La fobia social es uno de los principales problemas en adolescentes desde la pandemia©AdobeStock

Adolescentes

La fobia social en adolescentes, un miedo persistente que aumenta tras la pandemia

Una psicóloga infantojuvenil asegura que ha podido comprobar que la ansiedad social no es un trastorno como tal, sino una manifestación y/o consecuencia de experiencias traumáticas no integradas. Lo analizamos.

El fin de las mascarillas y la posibilidad de empezar a socializarnos como antes de la pandemia ha provocado que muchos jóvenes sientan temor a quitarse este inseparable trozo de tela y mostrar sus complejos o inseguridades.

Además, la COVID-19 ha aumentado considerablemente la fobia social en los adolescentes. En concreto, la retirada de mascarillas ha propiciado que exista cierta fobia al juicio físico, de ahí que existan muchos adolescentes que no se la quieren quitar... aunque también ha beneficiado a ciertas personas que sufrían, por ejemplo, acoso escolar. ¿Pero qué entendemos realmente por fobia social y cómo se desarrolla?



El trastorno de ansiedad social, conocido como ‘fobia social’, se entiende como el miedo o ansiedad intensa en una o más situaciones sociales en las que el individuo está expuesto al posible examen por parte de otras personas.

“Tras muchos años acompañando a muchos adolescentes en su proceso de ir asimilando lo vivido en cada una de sus historias, he podido comprobar que la ansiedad social no es un trastorno como tal, sino una manifestación y/o consecuencia de experiencias traumáticas no integradas”, advierte Patricia Valseca Marqués, psicóloga infantojuvenil y directora de Aware psicología Noroeste en Boadilla del Monte (Madrid).

La experta asegura que la fobia social la ha visto desarrollada en muchas edades de la adolescencia, “pero se puede decir que cuando más disparada está es entre los 14 y 16 años”. Por otro lado, ratifica que, aunque las cifras de jóvenes que lo sufren son elevadas, tienden a pasar desapercibida y no se le da la importancia que requiere.

Nos explica que cuando nombramos la palabra ‘trauma’, algunas personas suelen decir que ellos no recuerdan haber vivido un acontecimiento tan grave: “Pero yo siempre les digo lo mismo: tendemos a pensar en una experiencia traumática como algo muy grave y realmente las situaciones traumáticas responden más a la falta de recursos que a la gravedad de los hechos que los disparan”.

Cómo superar la fobia social en adolescentes©AdobeStock

La experta matiza que, realmente, cualquier experiencia es susceptible de convertirse en traumática. “Lo que resulta traumático es verse silenciado, sin voz para gritar y compartir lo ocurrido, sin legitimación sobre lo sentido, en soledad, desprotegido….”, expone.

Hemos de diferenciar esta situación con la timidez, ya que cuando la gente se siente muy cohibida y ansiosa, hasta tal punto que no puede hablar o socializar la mayor parte del tiempo, es probable que la causa vaya más allá.

“Ahí juega un gran papel la ansiedad, ese indicador que sirve como punto de partida para poder entender. Al final, si conseguimos mirar debajo de toda esa sintomatología, llegaremos a la raíz de por qué me importa tanto la opinión y/o juicio de otra persona o personas. Y preguntarnos: ¿para qué necesito protegerme y no exponerme?”, se cuestiona la psicóloga.



Síntomas de la fobia social en adolescentes

Valseca Marqués expone cuáles son los principales síntomas de la fobia social en adolescentes:

• Enrojecerse, sudar, temblar, o sentir que el corazón les late muy rápido o que su “mente se pone en blanco”.

• Tener náuseas o malestar estomacal.

• Mostrar una postura corporal rígida, hacer poco contacto visual o hablar con una voz sumamente baja.

• Sentirse asustados o dificultárseles estar con otras personas, especialmente si aún no las conocen, y tener dificultad para hablar con ellas por más que quisieran hacerlo.

• Ser muy conscientes de sí mismas frente a otras personas y sentirse avergonzadas y torpes.

• Tener mucho miedo de que otras personas las juzguen.

• Evitar los lugares donde hay otras personas.

¿Cómo lo tratamos?

  1. Reducción de síntomas y estabilización: La especialista sostiene que cuando se pone nombre a las cosas y uno comienza a entender qué le ocurre, automáticamente los síntomas se reducen. Se trabaja además en el fortalecimiento de la valía personal, autoestima y seguridad en uno mismo.
  2. Trabajo con los recuerdos traumáticos, ansiedad anticipatoria etc: “Tienes diferentes formas y técnicas como caja de arena, EMDR shec, hipnosis”.
  3. Integración de la personalidad: Pero advierte que en algunos casos será necesario un apoyo farmacológico, ya que los niveles de ansiedad están muy disparados y los pensamientos son constantes y dificulta el trabajo psicoterapeutico.
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