoce Azahara Sánchez.

En concreto, nos ofrece 3 ejercicios muy fáciles para trabajar la succión sin leche:

  1. Presión en el centro de la lengua.
  2. Mover el dedo de paladar a lengua haciendo presión 3 segundos.
  3. Colocar el dedo en las mejillas y moverlo hacia la lengua, empujándola.




3 ejercicios para aumentar la fuerza de la succión

Cuando la succión no es del todo adecuada, la logopeda recomienda usar los siguientes apoyos:

  1. Masaje en la lengua: mejora los movimientos linguales para la succión.
  2. Apoyo en mandíbula: consigue que la lengua suba hacia el paladar y que los movimientos de succión se realicen con la lengua.
  3. Apoyo en mofletes: aumenta la presión dentro de la boca para poder extraer mejor la leche.
Mi bebé no succiona bien, ¿qué puedo hacer?©AdobeStock

Trucos para ayudarle a aprender a succionar con biberón

La experta nos recuerda 3 trucos infalibles para ayudarles a succionar bien con biberón y evitar así tos, los atragantamientos o vómitos:

  1. Toca el labio con la tetina para que abra la boca.
  2. Pon tus dedos debajo de su barbilla, le ayudarás a mantener la boca bien cerrada y que pueda succionar.
  3. Baja la tetina sin sacarla de la boca para que coordine solo tres elementos claves: succionar, respirar y tragar.

Además, si das biberón, matiza que el tipo de tetina no es importante: “No hay ninguna mejor que otra, lo más importante es que el flujo sea lento o variable, ya que según la fuerza que el bebé haga, saldrá más o menos cantidad de alimento”.

Como conclusión, la experta concluye que aprender a manejar estos ejercicios es fundamental para contar con las herramientas necesarias que propicien que sea la propia madre la que alimente al niño, bien mediante pecho o biberón. “De esta manera, además, serán los padres los encargados de tomar las decisiones sobre su alimentación”.


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